Bruno Silva es protagonista de una desgracia con suerte. Una aparente simple lesión en un hombro derivó en una infección generalizada del futbolista uruguayo, que juega en Ajax, y que casi termina con su vida en un hospital de Holanda. Ahora intenta recuperar calidad de vida realizando un intenso y lento tratamiento en Brasil. La vuelta al fútbol parece una utopía; sobrevive con el dolor y el impedimento de realizar tareas domésticas de rutina.
Silva, que tiene contrato con el club holandés hasta mediados de 2012, sufrió una luxación de hombro en uno de los entrenamientos de la última pretemporada de Ajax, entonces los médicos del club decidieron que la intervención quirúrgica era la mejor opción porque el hombro ya se le había salido de lugar varias veces. La sanidad de la institución le dijo al jugador que optara por el que creyera el mejor lugar para atenderse y Silva decidió operarse en Holanda: porque el cirujano era muy reconocido, porque no era una intervención “complicada” y porque quería estar cerca del club.
“Cuando me llevaron al hospital estaba en estado delicado. Me hicieron exámenes y la infección estaba bastante avanzada”, narró el futbolista a El Observador. “Estaba muy mal, sin nada de fuerza. Al punto que al hospital ya tuve que entrar en silla de ruedas. Me dejaron de funcionar los riñones; me pusieron una sonda, me daban antibióticos, suero. Yo estaba consciente, sabía lo que estaba pasando pero no tenía fuerzas. En un momento quise mover el pie y no pude. Me di cuenta que estaba muy mal”, narró.
Silva fue ingresado por su infección el 4 de febrero y permaneció internado 24 días. No solo no tenía fuerzas para moverse, sino que apenas podía hablar. “Me hinché todo. Las manos parecían un guante de boxeo. Mi peso normal es de 66 kilos y en el hospital pesé 93. Todo era hinchazón producto de la infección”, contó.
Durante las semanas que estuvo internado fue operado otras tres veces. “Los pernos que me pusieron generaron rechazo y me sacaron todo. Después se olvidaron un poco del hombro para poder salvarme la vida. Salí con el hombro muerto; no movía el brazo”, explicó. El 28 de febrero abandonó el hospital, débil, pero caminando por sí mismo. “Me dijeron que dentro de todo lo malo, lo positivo es que era deportista y una persona entrenada. Dicen que uno que no hace nada no hubiera aguantado”. Danubio y la selección
“Le agradezco en mi nombre y en el de mi familia a Danubio, porque los jugadores entraron el otro día con una pancarta a la cancha. También a la selección: a los muchachos y al cuerpo técnico que desde un primer momento estuvieron pendientes de mi situación”
Una semana después de haber sido dado de alta retornó a las instalaciones de Ajax para comenzar su recuperación. “Estaba contento porque estaba vivo, pero cuesta... Todos entrenaban y yo no podía hacer las mismas cosas. Mis ejercicios eran mínimos”, relató.
En mayo viajó a Uruguay para comenzar a trabajar bajo las órdenes de Walter Ferreira, fiosioterapeuta de Nacional y la selección uruguaya. En ese momento trabajó para volver a jugar al fútbol lo antes posible: “Intenté volver a jugar, pero el dolor era insoportable”.
Otra operación para volver
Después de un mes y medio en Uruguay, retornó a Holanda y se realizó nuevos exámenes para conocer si había posibilidades de aliviar el dolor. Tras los estudios, todos los profesionales consultados coincidieron en que debía someterse a una nueva intervención quirúrgica.
Silva decidió operarse en Porto Alegre. Si bien hubiese deseado realizar la recuperación con Ferreira, el ex Danubio necesitaba en su recuperación tener a alguien a disposición prácticamente las 24 horas del día y por eso se inclinó por viajar a Brasil y trabajar con quien ya lo había tratado en Inter.
“Tenés el brazo muy hinchado”, le dijo Nicolás Lodeiro, compañero en Ajax, poco antes de que fuera internado.
“Ya no tengo cartílago, entonces crearon un espacio para que tenga mayor movilidad y funciones. Más que nada por un tema de calidad de vida. Pero claro, el fortalecimiento es muy lento. Tengo una artrosis tremenda”, contó el futbolista acerca de su última operación. “El hombro está muy comprometido. Necesitaba de alguien que estuviera conmigo todo el día, todos los días”, agregó.
El jugador trabaja cuatro horas diarias realizando fisioterapia y aunque aún persiste el dolor, no lo sufre con la misma intensidad que previo a su última operación. Hasta febrero o marzo permanecerá en Porto Alegre y luego viajará a Holanda. Ajax es quien se está haciendo cargo de todos los gastos y el médico del club viaja asiduamente a visitar al jugador para seguir de cerca su evolución.
“Las chances de que vuelva a jugar son mínimas. La posibilidad de volver a jugar a nivel profesional es mínima, fue lo que me dijeron. Yo igual la voy a pelear hasta el último segundo”, insistió. Ahora su trabajo está abocado principalmente a mejorar la calidad de vida y poder realizar con normalidad tareas cotidianas que hoy está impedido de hacer. “No puedo agarrar nada que esté por encima de la línea de mis ojos... Mi nena se me duerme en el living, la quiero llevar a dormir y no puedo. No puedo cargar a mi hija al cuarto. Estas cosas son las que te marcan cómo estás (...) El brazo nunca me va a volver a quedar igual”, reconoció.