30 de diciembre 2024 - 5:00hs

Ángel "Cachila" Moreira fue el primer imputado en la investigación por el homicidio de Lola Chomnalez, cometido el 28 de diciembre de 2014. Tras años sin resultados, en mayo de 2019 la jueza Rossana Ortega lo procesó con prisión como coautor de un homicidio simple agravado por alevosía pero tres años después, el 20 de junio de 2022, el juez Juan Giménez lo absolvió por entender que los cargos se basaban en sus propias declaraciones, a quien una perito diagnosticó tendencia a la mitomanía.

Sin embargo, la Fiscalía apeló y el Tribunal de Apelaciones revocó el primer fallo y lo imputó por encubrimiento. En febrero de 2024 la Suprema Corte de Justicia confirmó la condena a ocho años de prisión.

No obstante, la llegada de Moreira al caso Lola se dio varios años antes de su condena, y de una forma curiosa. Según consta en el expediente del caso, fue una llamada en principio anónima la que puso a El Cachila en el tapete de la investigación.

Más noticias

Una mujer llamó a mediados de 2015, meses después del asesinato, y dijo que él sabía algo. No era un momento fácil de la investigación: habían sido indagadas cerca de 40 personas pero no se encontraban pruebas que relacionaran a ninguna de ellas.

El Cachila, radicado en Rivera, declaró haber visto morir a la joven al poco tiempo de venderle una estampita en la playa. Ese año dijo que vio cómo Chomnalez se desvanecía y caía de rodillas; pero su testimonio siempre fue confuso y cambiante. En este caso, el fiscal Rodrigo Morosoli, en ese entonces a cargo del caso, desestimó su participación y ahondó en la llamada anónima.

0003736193.webp
Lola Chomnalez, adolescente asesinada en Valizas en 2014
Lola Chomnalez, adolescente asesinada en Valizas en 2014

El expediente y diversas fuentes afirmaron que, tras investigar el origen del llamado, se constató que este había sido realizado desde un teléfono público de la Plaza Cagancha. La había hecho una mujer que tenía una relación sentimental con la madre de los hijos de El Cachila, y Fiscalía certificó que quisieron responsabilizarlo para “sacarlo del medio” de la pareja.

Luego de averiguar esto, Morosoli solicitó a la justicia que investigaran a la mujer por un delito de calumnia. Distintas fuentes que participaron del caso en diversas instancias relataron a El Observador que la causa se abrió, pero nunca conocieron ningún avance.

La vuelta de El Cachila al caso

Los años pasaron. Morosoli se fue de la Fiscalía de Rocha en 2016, y otros funcionarios pasaron hasta que en 2019 llegó Jorge Vaz. Revisando el expediente, que en ese momento ya contaba con 10.000 hojas, el nuevo fiscal encontró la declaración de Moreira, y vio coincidencias sorprendentes con los hechos que se conocían de la muerte de Lola.

Vaz dijo a El Observador que en sus declaraciones Moreira describió detalles que hacían evidente su presencia en el lugar y el momento de la muerte de Chomnalez. “Pedí ir al lugar, lo visualicé, y vi que lo que decía demostraba que había estado ahí”, afirmó. Por esto el fiscal citó a Moreira para que declarara nuevamente.

A Jessica Bliquez, defensora de oficio, le avisaron que iba a defenderlo dos días antes de una audiencia por una prueba semiológica, en la que un experto iba a analizar sus declaraciones. En una entrevista con El Observador, la abogada relató que conoció todas las declaraciones de El Cachila en la audiencia, encabezada por una jueza de paz ya que el juez Giménez estaba de licencia por motivos de salud.

Durante la audiencia, Bliquez pidió hablar con su defendido, a quien conoció ese mismo día, pero la jueza se lo negó porque la prueba semiológica “se podía frustrar”. Luego llamó a un cuarto intermedio para que pudieran conversar, en un momento en el que según Bliquez El Cachila ya “no entendía nada”.

La prueba determinó que Moreira “ocultaba información”. La defensora pidió que la prueba fuera anulada porque su cliente no tuvo el derecho de hablar con su abogado previo a la audiencia, pero la jueza desestimó el reclamo por ese cuarto intermedio en el que conversaron.

Con todas las coincidencias en las declaraciones, Vaz pidió el procesamiento de El Cachila como coautor de un delito de homicidio especialmente agravado y la jueza le hizo lugar.

Cachila fue enviado a prisión para esperar el fallo definitivo. Bliquez recurrió la decisión judicial y pidió una pericia psiquiátrica, que tardó más de un año en realizarse porque, según la abogada, “en el ITF (Instituto Técnico Forense) se pasaron la pelota” para examinarlo.

Bliquez también cuestionó los relatos de Moreira, claves para su primer procesamiento. Distintas pericias marcaron que tiene un “trastorno de la personalidad”, con problemas de consumo de drogas, y su exabogada incluso lo calificó como una persona “mitómana”.

Además, criticó cómo jueces y fiscales utilizaron las conclusiones de peritos “según les convenía”: “Hablan de que Cachila dijo que Lola cayó de rodillas por lo que dijo un perito. Otro perito dijo que el homicida tenía que ser una mujer, y no. Hablaron de que describió la mochila, pero no del todo. Nunca apareció la estampita que Cachila dijo que le vendió”.

