Pablo Salomón es uno de los pocos uruguayos que pudo usar la web antes de que fuera “la internet”, y causara el impacto que ha generado en el mundo. En 1993 fue a estudiar a Albuquerque, Nuevo Mexico, Estados Unidos, como parte de un programa de intercambio estudiantil. Ahí conoció la potencialidad de la Red de Redes, y decidió que ese era el camino que quería seguir. Fue colaborador el Servicio Central de Informática Universitario que tuvo la primer conexión online a internet de Uruguay. En 1995, Netgate, el primer proveedor privado de internet, lo contrató para crear su primer portal. Vendió su primer emprendimiento a una empresa india en 2009. Está involucrado con el emprendedurismo desde diferentes facetas que incluyen ser mentor y participar activamente en la Cámara Uruguay de Tecnologías de la Información (CUTI).
En 1995 arranca Netgate, el primer proveedor privado de internet, y me contratan como su webmaster para hacer el portal. Los primeros dos años yo mantuve su portal, que se volvió una página muy importante y popular dentro de Uruguay. Contaba con un directorio de sitios uruguayos. Fue una experiencia muy interesante.
Luego me fui a hacer otro programa de intercambio,a la Universidad de Minnesota
Durante el año 1998 trabaje para Adobe en el proyecto Acrobat. Entré como un pasante en el área de testing, y hacia finales de año me contrataron como consultor. Volví a Uruguay, y seguí trabajando más de un año para Adobe en ese cargo. Al mismo tiempo empecé mi primer emprendimiento: Interactive Networks.
¿Cómo fue su desarrollo?
Comenzamos a hacer mensajería instantánea para portales y sitios web. Luego nos volcamos hacia el área de empresas, desarrollando soluciones para el uso interno en empresas. Al final nos enfocamos en lo que es mobile, empresas de telecomunicaciones y mensajería instantánea entre celulares o celulares con PC.
En ese ámbito llegamos a desarrollar el proyecto junto con Microsoft para hacer el Windows Live Messenger para celulares java y Android, que se lanzó con América Móvil, y otros operadores de la región. Esa empresa fue adquirida por Geodesic, una empresa india, a principios de 2009.
¿Por qué se interesó en la mensajería instantánea?
Por un tema tecnológico, me volqué a un mercado sin darle el tiempo necesario a la idea. En ese momento me entusiasmó ICQ, el líder de mensajería instantánea en ese momento, por el 1999. También vi muchos aspectos técnicos, de cómo poner publicidad embebida dentro del navegador y en el cliente de mensajería instantánea.
Me enamoré del mercado, sin darle tiempo a analizar competencias y ver el interés de los clientes en pagar. También recordemos que estábamos en la primera burbuja de internet. Tal vez recordarás páginas como StarMedia o El Sitio. O sea, la visión de todo el mundo era que internet iba a ser fantástico, y no importaba si hacías o no dinero, porque con usuarios, con el tiempo llegaría. Esa era la filosofía que se manejaba, y caí en ella. Por suerte pudimos reconvertirnos cuando la primera burbuja de internet explotó, en el año 2000. Las empresas que tenían como knowhow el contenido de portales la tuvieron muy difícil, y muchas cerraron. Por suerte nuestro knowhow era en tecnología, entonces en vez de pensar en ser el próximo ICQ, tomamos conciencia de nuestro knowhow y a quién se lo podíamos vender.
Así paseamos por distintos mercados, hasta que pensamos en venderlo a otros portales de internet, que quisieran tener su propio mensajero. Ese fue su primer approach. Luego pensamos en las empresas que querían trabajar con mensajeros que no fueran públicos, por su falta de control y seguridad. Luego terminamos en la parte de mobile. Con lo que sé hoy, no me la hubiera jugado a empezar el proyecto de mensajería instantánea de la forma que lo hice.
¿Qué cree que faltó? ¿ Investigación? ¿Experiencia?
Uno madura con la experiencia. Se da cuenta de los errores. Entre que se tiene una idea y su lanzamiento tiene que haber un proceso de maduración que debería durar, por lo menos, seis meses o un año, o más, de forma activa. Estar compartiendo la idea y viendo el feedback, visitando ferias, leyendo sobre potenciales competidores. Si luego de eso, el emprendedor sigue entusiasmado con la idea como el primer día, es cuando hay que jugársela.
