Lo que importa de la nueva vacuna contra el HPV
-
Uruguay comenzó a aplicar una nueva vacuna nonavalente contra el HPV, que cubre más variantes del virus en una sola dosis.
Está dirigida a mujeres y hombres de entre 11 y 26 años, es gratuita y no requiere indicación médica en ese grupo.
El cáncer de cuello de útero sigue siendo un problema relevante: en 2025 hubo 316 casos y 140 muertes en el país.
La estrategia sanitaria apunta a aumentar la vacunación, mejorar el testeo y garantizar el tratamiento oportuno hacia 2030.
Las autoridades destacan que la incorporación de esta vacuna representa un avance “histórico” en la prevención del cáncer.
Contexto
¿Qué es el HPV y por qué es relevante?
El virus del papiloma humano (HPV) es una de las principales causas del cáncer de cuello de útero. Existen más de 200 genotipos, pero al menos 12 son considerados de alto riesgo. Entre ellos, los tipos 16 y 18 son responsables de aproximadamente el 70% de los casos de este cáncer.
A nivel global, más de 500.000 mujeres son diagnosticadas cada año con esta enfermedad, y el 90% de las muertes ocurre en países de ingresos bajos y medios. En Uruguay, si bien se ha registrado una baja en la incidencia, los niveles siguen siendo considerados de intermedio a elevados.
¿Qué cambia con la nueva vacuna?
La principal innovación es que se trata de una vacuna nonavalente, es decir, que protege contra más tipos del virus que las versiones anteriores. Además, simplifica el esquema de vacunación al requerir una sola dosis para la población objetivo.
Esto representa una evolución respecto a las vacunas previas: primero se utilizó la bivalente (tres dosis), luego la cuadrivalente (dos dosis), y ahora esta nueva versión que amplía la cobertura y reduce la cantidad de aplicaciones necesarias.
¿Quiénes pueden acceder a la vacuna?
Está indicada para mujeres y hombres de entre 11 y 26 años, sin necesidad de receta médica. También hay esquemas especiales:
-
Personas inmunocomprometidas entre 9 y 45 años requieren indicación médica y reciben tres dosis.
Hombres que tienen relaciones sexuales con hombres y mujeres trans VIH negativo entre 27 y 45 años también necesitan receta y reciben dos o tres dosis según el caso.
¿Qué impacto ha tenido la vacunación hasta ahora?
Con las versiones anteriores, Uruguay alcanzó una cobertura del 70% en mujeres. Sin embargo, en varones los niveles son más bajos, lo que motivó una estrategia específica para aumentar su inmunización, tanto para reducir la circulación del virus como para prevenir otros tipos de cáncer asociados.
¿Qué otras herramientas existen para prevenir el cáncer de cuello de útero?
La vacunación es clave, pero no es la única herramienta. El diagnóstico precoz ha evolucionado en las últimas décadas:
-
Durante años se utilizó el Papanicolau (PAP) cada tres años.
Desde 2024 se implementa progresivamente el test de HPV, más preciso.
A pesar de estos avances, uno de los principales problemas es que 4 de cada 10 casos se detectan en etapas avanzadas, lo que reduce las probabilidades de curación.
¿Por qué se considera un problema de inequidad?
Las autoridades sanitarias subrayan que el cáncer de cuello de útero afecta de forma desproporcionada a los sectores más vulnerables. Las complicaciones y la mortalidad son mayores en estos grupos, lo que convierte a esta enfermedad en un indicador de desigualdad social en salud.
En este sentido, la estrategia no solo apunta a reducir la incidencia del cáncer, sino también a disminuir las brechas en el acceso a la prevención, diagnóstico y tratamiento.
¿Qué rol juega la comunicación en esta política?
Las autoridades enfatizan la necesidad de mejorar la comunicación hacia la ciudadanía para aumentar la adhesión a la vacunación y al testeo. La difusión de información clara y accesible es vista como un componente central para el éxito de la estrategia sanitaria.
Cómo sigue
La incorporación de la vacuna nonavalente marca el inicio de una nueva etapa en la política de prevención del cáncer de cuello de útero en Uruguay. El foco estará puesto en ampliar la cobertura de vacunación, especialmente en los varones y en los grupos que históricamente han tenido menor acceso a estas herramientas.
En paralelo, el sistema de salud continuará avanzando en la implementación del test de HPV como método principal de detección, con la posibilidad futura de incorporar el autotesteo, lo que podría facilitar aún más el acceso al diagnóstico temprano. También se buscará fortalecer el tratamiento oportuno de lesiones premalignas y del cáncer, así como los procesos de rehabilitación.
Todo esto se enmarca en los objetivos trazados hacia 2030, alineados con las recomendaciones internacionales: lograr que el 90% de las menores de 15 años estén vacunadas, que el 70% de las mujeres accedan a pruebas de alta precisión y que el 90% de quienes desarrollen lesiones o cáncer reciban tratamiento adecuado.
El desafío no solo será sanitario, sino también social: mejorar el acceso equitativo, aumentar la información disponible y lograr que la prevención llegue efectivamente a toda la población.