En la sentencia, el juez Giménez concluyó que la intención homicida del condenado fue evidente y que el material genético recolectado en la escena del crimen y las pericias realizadas permiten concluir sobre la presencia de un único perfil masculino, y que “hoy, científicamente sabemos que corresponde a Sena Cabrera”.
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Lola Chomnalez
Sin embargo, para los padres de la adolescente el cierre de un caso “nunca es definitivo”, y aunque sienten “alivio” por la condena de Sena y Moreira continúan en búsqueda de saber qué pasó exactamente con su hija diez años atrás.
La "angustia" de los primeros años de investigación del crimen de Lola Chomnalez y la "luz de esperanza"
¿Cómo fueron los años de espera en los que el caso no avanzaba? ¿En algún momento perdieron la esperanza?
Diego y Adriana (D y A): Los primeros años han sido de mucho sufrir, de mucha angustia, donde la esperanza fue y vino varias veces.
El penalista Jorge Barrera comenzó a representar a la familia Chomnalez el 29 de diciembre de 2014, cuando todavía buscaban a la adolescente por Valizas, por un colega argentino que lo conectó con ellos. “El tío vino a Punta del Este, lo pasé a buscar y llegamos a Valizas. Ahí me encontré con los padres. Estaban rastrillando, incluso nosotros participamos unas horas de la búsqueda hasta la noche”.
Ya entrada la noche, el abogado retornó a Maldonado, ya que en Valizas no había ningún lugar dónde quedarse. Antes le pidió a un conocido de Prefectura que le avisara cualquier novedad. Durante el viaje se detuvo en un parador de Rocha a cenar –no había comido en todo el día–, y allí vio por la tele que habían encontrado un cuerpo. Llamó a su conocido y le dijo que lo estaba por llamar. No llegó a comer y regresó. Al otro día se confirmó que era el cuerpo de Lola.
Barrera señaló que desde el primer momento hasta el último del caso vivieron “todas las sensaciones que puede tener un ser humano”, y enumeró: “Tristeza, indignación, esperanza, frustración, rebeldía, desazón”. “Cada ida de las cientas al juzgado me llenaba de esperanza, y a la vuelta siempre era decepción y frustración”, expresó.
Además de todo lo que cambia en una situación como esta, ¿cambiaron los vínculos familiares o cercanos? ¿Se alejó o se acercó gente?
D y A: Los vínculos familiares se han acentuado, también hay gente de la familia que se fue de este mundo pidiendo ver justicia por Lola. Gente que salió, gente que hoy sigue y gente que nos hemos reencontrado.
Hubo más de 40 personas indagadas. ¿Cómo se afrontó esa duda? Pasar tantas veces por pensar "quizás es él" y que al final no fuera. ¿Cuándo vieron que podía haber una luz en el caso?
D y A: Con bastante frustración, vimos recién una luz de esperanza con la entrada del fiscal (Jorge) Vaz al caso, deteniendo a Moreira. Vaz se salió de todos los cánones, hizo una labor que no la encontramos en otros magistrados que actuaron antes. Ahí vimos que se le empezó a dar impulso, sino era más de lo mismo, siempre igual.
Consultado por El Observador, Vaz recordó que llegó a la Fiscalía de Rocha en 2019 para ocupar su primera titularidad, tras ser fiscal adscripto en diversas sedes, y el caso de Lola “era el más importante sin resolver”. “Cuando llegué el caso tenía 10.000 hojas. Lo arranqué estudiando en los fines de semana y días libres”, explicó.
Según Vaz, entre los primeros meses tras el homicidio de Lola y su llegada al caso la investigación “siguió avanzando” pero “no tuvo repercusión”. Recuerda que hubo “varios cambios de fiscales”, lo que no permitía estudiar a fondo el caso, y valoró que cuando llegó ya había un “estudio más general” y ordenado de la carpeta investigativa.
El fiscal, ahora en Maldonado, fue quien volvió a traer al caso a Moreira, apodado el “Cachila”, tras revisar las declaraciones que realizó al fiscal Rodrigo Morosoli en 2015, con las que quedó seguro de su participación en el crimen. “Pedí ir al lugar, en el medio de la nada, prácticamente en Aguas Dulces. Lo visualicé, y vi que lo que decía demostraba que había estado ahí”, enfatizó.
