El país fue capaz de capitalizar el mayor período de bonanza internacional de los últimos 50 años, tanto a nivel económico con tasas de crecimiento elevadas y sostenidas como en el plano social con la drástica reducción de la pobreza y la eliminación casi total de la indigencia.
Pero las autoridades locales han sido “incapaces” de resolver dos aspectos fundamentales que han contribuido a la fragmentación social, y que comprometen el desarrollo económico futuro: la educación y la seguridad ciudadana.
En ese marco, el director de Ceres, Ernesto Talvi, dijo que el gobierno no ha hecho “nada” para mejorar el desempeño educativo y que el plan Promejora –impulsado por las autoridades– es una “caja de cosméticos” para maquillar un sistema “disfuncional”.
Y ese falta de avance se produjo pese a contar con abundancia de recursos financieros y mayoría parlamentaria en las dos administraciones frenteamplistas.
“Hemos sido incapaces de hincarle el diente –aún cuando vivimos en un período de abundancia de recursos y mayorías parlamentarias– a los desafíos más importantes que el país tiene por delante, y debo decir que lamentablemente todavía tiene”, dijo Talvi durante su disertación en el Club de Golf.
Entre esos aspectos mencionó la oportunidad “desaprovechada” en mejorar la capacidad de generar ingresos, lo que está directamente vinculado a la educación y la capacitación de la población para integrarse con éxito el mundo laboral.
“En esto quiero ser claro. No es lo mismo mejorar los ingresos porque subió el precio de los productos que vendemos y bajó el costo del capital y los recursos financieros que usamos para producirlos que mejorar nuestra capacidad para generar ingresos”, sostuvo el líder de Ceres.
Para el experto, la capacidad de generar ingresos está íntimamente vinculada a la mejora de la productividad de los trabajadores, lo que asimismo es dependiente del nivel educativo al que accedan.
Talvi citó los resultados alcanzados en las pruebas estandarizadas Pisa que comparan los niveles educativos en estudiantes de 15 años de 70 países, que sitúan a Uruguay en el grupo de 25% con “peores resultados”, junto con el resto de la región, y con una tasa de fracaso educativo “alarmante”.
La inacción oficial en el terreno educativo ha llevado a una “fractura social”, sostuvo Talvi, que se evidencia en las diferencias entre los hogares de mayores y menores ingresos.
Además, la bonanza económica tampoco redundó en una mejora de la calidad en la convivencia social vinculada a la seguridad ciudadana, dijo Talvi. “El delito contra la propiedad no ha disminuido, en tanto las rapiñas que involucran el uso de la violencia física contra las personas no solo han aumentado, sino que lo han hecho de una manera exponencial”, agregó.