28 de julio de 2017 16:00 hs

Por Fabiana Culshaw, especial para El Observador

Víctor Maldonado, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Caracas, lidera una de las organizaciones más prestigiosas y numerosas del sector privado de Venezuela, y refleja la visión del gremio y la suya sobre la situación económica, política e institucional del país en entrevista con El Observador.

¿Cuál es la situación en Venezuela en estos días?

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El país está en pie de lucha y revelándose contra un peligro crucial, que es lo que se ha dado en llamar "el fraude constituyente".

Acaba de terminar el segundo día de un paro cívico nacional de 48 horas convocado por la oposición, que en las principales ciudades del país significó un bajón importante del movimiento económico, con el cierre de gran parte de los comercios: las calles quedaron desoladas.

Esto fue acompañado por una intensa represión por parte de los cuerpos de seguridad del Estado.

Falta muy poco para que se instale la Asamblea Constituyente.

Sí. Nicolás Maduro está entrampado en su propia propuesta de la Asamblea Constituyente y no va a poder manejarla.

Esa propuesta es para ganar tiempo frente a una oposición que no le da tregua. El gobierno está muy presionado por la oposición y la comunidad internacional.

La población no quiere aceptar una dictadura de carácter socialista como la que el gobierno ha impuesto y quiere institucionalizar a través de esa Asamblea.

¿Por qué afirma que Maduro está entrampado en su propuesta de la Asamblea Constituyente?

El gobierno quiere instaurar una Asamblea Constituyente, pero en realidad ese poder no va estar centrado en Maduro, sino en el diputado Diosdado Cabello.

Una vez instalada, habrá un nuevo balance de la coalición del oficialismo. Tal como va, al primero que no le conviene es al propio Maduro, quien no va a poder controlar una Asamblea de más de 500 personas, cada una empoderada con un mandato supra-constitucional.

¿Para usted el hombre fuerte en la Asamblea Constituyente será Diosdado Cabello?

Todo parece indicar que Cabello tiene la capacidad para controlar la Asamblea y hacerse nombrar presidente. Ese cargo es crucial, ya que Maduro no podrá ocuparlo.

¿Cuáles son las perspectivas para el gobierno en las próximas semanas?

El gobierno recibió un conjunto de advertencias muy importantes de la comunidad internacional, que no está dispuesta a reconocer los resultados de las "elecciones" de la Asamblea Constituyente.

Y van a intentar sanciones de algún tipo no solo EEUU y Canadá, sino el Parlamento Europeo y diversos gobiernos europeos.

También en América Latina existe una gran alerta ante esta "intentona" del gobierno.

Si este consolida su jugada este domingo, los resultados serán desconocidos internacionalmente y tendrá que asumir una escalada de sanciones que no podrá enfrentar. La dinámica del gobierno ya comienza a estar afectada por eso.

¿Qué tan comprometida estima la que podría volverse la situación?

Ya comenzaron las sanciones contra líderes políticos chavistas por parte de EEUU. Por otra parte, detrás de estos 118 días de protestas y más de 100 muertos, la economía sigue su caída brutal a un abismo que parece no tener fondo, por la desmedida inflación, una devaluación del dólar paralelo -que está a punto de llegar a los 10.000 bolívares por dólar- y una gran incapacidad para producir en el país.

En este momento, por ejemplo, no hay verduras en Caracas, porque lo poco se produce. Este telón económico es muy complicado y no va a desaparecer por decreto constituyente.

¿La institución que preside prevé que ocurra un bloqueo al estilo Cuba?

Con la experiencia acumulada desde la década de los 1960 a la actualidad, no creo que se intente un bloqueo al estilo cubano; sin embargo, hay un conjunto de alternativas de sanciones económicas que pueden darse.

Por ahora, lo que se han planteado son sanciones directas a los responsables de violaciones de derechos humanos, corrupción y ruptura del orden constitucional.

Es muy interesante, por ejemplo, que México declaró que se suma a las medidas declaradas por el Departamento del Tesoro de EEUU de restringir las operaciones financieras y comerciales de trece políticos oficialistas por menoscabar la democracia.

Si eso se extiende por otros países de América Latina vamos a ver un bloqueo a la gente, no tanto al país.

¿Por qué piensa que no se impondrán sanciones económicas o comerciales al país?

Venezuela ya sufre la pérdida de muchas empresas que se fueron.

Además, lo único importante que ingresa son los recursos que se obtienen por los 700 mil barriles de petróleo que se venden a EEUU, que anunció en estos días que venderá parte de sus reservas estratégicas y eso significa que dejará de comprar una porción de petróleo venezolano.

¿Se puede decir que se ingresó en una transición política o no tanto?

En cierto sentido, sí. Estamos en un punto de inflexión, porque el gobierno, luego de más de 100 días de represión, ya no tiene sector social que diga que lo respalda. Eso lo perdió cuando empezó a repartir tiros y gases lacrimógenos en los sectores populares.

Ahora, el tema es hacia dónde va esta transición: si a un endurecimiento de la dictadura y a un período de mucha convulsión social que lleva al colapso y caída del régimen, o hacia una transición un poco más ordenada, aunque no exenta de convulsiones, para restaurar el orden democrático y empezar a resolver los problemas económicos del país.

¿Qué escenario considera más probable en esta coyuntura?

El gobierno está jugando tan duro a la represión que se pueden descartar otras opciones. Por lo pronto, se están aferrando al poder, y con violencia.

¿Ve muestras de apertura a la negociación por parte de Maduro?

Maduro acaba de terminar una concentración en la Avenida Bolívar, donde dijo que convocaba urgentemente a un diálogo a los principales dirigentes de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), Julio Borges, Henry Ramos Allup, Manuel Rosales y Luis Florido.

Maduro necesita salir de esa "trampa" en la que se encuentra con la Asamblea Constituyente, pero tampoco está dispuesto a conceder lo que la oposición pide.

Podría llegar a aceptar las elecciones de gobernadores y alcaldes de diciembre, liberar a más presos políticos, pero no a decretar amnistía, o cambiar el Consejo Nacional Electoral. Ni tampoco es capaz de "poner en cintura" a un Tribunal Supremo de Justicia, que lo que menos hace es administrar justicia.


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