Opinión > ANÁLISIS / GONZALO FERREIRA

Mujica, Astori: además de ideología, una bronca que viene de lejos

Dos peleas frenteamplistas pautan algunos de los motivos de las diferencias internas

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21 de julio de 2018 a las 05:00

La contradicción del Frente Amplio en relación a Nicaragua, que por un lado apoyó dos condenas al gobierno de Daniel Ortega –una en el Senado y otra a través de la cancillería en conjunto con otros 13 países– pero que a la vez participó del Foro de San Pablo donde se respaldó a ese país, es una demostración más de las diferencias ideológicas enormes que puede haber entre los sectores oficialistas.

Lo que hace grave al caso nicaragüense es que lo que está en cuestión son conceptos republicanos y democráticos. La mayoría de los sectores del FA, aunque un poco tarde, se sumaron a la censura a los asesinatos que está ejecutando el régimen oficialista de Nicaragua. Pero a otros grupos, del ala más a la izquierda, ni siquiera les importó simular una preocupación por la libertad de expresión. El Partido Comunista, el Partido por la Victoria del Pueblo y la Lista 711 de Raúl Sendic respaldaron la resolución del Foro de San Pablo en la que se habla de un "legítimo derecho a la defensa ejercido por el gobierno sandinista frente a las agresiones perpetradas en su contra por los lacayos del imperio".

Ese "derecho a la defensa", traducido a hechos, son más de 350 muertos por protestar.

Este debate, que es ideológico y es de fondo porque toca valores muy importantes, quedó en segundo plano esta semana. Hay otra discusión, mucho más taquillera y mediática, que lo eclipsó: las candidaturas. Allí también pueden haber factores ideológicos. Pero por ahora no son los que saltan a la vista. Cuando José Mujica y Danilo Astori protagonizaron este jueves un fuerte cruce de declaraciones, lo que había de fondo no era una discusión por el rumbo de un eventual cuarto gobierno frenteamplista. Lo que se ve, principalmente, es una bronca personal muy fuerte entre ambos líderes.

Astori estuvo en Océano FM y dijo: "Se han hecho públicas conversaciones que no deberían haberse hecho públicas (...) No es que me haya molestado, es que son cosas que no se debe hacer. Me parece que cuando se trabaja en la actividad política –y la privacidad es un elemento al menos durante un tiempo que puede ayudar a una decisión– hacer pública una conversación es una operación política que no tiene mucho sentido y puede llevar a la ruina lo que se está buscando".

Tan solo unos minutos después, Mujica buscó a los periodistas en el Parlamento y le contestó a su excompañero de fórmula. "Parecería que la realidad está indicando que los candidatos a presidente deben elegirse clandestinamente, fuera de la opinión pública y de los comentaristas. En el más sosegado sigilo. Parece que proponer a alguien es un pecado mortal. (...) ¿Qué quieren? ¿El secreto, el sigilo, que no te peguen? No m'ijo. Al candidato a presidente le van a pegar en todos los boliches y todos lados. Son las reglas de juego. El que no tenga el cuero duro, que no critique a los otros. Y que se ponga", dijo Mujica.

Hay una palabra que, si bien no fue pronunciada, está latente en la declaración de Astori: traición. No es necesario hacer mucha historia para recordar que la sociedad entre ambos líderes en el 2009 nació atada con alambres y favoreció a Mujica porque la presencia de Astori le otorgó más confiabilidad a la fórmula presidencial. El actual ministro de Economía, inocentemente, esperaba ahora una retribución.

Pero Mujica juega duro cuando lo necesita. Y allí no son solo las diferencias personales las que saltan a la vista, sino también una lucha por el poder.
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