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25 de marzo 2021 - 13:22hs

En el país "más feliz del mundo" provoca estar dentro de la casa. Porque afuera, más allá de los ventanales, puede haber tan solo tres horas de luz al día en el invierno, o excesiva claridad en verano, incluso a las dos de la madrugada.

La gente es tímida y no se afana en buscar tiempo para la vida social pero es trabajadora, respetuosa y solidaria.

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Y el país del que habla es Finlandia, que por cuarto año consecutivo está arriba, encabezando el Índice Global de Felicidad, un asunto que las Naciones Unidas, urgida por tanta zozobra y conflictos aquí y allá, tiene tiempo para medir.

A Finlandia le siguen Dinamarca, Suiza, Islandia, Noruega, que comparten cercanías físicas, climáticas y, quizás, pareceres de cómo vivir. Costa Rica, en el puesto 15, es el primero en el listado de países felices por estos lados: a miles de kilómetos y ¿a años luz?

Ríos lleva cinco años viviendo en Finlandia, después de conocer en las calles de Buenos Aires a Katri, una finlandesa con la que vive y con la que cuenta en las redes sociales cómo se lleva eso de vivir en países de climas extremos.

"Si vos le preguntás a mi mujer qué prefiere, si Finlandia o Argentina, te dice Argentina", confía Ríos. Argentina está en el lugar 53 del ranking de 150 países, pero casi siempre sale el sol.

A Finlandia la miden, y la valoran, por su confort, los ingresos per cápita, el volumen del PIB, la ausencia de corrupción, la seguridad, el prestigio de los políticos y la pobreza.

"Acá no hay pobres, todos somos clase media. No vas a encontrar a nadie que no llegue a fin de mes. La gente no se hace problema por esa cuestión", expresa, sin dudas, Nahuel.

Y cuenta lo que le ocurrió cuando volvió con Katri de visita a Argentina en 2018. "Cuando me fui de Argentina estaban los billetes de 100 pesos y cuando volví, me encontré con los billetes de 1.000 pesos (...) llevé 400 euros para 20 días y no me alcanzó y no es que me iba a comer a Puerto Madero, ¿eh?".

También recordó otro rasgo, nada menor, de la vida finlandensa.

Un día encontró un smartphone en el tren, su esposa le sugirió que lo llevara a una oficina estatal donde se depositan los objetos perdidos porque la gente suele acudir allí cuando extravía sus pertenencias. "Me dijo 'dejalo encendido porque seguro el dueño te va a llamar' y así sucedió. Le pasé mi dirección y lo vino a buscar". El  iPhone valía más de mil euros.

Nahuel le pone un 10 a Finlandia en lo económico y en la educación física pero resiente la parte emocional y mental. Su rutina consiste en ir a trabajar en la oficina de correos estatal por la mañana y estudiar finés por la tarde. Las horas libres sube contenido a redes sociales con Katri.

El país, sostiene, es ideal para los amantes de la naturaleza, con dos partes de su territorio llenas de bosques, y también hay gran cantidad de lagos para pescar en verano, y en invierno siempre se puede patinar.

La sociedad finlandesa no sintió un cambio sustancial en la forma de vida con la pandemia. "En 2016 cuando llegué también sentí que vivía en pandemia porque el país está hecho para vivir dentro de las casas por el clima".

Disfruta de la seguridad que le da tener un trabajo estable y contar con mes y medio de vacaciones año y su buena calidad de vida, pero él y su pareja sueñan con volver a Argentina, que está en el segundo tercio de los países más felices.

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Finlandia Índice Global de Felicidad Nahuel Ríos

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