20 de febrero 2013 - 18:12hs

En plena crisis argentina de 2001, Claudio Tolcachir (Buenos Aires, 1975) se mudó a una vivienda al final del pasillo de una casa chorizo con la idea de que ese espacio funcionara como morada y lugar para dar clases de teatro. Aquel proyecto ubicado en el barrio porteño de Boedo, y denominado sin metáforas Timbre 4, pronto evolucionó a espacio cultural cooperativo, con sala propia, en el que Tolcachir estrenó, ocho años atrás, La omisión de la familia Coleman. La obra, que obtuvo 10 premios y participó en 11 festivales internacionales, convirtió al joven dramaturgo en un referente del teatro regional. En la actualidad, el argentino no solo tiene en su haber la creación de varias obras de éxito, sino también una carrera que alterna la escena independiente con el circuito comercial en el que ha dirigido a Norma Aleandro, Lito Cruz y Mercedes Morán.

Tras su paso por el Teatro Solís el año pasado, Tolcachir vuelve este jueves y hasta el domingo al principal escenario montevideano para presentar su exitosa ópera prima y su último trabajo, El viento en un violín. La primera obra presenta a una familia cuyos miembros se encuentran atrapados en una absurda y violenta convivencia y la segunda reflexiona sobre los límites a los que las personas llegan en nombre del amor. La vuelta de Tolcachir también es una buena ocasión para ver al argentino actuar, algo que no suele hacer tanto, ya que está más centrado en su trabajo como director y dramaturgo. “Estoy muy nervioso”-comentó- “pero me da mucha ilusión actuar en ese teatro tan maravilloso”.

¿Qué es lo que distingue a su teatro?

Más noticias
Busco un teatro que esté vivo, que no sea formal, que conmueva, divierta y al mismo tiempo incomode. Es un teatro deportivo, como cuando uno va al fútbol y está ahí transpirando y deseando que suceda algo. Me gusta ese teatro donde uno está latiendo con los actores.

¿Cómo evalúa el estado de la escena teatral argentina en la actualidad?

Es un momento muy interesante. Hay muchísimo teatro, seguramernte mucho más de lo que alguien pueda ver.

¿Qué actores o dramaturgos uruguayos destacaría?

Un gran maestro mío es (Juan Manuel) Tenuta, con quien tuve la suerte de trabajar como compañero y también lo dirigí en la obra Agosto. Es un ser al que todos amamos mucho acá, a él y a su mujer (Adela Gleijer). En cuanto a dramaturgia, creo que esta es una etapa de semillero: se están formando muchísimos autores que vamos a saber quiénes son en unos años. Es lo mas importante, porque lo mas difícil es encontrar una buena obra. Yo me puse a escribir porque no las encontraba.

¿Por qué cree que sus obras han tenido tan buena recepción en todos los países en los que las ha presentado?

Cuento con un grupo de actores maravilloso. Cada función es especial para ellos y van a fondo, la pelean, buscan y quieren que la cosa suceda. Cuando a los actores no les da lo mismo se produce un hecho distinto en el teatro. A mí me interesa la complejidad de ciertos personajes, la mentira en la que viven, la imposibilidad de poder desarrollarse en forma madura.

¿Se siente más actor, director, dramaturgo o docente?

Me gusta estar en el teatro como sea. Como actor, como boletero, lo que me toque.

¿En qué trabaja ahora?

Estoy dirigiendo una nueva obra que estrenamos para marzo-abril en Timbre 4 que se llama Emilia. Se trata del reencuentro de una niñera con el chico que crió hasta su adolescencia.

¿Qué es lo primero que le dice a un alumno?

Que disfrute, que intente entregarse con libertad. Ese es el punto de partida. Luego hay que formarse mucho. Pero tiene que ser un fuego muy profundo, liberador y excitante. Hay que hacer teatro desde el placer, no desde el sufrimiento.

Seguí leyendo

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos