18 de junio de 2026 5:00 hs

Cuando canceló el contrato con Cardama, el presidente Yamandú Orsi dio un golpe de timón: aseguró que la Armada Nacional contará con patrullas oceánicas (OPV) al finalizar el período, pero resolvió que la nueva compra será “de Estado a Estado”.

El gobierno decidió además que el futuro contrato deberá contar con un modelo de financiamiento distinto al acordado con el astillero gallego por parte de la administración de Luis Lacalle Pou: “Ojo que tan importante como el costo es cómo lo pagás”, dijo Orsi el 19 de marzo en una conversación con periodistas. “(Con Cardama) estabas pagando al taca taca, por adelantado”.

En ese marco, y en días en que el Mundial de FIFA concentra cientos de millones de espectadores hacia el norte, también Uruguay es sede de una puja mundialista: tres embajadas han mantenido reuniones en el Ministerio de Defensa y en el Comando de la Armada para ofrecer la construcción de OPV en astilleros en que sus respectivos estados tienen participación.

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La más reciente tuvo lugar la semana pasada, cuando la ministra Sandra Lazo recibió junto a su adscripto Daniel Marsiglia y la directora de Asuntos Internacionales, Nastasia Barceló, al embajador de Colombia y al contralmirante Walter Olmedo Wilches, quien es a su vez presidente del astillero estatal Cotecmar. El diplomático invitó a la secretaria de Estado a que conozca las instalaciones en Cartagena de Indias, indicó a El Observador la jerarca.

El oficial colombiano se juntó también con el comandante José Luis Elizondo para ofrecer la construcción de las OPV-93, conocidas también como patrullas de la Clase POC. Según pudo saber El Observador, la propuesta contempla un tiempo de construcción de 26 meses desde la firma del contrato.

En este punto presenta una ventaja respecto a otras ofertas recibidas que también están en consideración. Las otras dos propuestas implican de momento una duración estimada de 36 meses de obras, aunque hay otros factores –como el del financiamiento– que el gobierno también ponderará a la hora de tomar la decisión.

Hyundai y Naval Group

Como informó El Observador semanas atrás, también han formalizado propuesta a través de sus embajadas el astillero coreano Hyundai Heavy Industries –el más grande del mundo– y el francés Naval Group, titular del astillero Kership.

Los tres interesados mencionados ya se habían presentado durante el anterior período a un llamado de la Armada para la construcción de las nuevas OPV. La convocatoria terminó declarándose desierta y abriendo la puerta a la selección de Cardama.

El embajador de Corea del Sur, Wonil Noh, mantuvo reuniones en el correr de mayo tanto con la Armada como con el Ministerio de Defensa para avanzar en la proposición de su país, que incluye un esquema de financiación a largo plazo y un posible acuerdo de cooperación que abarca la eventual transferencia de buques de su flota.

En este último punto se trata de las corbetas de combate de la clase Pohang que fueron desactivadas en los últimos meses, al tiempo que las nuevas patrullas oceánicas corresponden a la clase HDP 2200, el mismo tipo de buque que fue contratado en 2022 por la Armada de Filipinas.

Los franceses, en tanto, ofrecieron las OPV a cargo de Kership, el mismo que construyó las patrulleras adquiridas por la Armada de Argentina.

Naval Group mantuvo una reunión con Lazo en el ministerio y en marzo realizó una presentación técnica en el Comando General de la Armada, a la vez que sus representantes recorrieron el dique de la marina en el Cerro.

Otra clave a despejar será el precio por cada embarcación. El presidente Orsi estimó meses atrás que las nuevas OPV saldrán en el entorno de los US$ 60 millones cada una, un valor superior al precio acordado con Cardama en la anterior administración.

El Observador consultó a la ministra Sandra Lazo sobre si hay una decisión de convocar a un llamado abierto a interesados o si el contrato será mediante compra directa, pero la jerarca prefirió no hacer comentarios en tanto no hay nada concreto resuelto.

Fuentes de Presidencia indicaron en ese sentido que, en principio, está previsto que la adquisición sea mediante compra directa por excepción por un tema de tiempos, atendiendo a los complejos procesos de construcción que se abren una vez que está cerrado el contrato.

La carta a Reino Unido

Tras una misión al Reino Unido encabezada por el nuevo contralmirante Ismael González, el gobierno resolvió remitir a la embajada una carta de intención para recibir la transferencia de las OPV de la clase River que serán desafectadas de la Marina Real en 2028.

Se trata de tres embarcaciones –el HMS Tyne, HMS Mersey y HMS Severn– que operan desde el 2003 en la armada británica y cuya desafectación responde al compromiso de los países integrantes de la OTAN de aumentar su inversión en material militar.

Una de las claves de estas embarcaciones es que no tienen hangar para helicópteros, lo que había sido uno de los requisitos excluyentes fijados por la Armada en 2021 para la compra de patrullas océanicas.

De todos modos, en Defensa confían en que la función de rastreo puede ser cubierta con drones, al tiempo que las embarcaciones sí cuentan con un espacio para hacer maniobras de aprovisionamiento vertical.

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