A grandes rasgos, varían dependiendo de dos factores: primero, si el repuesto es original o no (y en caso que no lo sea, según su calidad), y segundo, de acuerdo a la tecnología que tiene incorporada la pantalla. Si es OLED, por ejemplo, el costo es mayor porque la materia prima es más cara y más difícil de conseguir, aunque tienen mejor definición de imagen en comparación con las que usan tecnología LCD.
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El precio varía según la tecnología de la pantalla y por la originalidad del repuesto.
Los equipos de Apple suelen ser los que más se reparan, pero esto no quiere decir necesariamente que sea los que más se rompen. Federico Sterenstein, CEO de Mobidoc, comentó a Cromo que esto se da porque todos los modelos de la empresa de la manzana son equipos de gama alta, que son los que más se arreglan.
Cuando a una persona se le rompe un equipo de gama baja o media, es más probable que no lo repare porque la diferencia con comprar un terminal nuevo no es tan grande, o porque quizás el usuario no tiene los medios suficientes como para mandar a su equipo al service.
En iPhone, los smartphones son lo suficientemente caros como para pensar dos o tres veces antes de desecharlos, y por eso la mayoría recurren a un arreglo antes que tirarlo y decidir comprar uno nuevo.
La compañía estadounidense no vende sus repuestos a terceros, por lo que reparar los equipos con productos de la propia marca solo se puede hacer en tiendas oficiales.
En Mundo Mac o iShop, arreglar la pantalla del iPhone XS cuesta entre US$ 625 y US$ 680. Por su parte, el cambio en el XS Max sale entre US$ 720 y US$ 760 dólares. Reparar el XR y el iPhone 11 cuesta precios similares: en los casos más baratos, US$ 450, y US$ 480, en los más caros.
El costo del arreglo en tiendas oficiales puede llegar a ser la mitad de lo que saldría el mismo equipo nuevo, por lo que el cambio de vidrio con un repuesto original no es una solución precisamente barata. Sin embargo, tiene garantía internacional y el usuario se asegura de que su pantalla será exactamente igual a como era antes de que se le rompiera.
De todos modos, hay algunas opciones más económicas para el bolsillo. En Uruguay existen services no oficiales que ofrecen reparaciones de los celulares de iPhone, con una gama de repuestos cuyo precio varía según el grado de semejanza con el producto original. A mayor calidad de repuestos, arreglos más caros. A menor, más baratos.
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El arreglo en tiendas oficiales puede llegar a ser la mitad de lo que saldría el mismo equipo nuevo.
En las tiendas consultadas por Cromo, en más de una ocasión han llegado clientes diciendo que en otros services les colocaron pantallas con repuestos originales, algo que por la propia política de Apple es imposible. "Hay mucha gente que hace eso", indicó a Cromo el CEO de ZonaPhone, Nicolás Intrioni, y lo mismo expresó Sterenstein, de Mobidoc.
Quienes llevan su celular al service deben estar atentos a estas costumbres, y desde las tiendas recomiendan informarse bien antes de elegir un producto. Una mala elección, o una omisión del vendedor, "se notará" en la experiencia de uso.
Sobre el costo de los repuestos no originales, Intrioni dijo que son varios los factores que influyen en el precio final: "lo primero es la calidad de la pantalla, después la calidad del servicio y también la infraestructura que tenés". En general, en estos casos, una nueva pantalla cuesta en general un tercio del valor base del teléfono.
En el caso del XS, una pantalla nueva con una calidad similar a la original cuesta en el entorno de los US$ 350, mientras que el XS Max sale US$ 390. Con una calidad genérica, el precio de las nuevas pantallas son US$ 220 y US$ 280, respectivamente.
Las diferencias de precios entre las tiendas son más significativas en el caso del XR y el iPhone 11. En el primero, arreglar la pantalla con calidad original puede costar entre US$ 170 y US$ 230, mientras que hacerlo con un repuesto genérico puede salir entre US$ 150 y US$ 180.
En el caso del iPhone 11, el repuesto de calidad original sale entre US$ 200 y US$ 300, mientras que el genérico se obtiene por un valor que oscila los US$ 180 o US$ 220 dólares, según el caso.
Sobre cuál es la opción más preferida por los clientes, las tiendas comentaron a Cromo que esto depende de los medios económicos, pero que, en general, suelen ser más pedidos los repuestos de mejor calidad porque las personas quieren mantener la experiencia de uso que tenían antes de llevarlo al service.
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Los repuestos de más calidad son más pedidos que otros.
Sin embargo, esta tendencia no es tan marcada en modelos de smartphones anteriores, explicó Sterenstein, porque como el usuario tiene el celular hace más tiempo cree que la vida útil del terminal será menor, y elige "apostar a la funcionalidad del equipo antes que a la calidad".
Sobre la competencia oficial vs. no oficial, Cromo también dialogó con un service autorizado por Apple, y el propietario de iShop, Andrés Nielsen manifestó que por los costos "es imposible" competir con otras opciones más económicas. "Yo no recuerdo la última vez que vendí una pantalla, económicamente es inviable", señaló, aunque dijo que seguirá ofreciendo la opción de reparar pantallas porque es lo que debe hacer como tienda oficial.
Pantalla nueva en Samsung
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Un celular con la pantalla rota.
La marca surcoreana sí terceriza sus repuestos oficiales, y aunque esto puede ser considerado como una ventaja, la realidad es que hace que la reparación sea económicamente más dolorosa para el bolsillo.
Esto ocurre porque hay menos fabricantes que producen repuestos para los celulares de Samsung, y los repuestos oficiales terminan dominando el mercado, pero a un precio más alto en comparación con uno no oficial.
De todos modos, la relación repuesto - smartphone nuevo en el caso de Samsung también es de aproximadamente un tercio, igual que en el caso de los celulares de Apple.
Sustituir una pantalla rota en el Galaxy S20 cuesta en el entorno de los US$ 400 y los US$ 415, dependiendo de la tienda.
En el caso del S20 Plus, se pueden encontrar reparaciones a diferentes precios, entre los US$ 405 y los US$ 470. El S20 Ultra, a su vez, cuesta unos US$ 500.
La nueva pantalla en el Galaxy S10, por su parte, tiene un valor de unos US$ 440 con un repuesto de calidad original, y US$ 515, con un reemplazo oficial.
Consultados por la diferencia de precio entre el cambio en el modelo S20 y el S10, teniendo en cuenta que este último es más viejo, pero más caro, desde las tiendas explicaron que se trata de un caso de la tradicional ley de oferta y demanda.