¿Qué ocurrió en relación con el meningococo hace dos años y de qué manera incide en lo que está pasando hoy?
En 2024 también hubo, con respecto a lo usual de cada semana epidemiológica (SE), un aumento de casos. De hecho, si comparamos a igual momento del año en el que nosotros tomamos la decisión de ampliar las franjas de vacunación, en 2024 había más de lo que hay hoy.
Lo venimos mirando para ver la evolución y el comportamiento. No configuró un brote, sí un aumento inusual respecto a lo que venía de años anteriores. No al punto de brotes de muchos años atrás, como uno que hubo en Santa Lucía, muy recordado. Pero este de 2024 es lo más cercano en el tiempo. De hecho, hubo más casos que lo que había en la SE en la que tomamos la decisión, que fue la 26. Y más de lo que hay ahora, que estamos en 31 (NdeR: La entrevista fue realizada la semana pasada).
En este momento yo integraba la comisión nacional asesora de vacunas, y es un tema que la Sociedad de Pediatría, que es muy activa en este tema y que conocía la efectividad de estas vacunas (porque, de hecho, estaban en el país con costo) insistieron mucho en poder avanzar en este tema. Pero bueno, no se logró.
¿No se llegó a generar la conciencia o la sensibilidad en el ministerio de entonces?
Exacto.
¿Cuántos niños y adolescentes están vacunados de forma privada? Porque se ha recomendado mucho también por parte de pediatras de forma particular.
Fuimos a buscar ese dato porque también lo usamos para estimar la cantidad de dosis, y estimamos que en la población adolescente aproximadamente entre 12% y 15% ya estaría cubierto porque sus familias pudieron acceder. Si uno lo mira con mirada salubrista, es un porcentaje menor. Pero de cada generación de adolescentes hay entre un 10% y un 15% que habían recibido las vacunas adquiriéndolas.
¿Y entre los niños cuál es ese porcentaje?
También, porque ya las podían recibir desde pequeños. Es el mismo porcentaje estimado.
Los adultos mayores también pueden tener presentaciones graves de la enfermedad meningocócica. Sin embargo, no se plantea vacunarlos, ¿por qué?
Bueno, en los adultos mayores suele haber enfermedades tipo meningitis pero con otros microbios; no es de especial predilección el meningococo en esa franja etaria. Eso no quiere decir que no puedan afectarse en términos absolutos, pero en cuanto a estrategias de inmunización, ningún país recorre eso de vacunar a todas las edades sino que, protegiendo a los niños y adolescentes, se logra ese rebaño que es una medida de protección general.
Y siempre se dice que los adolescentes son los que más lo transmiten, pero no tienen los cuadros graves.
Exacto, son más los niños pequeños (los que desarrollan la enfermedad con más gravedad). Por eso la estrategia de vacunación empieza ahí, a poco de nacer. Con la inmunización de MenB (o Bexsero) protegimos a los más pequeños porque tenía como una predilección con ellos; había cuadros muy muy graves. Los adolescentes no necesariamente van a tener los cuadros más graves, pero tienen la característica de poder diseminar sin enfermarse. Tiene que ver con la movilidad de los adolescentes, con el contacto social.
¿Por qué los adolescentes no desarrollan cuadros graves?
El desarrollar o no cuadros graves depende mucho de cuestiones inmunitarias, características del microbio, la madurez del sistema inmune. Es muy multifactorial.
¿Los niños se enferman más porque no tienen tan desarrollado el sistema inmune?
Sí. Y sobre todo pueden desarrollar cuadros más severos y más rápidos, de una evolución muy rápida.
Hay una sensibilidad muy especial en las familias con esta enfermedad. ¿A qué responde, o de dónde viene?
Si uno lo mira en términos numéricos, detrás de esos 25 casos (que hay en Uruguay hoy) hay personas. Uno no quiere desestimar que sean pocos o muchos, porque para el que le toca es una experiencia de riesgo. Pero si se mira en términos absolutos, no es una enfermedad que sea muy frecuente o que tenga mucha probabilidad de adquirirla. No es ni cerca comparable con el covid o el virus de la gripe. Tanto a nivel de incidencia (casos nuevos cada 100 mil habitantes) como de prevalencia (frecuencia general), es bajo.
Pero esta característica de dar un cuadro muy rápido y de poder afectar personas sanas, que pueden estar bien hasta determinado momento que enferman y ya están graves, causa esta sensación, esta ansiedad o conmoción en las familias. El cuerpo médico lo conoce muy bien. Cuando los síntomas permiten sospechar de enfermedad meningocócica se despierta una alerta muy fuerte.
Directora general de Salud, Laura Llambí
Foto: Foto: Martin Martinez / FocoUy
¿Hay poco por hacer cuando se diagnostica?
Cuando se detecta y se trata a tiempo, la gran mayoría evoluciona bien; no es que les vaya mal. Y tiene un tratamiento antibiótico que está disponible en todo el país. Muchas veces tienen que estar en CTI para vigilancia de todas las funciones vitales, pero a veces son unas pocas horas y ya pasan a cuidados moderados o intermedios.
