La Gremial Única del Taxi presentó en las últimas horas dos modelos de vehículos que podrían prestar servicios de traslado de pasajeros y que no cuentan con la mampara convencional, que hace más de 30 años son parte de la realidad en Montevideo.
Además de presentar dos vehículos con modificaciones —que igualmente cuentan con una especie de separador de acrílico entre el conductor y los pasajeros, como se ve en fotos y videos—, la gremial pidió a la Junta Departamental de Montevideo (JDM), en una nota enviada al presidente de la Comisión de Movilidad, el frenteamplista Gonzalo Zuvela, que se modifique la normativa para que este separador no sea obligatorio, ya que entienden perjudica las capacidades de competir frente a otros actores, com las plataformas de transporte.
Foto: Gremial Única del Taxi
En la carta, a la que accedió El Observador, el presidente de la gremial, Oscar Dourado, y el secretario, Enrique Mera, argumentan que la mampara, tal cual está desde 1994, "perjudica la imagen colectiva" que se intenta mostrar de Uruguay como país seguro, cuando el taxímetro es el "primer contacto con el turismo", al llegar visitantes a puertos, aeropuertos, terminales y shoppings.
Aluden, además, a que el pago electrónico "hace ya más de 8 años ha tenido buenos resultados, haciendo que el efectivo desaparezca y con ello la rapiña violenta y cualquier agresión a los trabajadores. Más del 90% de lo recaudado en una jornada es sin efectivo", detallaron.
Por otra parte, apuntaron a que los autos de las aplicaciones de transporte "no se les impone esta barrera con el usuario y el cliente del servicio, lo que les permite estar en una situación de privilegio que hoy no tiene justificación alguna".
"Si se nos exige a nosotros el uso de la mampara, que se le exija también a quienes compiten con nosotros. Tampoco se le exige el uso obsoleto de la mampara en ningún departamento limítrofe, que tiene la misma seguridad pública que nosotros al igual que los 16 departamentos restantes", afirmaron.
Dourado dijo en diálogo con Telenoche que este "mientras tanto", que mantiene un separador entre conductor y pasajeros, es una "herramienta para que los trabajadores se acostumbren a sacarse la mampara de arriba e ir a un elemento que no es rígido, que es un policarbonato o un acrílico, que no deja perder el contacto con el público".
"Al contrario, le da intimidad al público. Por ejemplo, cuando uno está hablando por teléfono (...) le da la intimidad de que el conductor pueda no escuchar lo que se habla y le da la seguridad necesaria", argumentó.
Desde la Intendencia de Montevideo (IM), en tanto, insistieron en que la posición es no innovar hasta que no exista un acuerdo entre las partes, esto es entre el Sindicato de los Trabajadores del Taxi (SUATT), que se opone fervientemente, y la gremial.
Mientras eso no suceda, entonces, el gobierno departamental no tomará ninguna definición.
Foto: Gremial Única del Taxi
Por otra parte, la Junta Departamental de Montevideo (JDM) tiene potestad para aplicar cambios la digesto, ya que lo único que requiere la iniciativa de la intendencia es lo relativo a modificaciones tributarias.
Es por ello que ahora la gremial apunta a esa vía para lograr cambios.
El expresidente de la junta, el frenteamplista Gonzalo Sánchez (integrante de la Comisión de Movilidad), aclaró que, por el momento, no hay una postura tomada por parte de la bancada que integra, que tiene la mayoría para promover cambios por sí misma.
Aclaró que, hasta ahora, la comisión ha recibido al sindicato y espera escuchar la posición de la gremial en una convocatoria que se fijará a fines de octubre o principios de noviembre.
Sánchez aclaró en diálogo con El Observador que la "seguridad de los conductores" es algo que "preocupa" a la bancada. Esto es el principal argumento que, hasta ahora, ha esgrimido el SUATT para defender mantener la separación en los vehículos.