Moreira pasó tres años en prisión esperando el fallo. Durante ese tiempo pasó por las cárceles de Rocha, Cerro Largo y Rivera.

La absolución y la condena por encubrimiento

Luego de que Leonardo Sena fuera capturado como el homicida de Lola tras el descubrimiento de su ADN en las pertenencias de la víctima, vino la absolución y más tarde la condena por encubrimiento. En diálogo con El Observador, el juez Juan Manuel Giménez aseguró que a su entender no había mérito para condenar a El Cachila y que este no da "ningún detalle" que lleva a creer "que estuvo ahí".

En su primer procesamiento, fue discutida su ubicación por el uso de un celular. Ningún dispositivo ubicaba a Moreira en el lugar de los hechos, e incluso una persona confirmó que había hablado con él en ese momento y estaba en Rivera, pero algunos familiares indicaron que el Cachila no utilizaba celular, o no recordaban que así lo hiciera. En la sentencia de 2022 esta prueba fue desestimada.

1536709783619.webp
Trabajo de la Policía en Valizas, en los primeros días tras el homicidio de Lola Chomnalez

Trabajo de la Policía en Valizas, en los primeros días tras el homicidio de Lola Chomnalez

Giménez también sostuvo que el relato de Moreira fue “inverosimil”. Entre algunas de sus declaraciones, se citó que en un momento Cachila dijo: “Si no fui yo que la vi, tengo que decir que sí; si no, me voy a pasar todo el día acá. Yo preso no quiero ir por algo que no hice. Ahí está el problema. Yo estuve con ella. Yo estoy hablando por hablar. Para decir la verdad, yo nunca vi a la mina. Nunca estuve con ella, pero me ponen la presión. A la muchacha nunca la vi. No la encontré muerta”.

Otro de los argumentos fue la declaración de Leonardo Sena, el hombre cuyo ADN fue encontrado en las pertenencias de Lola y luego fue condenado a 27 años y medio de prisión por el homicidio. En su primer testimonio, Sena afirmó que no conocía y que nunca había visto a El Cachila.

Sin embargo, la Fiscalía, para entonces encabezada por Jessica Pereira, apeló la decisión judicial. Con las mismas pruebas, la justicia entendió que Moreira había ayudado a cubrir el accionar del homicida, pero no había participado del crimen, por lo que lo condenó por encubrimiento.

El Cachila sustituyó a Bliquez por un abogado privado, Ignacio Araujo, pocos días antes de su absolución. Su nueva defensa primero apeló la decisión, pero un Tribunal de Apelaciones ratificó la condena. Luego presentó un recurso de casación ante la Suprema Corte de Justicia, pero los magistrados no cambiaron la decisión.

La sentencia, que informó El Observador en su momento, indicó que "surge con claridad que la modalidad delictiva del delito en cuestión, que en la requisitoria se atribuyó al encausado, fue la de 'ayudar', indicando que dicho accionar encartaba en tres de las referencias subjetivas normadas: estorbar, sustraer y eludir".

Los ministros de la SCJ concluyeron que "el imputado con su actuar contribuyó a estorbar la investigación y permitió que los partícipes puedan sustraerse de la persecución a los efectos de eludir el castigo".

Esto, a juicio de la Corte, sucedió porque no quería complicar su propia situación. Cuando la vio muerta –los jueces relatan varias etapas del encuentro entre Lola y el Cachila, pero insisten en que él llegó a verla muerta–, se fue, sin alertar a las autoridades. Y cuando fue detenido y tuvo que contar lo que había pasado, cambió un sinfín de veces la versión.

A su vez, la psicóloga que lo perició advirtió que "utiliza la mentira para desvirtuar la verdad, con el objeto de engañar o evitar el castigo".

Hubo otro cambio importante con respecto a la absolución: pocos días después de ese fallo y ante una psicóloga, Sena admitió que sí conocía a El Cachila, que lo veía frecuentemente y lo había visto en Valizas alrededor de esas fechas.

Jorge Barrera, abogado de la familia Chomnalez, dijo a El Observador que tiene la “certeza” de que “las dos condenas” de Sena y Moreira “son justas”. “Y son justas no solo por lo jurídico, sino porque es la realidad”.

Jorge Vaz, por su parte, también está seguro de la participación de El Cachila en el crimen. “Estoy seguro que fue más de una persona, con el Cachila como coautor. Probablemente hayan sido dos”, aseveró.

Morosoli, fiscal que tomó la primera declaración de Moreira en 2015 y no pidió cargos contra él, afirmó que "la sentencia absolutoria de primera instancia recoge con fidelidad los resultados de la investigación sobre el Cachila" y la "imposibilidad probatoria" de "situarlo siquiera en el departamento de Rocha en esas fechas", además de que entiende que "se desvirtuó el motivo por el que ingresó al caso". "Me quedo tranquilo que el verdadero perpetrador esté identificado y procesado", agregó.

Temas:

el cachila Crimen de Lola Lola Chomnalez encubrimiento

Seguí leyendo

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos