La reunión fue buena, distendida y marcó un buen momento de diálogo entre los presidentes. Los temas más técnicos o concretos los venimos llevando muy bien con Argentina desde el principio de la administración de Milei, y esto fue una confirmación de que las relaciones están en un buen momento.
Después había que conversar algún asunto sobre la concurrencia a la cumbre del Mercosur de Milei, que al Uruguay le pareció inadecuado que no estuviera porque justamente en un momento donde queríamos hacer planteos de cambio nos sentimos un poco debilitados. Milei explicó su punto de vista y las relaciones quedaron en muy buenos términos.
¿Por qué no hubo comunicado?
No sé, creo que justamente porque la reunión fue informal. No necesariamente por reunirte tenés que sacar un comunicado de lo que allí se trató. Se confirmaron las cosas que se vienen haciendo y no hay en ese sentido una diferencia entre lo que se conversó y lo que veníamos hablando con la Cancillería argentina.
¿Qué fue lo que pasó que demoraron tanto en reunirse Milei y Lacalle Pou?
Me parece que son más bien temas de agenda. Hemos visto como Milei ha viajado por todo el mundo por temas que a él le interesaron y bueno, supongo que fue por eso. La verdad que no hay ningún problema de relacionamiento entre los países.
Uno de los puntos fue el dragado del río Uruguay. Milei transmitió que el gobierno argentino no hace inversión pública. ¿Cuál es la alternativa, siendo que el proyecto tiene prioridad para el presidente?
Hay dos cosas distintas. El dragado y el puente de Monte Caseros-Bella Unión. En las dos cosas sucede lo mismo y también pasa del lado uruguayo: no estamos en una sintonía de hacerlas con inversión pública por razones similares, el Uruguay también tiene restricción de fondos en este momento.
Más allá de que la situación Argentina puede ser mucho más fuerte, lo que se estaba buscando era un esquema de financiamiento donde podía ser público-privado o privado directamente, y en eso estamos, conversando con Argentina en los dos casos qué esquemas de financiamiento pueden haber.
Monte Caseros-Bella Unión se había hablado de que era un financiamiento público-privado con un organismo multilateral. ¿Ese mismo es el que se está pensando para el dragado?
Sí, pero en ambos casos la cuestión está en qué parte del riesgo comercial –llamémosle 'riesgo de peaje'–, asumen los Estados, que sería lo mínimo posible.
Cuando Argentina dio la autorización de los 14 metros. ¿Lo hizo con alguna contraparte?
No. Lo que sí hubo fue una filosofía que compartimos ambos gobiernos de decir acá no se trata justamente de hacer 'tomas y dacas', sino de apoyar las cosas que son para el desarrollo de la hidrovía y del transporte fluvial. (Nos dijeron): 'si ustedes pueden hacerlo, háganlo' y 'si nosotros vamos a querer hacer algunas otras cosas, esperamos que ustedes también nos autoricen'.
¿Qué tipo de cosas?
No sé todavía, pero puede haber dragados adicionales de los canales o temas vinculados a la hidrovía.
Se hablaba de las barcazas.
Sí, pero eso es un planteo que hicimos nosotros, de que los trenes de barcazas puedan ser de mayor cantidad de barcazas, lo cual tiene que ver con temas de navegabilidad. Hoy hay que achicar el tren de barcazas en cierto punto del río Paraná, lo cual genera costos de esa maniobra que quisiéramos evitar y que quedaron que iban a contestarnos en términos de la viabilidad de la navegación que eso tiene.
¿Habrá algún planteo de Uruguay este semestre en el Mercosur para avanzar con la 'flexibilidad'?
Vamos a conversar todos esos temas en una reunión de cancilleres dentro de poco. Será un primer acercamiento a la temática. Argentina está en una posición similar. Cómo se formaliza eso o cómo se avanza en eso es lo que tenemos que precisar todavía no está definido.
Argentina y Brasil antes de la cumbre del Mercosur plantearon que Uruguay elimine la Tasa Consular. ¿Es posible?
Es parte de todos los acuerdos que uno tiene que lograr. Así como a uno le pueden pedir cosas, ellos también tienen que mejorar temas. Impositivos en el caso de Argentina, de comercio exterior por ejemplo o temas que tienen que ver con el tránsito de personas y de bienes entre los países como mejorar las inspecciones sanitarias en Brasil, algo que normalmente nos produce problemas en frontera y que es un mecanismo de controles que no nos parece transparente y estamos conversando con ellos para mejorarlo.
Hay muchas cosas en esa negociación bilateral en cada caso. Uruguay está en plena voluntad de avanzar y en la medida que avancen de un lado uno tiene que dar de otro, pero no es algo que salga en dos minutos.
¿Pero es posible que antes de terminar el gobierno se elimine la Tasa Consular?
No creo, no creo.
¿Cómo va a funcionar exactamente el diálogo con China?
Es una primera reunión de vicecancilleres con la vicecanciller china que viene el 12 de agosto donde hay una agenda de revisar la situación de las relaciones bilaterales y ver los pasos que se puedan dar y proponerse siguientes pasos. El mecanismo hace mucho que no se reúne –6 años– y esa primera reunión seguramente va a relanzar una serie de temas que generarán después instancias de reunión a distintos niveles más adelante en el semestre.
¿Cuál es la expectativa de Uruguay?
Que el Mercosur se abra lo más posible y consiga acceso a mercados. Ese va a ser uno de los temas claves aquí. Y armonizaremos las distintas opiniones de los países. Nosotros normalmente hablamos de las varias velocidades. Porque es verdad que cuando uno se pone a hablar de estas cosas puede pasar que alguno quiera ir más rápido, otro más despacio.
También puede haber soluciones menos ambiciosas que una solución de libre comercio para todo el Mercosur, pero que permitan ir avanzando. Nosotros somos muy pragmáticos en esto, queremos que el Mercosur avance y después queremos avanzar más nosotros si es posible.
¿A dónde puede llegar el gobierno –con China– antes de terminar el período?
Estamos siempre listos. Creo que esta instancia de sincerar la relación con el Mercosur puede servir para que China también tome decisiones.
¿No hubo una construcción mayor de expectativas respecto al acuerdo comercial con China?
Quedó claro que no empezó una negociación formal de una alianza libre de comercio justamente porque China quería entender un poco cómo era el posicionamiento del Mercosur al respecto. Esta estancia sirve para sincerar la situación y entonces veremos si hay expectativas de poder empezar negociaciones antes del fin del gobierno.
¿Cómo prevé avanzar el Mercosur este semestre con la Unión Europea?
Vamos a hacer todo lo que haya que hacer para poder avanzar en este semestre. Esa es la voluntad no solo de Uruguay, sino de Argentina y Brasil. Paraguay también aunque tiene algunas reticencias por los temas ambientales. Intentaremos avanzar todo lo que se pueda.
Del lado de la Unión Europea después de las elecciones han habido desde la Comisión señales muy favorables pero después igual hay que pasar por el filtro del Parlamento europeo y puede ser que el proceso sea un poco más rápido o un poco más lento. La reelección de Ursula von der Leyen indica una continuidad de la política comercial y exterior de la UE así que es posible que podamos avanzar en este semestre.
Si hay que viajar, viajaremos, pero van a venir porque hay rondas de negociación previstas a nivel de los responsables de cada país y vamos a ver cómo sigue la historia.
¿Qué posibilidad hay de comenzar a negociar el ingreso al Acuerdo Transpacífico (CPTPP)?
En este período tenemos la presidencia de Canadá. Hicimos varias actividades con los distintos países y alguna conjunta con los embajadores de todos hace muy poco tiempo dándoles nuestra información y escuchando sus preguntas, despejando sus dudas.
El viceministro (Nicolás Albertoni) fue a Canadá por esto. Estamos en una etapa en la que el CPTPP tiene que tomar una primera decisión, que es de los que están en la lista con cuales siguen negociando. Ellos tienen las condiciones de Auckland (consenso, altos estándares y respeto al orden de llegada).
Esa tercera es la que dificulta a Uruguay.
Pero como el consenso puede no estar para los que están delante nuestro, ellos toman la decisión de con quién van a seguir y es posible que decidan seguir con Costa Rica, por ejemplo, y enseguida viene Uruguay. Lo que nosotros estamos planteando es que empiecen con los países pequeños y de América del Sur, que pueden ser menos complejos de incorporar que otros porque de hecho el tamaño de nuestra economía hace que no les mueva tanto la aguja, y por otro lado cumplimos los estándares, así que avancen con nosotros.
¿La definición estará en estos seis meses?
La definición con quién van a seguir, sí.
Omar Paganini
Foto: Leonardo Carreño.
¿Por qué, pese a que está siendo buscado, se le entregó la partida de nacimiento a los hijos de Sebastián Marset en Dubái?
No se les entregó la partida de nacimiento en Dubái. Se legalizó la partida de nacimiento en Uruguay. Había que legalizarla para ser presentada en Dubái. Fue el estudio de abogados de ellos el que presentó aquí el trámite de legalización.
¿Por qué se hizo?
Porque tienen todo el derecho legal de que se les legalice la partida. Sería prácticamente violar un derecho básico de una persona negarle el derecho a reconocerle la identidad a partir de un documento de nacimiento. No hay más remedio y lo que hicimos fue el trámite normal con ellos, no tuvieron ningún privilegio, ningún camino urgente ni nada por el estilo. Se presentaron como corresponde los abogados y se les otorgó el proceso de legalización de las partidas como corresponde.
¿El área consular no tiene información de que Marset pueda estar ahí?
No.
Otra cosa es que nosotros sí nos mantenemos en comunicación directa con el Ministerio de Interior de todo lo que sabemos que pasa. En tal sentido ellos están plenamente informados de eventuales trámites que pueda realizar algún miembro de la familia y actuarán en consecuencia con Interpol como corresponde. Pero es un tema policial, no es un tema de relaciones exteriores.
La otra vez el canal entre Relaciones Exteriores e Interior no funcionó de la forma más correcta.
Eso corre por tu cuenta. Yo puedo hablar de lo que pasa ahora y el canal funciona perfectamente.
¿Qué rol está cumpliendo el excanciller Francisco Bustillo en la dirección de Asuntos Políticos?
El asesora con su experiencia en los temas de asuntos políticos. Hay una dirección de Asuntos Políticos que tiene una serie de diplomáticos en su equipo, dos de los cuales son diplomáticos de experiencia y están de asesores ahí porque es una forma de aprovecharlos cuando están en el país que ustedes saben que la carrera diplomática lleva a los miembros del cuerpo diplomático a estar dos años en Uruguay, cinco en el exterior. Es normal darles este tipo de asignación y en Asuntos Políticos hay muchos temas pendientes y él aporta de lo suyo.
¿Está trabajando en alguno específico?
Está trabajando en varios asuntos que tiene la dirección de Asuntos Políticos, no quiero entrar en más detalles.
¿Le prevé dar destino antes de que termine el mandato?
Vamos a ver cómo evoluciona todo, todavía no tenemos posición al respecto.
¿Por qué la Cancillería no logra determinar quién fue la persona que envió a Presidencia la información del trámite?
No lo logra ni lo deja de lograr. La Cancillería no se propuso hacer esa investigación, la está llevando adelante el fiscal y nos está pidiendo información. Cuando corresponda, le hemos dado siempre que nos ha pedido información, le hemos otorgado.
Sobre esta causa ha pedido poca información por ahora. Creo que está todavía con la causa anterior del pasaporte.
¿Pero a la Cancillería no le interesa saber qué funcionario lo hizo?
Lo que pasa es que cuando uno empieza una investigación administrativa por una investigación penal que ya empezó antes, distorsiona. Otra cosa es cuando uno tiene que precisar si hay un problema para mandar a la Justicia o no, y hace la investigación primero. Aquí nos pareció que era redundante y que además podía interferir. Entonces decidimos que avanzara la Justicia.