El meningococo es un viejo conocido… ¿por qué ahora estamos viendo de vuelta esto?
Tiene un comportamiento impredecible, inesperado, que cada tantos años -pero sin una periodicidad que uno pueda predecir- genera brotes o aumento de casos. También es una enfermedad que, en nuestro país, y en otros, se vigila muy activamente. No se nos escapa uno. Se notifica la sospecha de forma inmediata; ni que hablar cuando se confirman. Se confirma con cultivos de la sangre o del líquido cefalorraquídeo, que es el que baña las meninges. Pero entonces ante la sospecha ya se activa todo el protocolo de ir a buscar a los contactos, de darles un antibiótico preventivo que es profilaxis para cortar la circulación alrededor de ese caso, y se identifican contactos de familias, trabajos, centros educativos. Entendemos que eso, cuando sucede, para las familias del centro educativo causa una sensación de mucha ansiedad. Empatizamos con que eso causa mucho temor. Todo eso hace que las familias estén en alerta. Y hemos repetido hasta el cansancio que no estamos en un brote para trata de llevar un poco de esa tranquilidad. Esto, a diferencia de lo que pasó en 2024, nos agarra con una vacuna para todos y gratuita. Para todos los grupos que queremos cubrir, y se va a dar con la mayor celeridad posible.
Las vacunas ya llegaron al país, pero no están disponibles para todos. ¿Qué dificultades logísticas hay?
El hecho de que las vacunas hayan llegado el lunes no significa que el lunes mismo ya están en los vacunatorios. Hay que hacer procesos de calidad y seguridad que son innegociables. No vamos a repartir una vacuna sin chequear temperatura, cadena de frío… todos esos procesos llevan horas o días. Luego viene la distribución. Capaz omitimos transmitir que, una vez que llegan, deben llegar a todos los vacunatorios. Hay que hacer todo eso y subir todos esos cupos a la agenda web. Es todo un proceso interno en el que están trabajando decenas de personas.
Algo que siempre inquieta a los padres: ¿tiene efectos secundarios?
Es una vacuna que se tolera muy bien. Puede dar enrojecimiento en la zona.
Hay dos vacunas para el meningococo. La que se va a dar en esta campaña, ¿cubre todos los serogrupos?
Es la MenFive, y cubre los serpgrupos A, C, W, X e Y. La Menactra es muy buena; si ya la tienen no necesitan darse MenFive.
¿Cubren lo mismo?
Tienen una leve diferencia, pero para la situación actual es excelente.
Sé que es contrafáctico, pero si se hubiera avanzado en la vacunación en 2024, ¿estaríamos en esta situación?
No podemos saber. Cuando uno logra hacer una vacunación así tan amplia, previene o logra inmunizar a toda la población. En 2025 hubo casos pero fue un número bajo. Ahora se notó enseguida el aumento.
Y ahora, con todo esto que están haciendo, ¿qué perspectivas hay?
Buenas perspectivas, porque cuando uno logra tanta vacunación y a tantas cohortes, la cobertura es buena. Se puede esperar una cantidad de casos mínima porque nunca las coberturas llegan al 100% y tampoco las efectividades vacunales.
¿Qué sería una cantidad de casos mínima?
Es que, como nosotros nunca tuvimos una vacunación así, siempre tuvimos algunos casos. Como es una afección de baja incidencia y prevalencia, no hay un número absoluto para decir ‘esto es una epidemia, esto es un brote, esto no es nada’. Siempre son comparaciones con los años previos. Para decir que hay un brote nacional se tendrían que dar condiciones como que se triplicaran los casos de una semana a la otra, se duplicaran respecto a años previos, aparecieran muchos juntos comunitariamente… una cantidad de criterios de la OMS que se fueron chequeando día a día y ningún día los cumplimos. Entonces, tampoco hay un número absoluto para entrar o salir de un brote.
¿Cómo estamos de casos en este momento?
Estamos en 25. Hubo un caso notificado la semana anterior, ese fue el último. Pero es muy dinámico. Día a día se va viendo la situación.
¿Y cuándo se va a empezar a notar el efecto de esta vacunación?
Individualmente la vacuna da su efecto en quien la recibe a los 10 días. Ahí se empieza a generar la inmunidad, como con casi todas las vacunas. Para lo que es inmunidad de rebaño se requiere llegar a un porcentaje importante, lo cual va a llevar varias semanas. Va a estar determinado por el ritmo que llevemos de vacunación.
¿Pero se va a seguir durante todo el año?
No está definido, habrá que ver el ritmo vacunatorio. Pero a diferencia de otras campañas, no está definida la fecha de corte. Está abierta, y la inclusión de las otras cohortes está en agenda de la comisión asesora de vacunas.
¿Puede llevar todo lo que queda de 2026?
Esperemos que menos. Pero sí varias semanas o meses.