También está de moda el concepto de “Product-Market Fit”, que es encontrar el cliente que tenga esa necesidad y que esté dispuesto a pagar por el producto. Ese proceso, en realidad, puede empezar antes de desarrollar. O sea, podes reunirte con un cliente, venderles aire con un diagrama en un papel diciendo lo fantástico que vas a desarrollar, y que te sirva para refinar el producto sin haber escrito una línea de código.
Luego llega la etapa de segundo refinamiento y maduración durante el proceso de desarrollo. No es que me encierro un año y medio para desarrollar un producto que luego le mostraré a un cliente. No, desde que empezamos, teníamos una versión beta muy precaria que empezamos a mostrar y refinar, hasta que un año y medio después obtuvimos una versión lanzable.
Uno no necesita invertir fortunas para hacer gran parte de esa validación. Con un boceto gráfico sobre cómo luciría la interfaz puede tener una reunión con un cliente, validar cosas y refinar otras. A nosotros nos ayudó mucho. No nos hizo cambiar el concepto detrás del producto, el cual se confirmó con cada reunión, mostrando su validación, su necesidad, y por sobre todo, que hay clientes dispuestos a pagar.
¿Cómo llegó a Singularity University?
Me enteré a través de Pablo Brenner, que hizo el curso Excecutive Program, un curso corto de nueve días. Me contó sobre el curso más extenso, de tres meses. Pablo Brenner fue inversor, a través de Prospéritas Capital Partners, en Interactive Networks. Por lo tanto, estaba en el board de directores de la empresa. Su experiencia en Singularity me entusiasmó.
Justo me había ido de Interactive Networks, por lo que tuve la oportunidad de disponer de tres meses libres. No cualquiera puede tomar tres meses de su vida para una de estas experiencias, que implica vivir full time dedicado a eso. Justo se dio la oportunidad, pude aplicar y me aceptaron. Son 80 cupos anuales, a los cuales se inscriben entre 3.000 y 4.000 solicitantes. Algunos se reservan para concursos en distintas partes del mundo sobre proyectos para cambiar una región de forma positiva, y sus ganadores obtienen una beca.
Ingresé por el método más tradicional, dentro de los que aplican para entrar a la universidad. Ingresé en junio de 2011 y salí en agosto de ese año. A fines de ese año arranqué con Inetsat.
Fue una experiencia fantástica, que te abre la cabeza con gente extraordinaria de todas partes del mundo. Realmente fue una experiencia de vida y de aprendizaje muy interesante, aunque no la aplique de forma directa en mi trabajo, pero me abrió la cabeza al mundo que se viene, con cambios radicales.
Por ejemplo, hace 20 años nadie se podía imaginar el impacto de internet en cada uno de nosotros. Hoy no te podés imaginar el impacto que la biotecnología y la robótica va a tener en los próximos años. También como muchos trabajos van a cambiar o van a aumentar su productividad, o como la expectativa de vida va a crecer. Eso va a traer cambios en la seguridad social, con gente que vive 150 años.
Son cosas que se vienen de forma acelerada, con cambios que no los vamos a ver nosotros, solo nuestros hijos o nuestros nietos. La mayoría de la gente no está preparada para esos cambios que se vienen.
En ese momento, ¿ya tenía a Inetsat en mente?
Cada tanto se me ocurren ideas de potenciales proyectos interesantes. Generalmente, una de las cosas que he aprendido es que la idea requiere cierta maduración. Pero si uno se tira al agua muy pronto, se puede encontrar a mitad de camino con una cantidad de obstáculos
Evalué varias ideas. La de Inetsat se me ocurrió cuando hice el curso en la Universidad de Columbia. Me pusieron como mentor para hacer un plan de negocios al director de Operaciones y Planeamiento de Playboy TV Latinoamérica. Charlando con él, me informé sobre la industria de televisión paga, y lo caro que era usar satélites como forma de transmisión.
