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"Estoy cansada de vivir así": el drama que enfrentó una mujer antes de ser asesinada por su pareja

La Justicia de Florida condenó al hombre a 24 años de cárcel por el femicidio de Gabriela Cardozo en 2018

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18 de noviembre de 2020 a las 11:53

Gabriela Cardozo había denunciado a su pareja dos veces por violencia doméstica. La primera fue en agosto de 2018, un año después del comienzo de la relación. Esa vez le rompió el celular y le tiró la ropa para afuera de su casa.

La mujer de 38 años se fue de la vivienda de su pareja en Manga y se instaló en su casa de Parque del Plata. "Cuidate, porque sé que estás sola", fue el mensaje que recibió de su expareja, un hombre de 55 años.

En octubre de ese año volvió a intervenir la policía porque su pareja llegó, rompió varios objetos y la amenazó. La Justicia dispuso medidas cautelares por 180 días, por lo que el hombre debía evitar acercarse a menos de 300 metros de la mujer ni comunicarse con ella. 

El 23 de noviembre Gabriela desapareció. Un pescador encontró su cuerpo el 2 de diciembre en el arroyo Pantanoso de Castro, cerca de Sarandí Grande en Florida. Tenía una viga de cemento atada a sus brazos y espalda. La autopsia determinó que tenía heridas en la cabeza, el cuello y el tórax y que había recibido golpes.

El hombre que era su pareja fue el principal sospechoso desde que comenzó la investigación por parte de la fiscalía de Florida. Fue imputado por homicidio muy especialmente agravado por femicidio en diciembre de 2018 y semanas atrás la Justicia lo condenó a 24 años de prisión por el caso. La fiscal Lucía Nogueira junto a las adscriptas Marcela Pandolfi y Marcela Fachelli solicitaron 27 años de cárcel, pero al ser primario la jueza Victoria Abraham rebajó la pena tres años.

Las fiscales de 1er Turno demostraron que el hombre mató a la mujer en su vivienda en Manga y se trasladó al arroyo en Florida para deshacerse del cuerpo. La defensa del hombre sostuvo que se trató de un suicidio, lo que fue descartado por la jueza al advertir el peso que tenía la piedra con la que fue encontrado el cuerpo, lo que era imposible de manipular para la mujer.

La sentencia, a la que accedió El Observador, detalla que un día antes de su desaparición la víctima llegó a la casa de su pareja. A la mañana siguiente el hombre le envió un mensaje en el que le preguntó "¿Te fuiste de nuevo?" y ella no respondió. 

Sin embargo, durante el tiempo en que estuvo desaparecido el femicida no intentó contactarse con ella. Cuando fue indagado en la Justicia, el hombre declaró que tuvieron una noche "tranquila" y que “solamente” discutieron por la compra de una máquina de coser.

La policía encontró un mensaje que le había enviado en setiembre en el que le decía: “Estás muerta, rata”.

Se comprobó que el celular de la víctima registró actividad por última vez en la casa del homicida. Además, hay cámaras de vigilancia que dan cuenta del trayecto del hombre por ruta 5 hacia Florida y dos testigos que lo ubican en la zona del arroyo, el día que tiró el cuerpo al agua. También lavó el auto en el que transportó el cuerpo y eliminó información de su celular que le fue incautado. 

"Estoy cansada de vivir así"

La familia de Gabriela esperaba recibir la peor noticia cuando la mujer desapareció ese 23 de noviembre. En el fallo la jueza concluyó que la mujer, antes del homicidio, sufrió violencia física, psicológica y patrimonial.

La madre de la víctima declaró que el hombre la aislaba e impedía que viera s su familia. "La llevó dos veces a mi casa por cinco minutos y nada más. No la dejaba sola ni un momento, ni para estar conmigo", relató la mujer en el juzgado. Además definió a su ex yerno como una persona posesiva.

Gabriela tenía un hijo de 16 años que se fue de la casa que compartía con su madre en Parque del Plata debido a los episodios de violencia, ya que el hombre rompía electrodomésticos y se ponía violento.

El hijo de la víctima dijo que su madre permaneció al lado del femicida "por necesidad, por el plato de comida" y por eso toleraba la relación tóxica y los maltratos. De hecho, la mujer sabía que el hombre tenía una relación paralela y a pesar de eso no cortó el vínculo.

El grado de violencia era tal que Gabriela intentó suicidarse ingiriendo medicamentos, pero su hijo llegó y lo evitó. "Estoy cansada de vivir así”, le dijo a su hijo en ese momento, según contó el joven ante la Justicia.

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