El entonces fiscal del caso pidió su imputación por el homicidio y una jueza lo procesó, pero el juez Giménez lo absolvió, y luego la nueva fiscal Jessica Pereira solicitó que se lo procesara por un delito de encubrimiento, por el que finalmente fue condenado a prisión.
Morosoli, fiscal que tomó la primera declaración de Moreira en 2015 y no pidió cargos contra él, afirmó que "la sentencia absolutoria de primera instancia recoge con fidelidad los resultados de la investigación sobre el Cachila" y la "imposibilidad probatoria" de "situarlo siquiera en el departamento de Rocha en esas fechas", además de que entiende que "se desvirtuó el motivo por el que ingresó al caso". "Me quedo tranquilo que el verdadero perpetrador esté identificado y procesado", agregó.
El cierre de un "ciclo" y el después de la condena del homicida de Lola
¿La sentencia a Sena fue un cierre, un fin de ciclo? ¿Cómo viven el después, tras tanto tiempo de búsqueda?
D y A: El cierre de un caso nunca es definitivo, hay una conexión con el duelo que vivimos. Se cierra y puede virar con el tiempo, pueden aparecer nuevos ítems. El duelo por nuestra hija es para toda nuestra existencia. Digamos que se cierra este ciclo, pero pueden devenir otros. Ahora lo vivimos con alivio, porque estuvimos en búsqueda de la justicia mucho tiempo. También consideramos que es justo, es justo que Sena y Moreira estén tras las rejas. No sé si es justicia, porque a mi hija la sacaron de este mundo para siempre.
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Ángel "Cachila" Moreira
Camilo dos Santos
Barrera recuerda bien el día que iba camino a Rocha para la audiencia en la que condenaron a Sena. Iba conversando por teléfono con los padres, y les dijo: “Vivimos tantos momentos, y tantas frustraciones, que de acá a Rocha solo voy a rezar”. Y lo dijo a pesar de que ya sabía que, según el resultado del análisis de la genetista Natalia Sandberg –para Barrera “un ángel”–, la sangre en las pertenencias de Lola era de Sena.
“Íbamos con (los abogados colegas Juan) Williman y (Marianella) Melgar y decíamos lo mismo: esperemos. Porque temíamos otra frustración”, explicó.
Cuando Sena fue condenado a 27 años y medio de prisión, Barrera felicitó a los padres y les agradeció “la lección” de “grandeza espiritual”, de “no bajar los brazos”, de tener “constancia y tenacidad”.
Para Barrera, en el ámbito profesional este fue uno de los dos casos en los que sintió que “contribuyó a que las personas tuvieran más paz” y en el que sintió “gratitud” por su profesión, junto al de Milvana Salomone, la ginecóloga secuestrada. “A mi vida, me mostró que la mejor forma de vivir la vida es con gratitud, tenacidad, constancia y fe”, concluyó.
“Fue una de las experiencias profesionales y personales más importantes de mi vida”, rememoró por su parte el fiscal Vaz, a quien el caso lo “abrumó” porque decidió atender a “todos los medios”. Contó que “cada dos por tres” habla con Diego y Adriana.
Si bien Sena fue condenado, al igual que Moreira, siempre quedó una duda de cuántas personas participaron en el crimen. ¿Mantienen la esperanza de saber como fueron los hechos exactamente o creen que con la condena de ambos implicados el caso está cerrado?
D y A: Sin dudas que sí, claro que sí, para eso somos sus padres, y si nos decimos madre y padre estamos ahí para siempre.
Barrera recordó que “se habló de una tercera persona”, algo que incluso él mismo soslayó en algunas entrevistas, pero hoy se queda con la “certeza” de que “las dos condenas” de Sena y Moreira “son justas”. “Y son justas no solo por lo jurídico, sino porque es la realidad”.
Vaz, por su parte, afirmó: “Estoy seguro que fue más de una persona, con el Cachila como coautor. Probablemente hayan sido dos”.