En esa conversación surgió la idea, y terminé haciendo el plan de negocios del proyecto para el curso. Lo dejé en suspenso, y luego la maduré, hablando con actores de la industria que fueran potenciales clientes. Investigué sobre el mercado y la competencia, y a fines de 2011 estaba convencido sobre una oportunidad que nadie aprovechaba. Contraté al equipo de desarrollo inicial para iniciar el desarrollo de Inetsat.
Encontramos una oportunidad para revolucionar la forma en la que los canales de televisión paga, como HBO o MTV, envían sus señales a los cableoperadores de cada ciudad del país, como una alternativa al uso de satélites, como se hace habitualmente.
No es un producto para clientes finales.
No, es para canales de TV paga. Desarrollamos ese producto desde finales de 2011, y comenzamos a venderlo a mitad de 2013. Por suerte hemos tenido una receptividad muy buena. Ya tenemos a clientes como HBO, FOX y Viacom. Vemos mucho potencial, y estamos contentos como viene creciendo la empresa.
Un costo del 10% del valor de la transmisión satelital es una propuesta muy tentadora.
Ahorra costos de forma muy significativa. Además, otorga más flexibilidad a la hora de poner publicidad local en cada ciudad, algo que no se puede hacer de forma económica. Por eso, al prender la televisión se ven publicidades de otros países. Es porque se usa la misma señal satelital para otros países, mientras que nuestra solución da esa flexibilidad.
Ahora que entramos al mercado, los clientes encuentran más formas de uso de nuestra solución de las que habíamos imaginado. Tenemos clientes que usan nuestro servicio como un plan de disaster recovery, un plan de contingencia, como forma de respaldo por si se cae su transmisión principal.
Por suerte, una de las diferencias con Interactive Networks es que voy a diez reuniones con clientes y nueve salen muy interesados. Seguimos en contacto, y por más que no tengan un proyecto inmediato, les sirve y les puede interesar a futuro. Yo estaba acostumbrado a lo inverso, donde iba a diez reuniones y con suerte uno era el interesado. Eso muy reconfortante cuando uno va a un viaje de negocios y se encuentra con un cliente emocionado, que dice donde puede ahorrar costos y se siente interesado con la propuesta.
Pasando a CUTI, ¿cómo fue la experiencia de la delegación que acompañó a Presidencia a EEUU?
Yo ya había participado representando a CUTI en la delegación liderada por (Danilo) Astori a Singapur y Vietnam hace más de un año. Desde la CUTI, otros presidentes han participado en giras anteriores. Esto no es más que una continuación de la costumbre de acompañar misiones oficiales de relevancia, porque para nosotros EEUU es el mercado número uno, es el mercado al que más se exporta la industria de tecnologías de información de Uruguay, en el entorno del 25% de las exportaciones de software son a EEUU, por lo tanto es un mercado muy relevante.
También es para apoyar a los representantes de gobierno que van, para conversar con ellos temas referentes a la industria o los temas que se conversan con las contrapartes del gobierno de los países a los que se visita. Además de estas misiones, hemos organizado misiones propias de nuestro sector. A EEUU fuimos hace dos años, a Israel el año pasado, y este año tenemos previsto organizar una a EEUU en setiembre y octubre. En esas misiones enfocadas 100% en tecnologías de la información, por lo general nos acompañan representantes del gobierno.
¿En qué está trabajando Cuti en este momento?
El apoyo a nuevos emprendimientos, el fomento del emprendedurismo en el sector de nuevas tecnologías, poyar emprendedores jóvenes, ayudarlos a que existan y conseguir fuentes de financiamiento para su crecimiento, apoyarlos en su proceso de internacionalización compartiendo experiencias y organizando misiones al exterior. También articulando con otros actores, como las universidades y las instituciones educativas, para que se formen más y mejores profesionales.
Tenemos un área que trabaja en el desarrollo de e-commerce, fomentando toda el área de comercio electrónico en Uruguay. Un área llamada Transversalidad, que trata de apoyar a otras industrias a que adopten más tecnología y potencien sus otras industrias tradicionales con más tecnología. Es bastante amplio el abanico de las cosas en las que trabaja CUTI. Tenemos más de 330 socios, y diversas comisiones de trabajo en todas estas temáticas.