Salvando las distancias, en el nuevo documental que está rodando Jorge Lanata, XXVI personas para salvar el mundo, el periodista argentino se parece un poco al profesor Robert Langdon, el personaje que interpretó Tom Hanks en el El código Da Vinci. ¿Por qué? Porque de manera casual, luego de visitar Temple Church en Londres, el fundador de Página/12 descifra una antigua clave secreta en la que se afirma que existen 26 personalidades que pueden evitar que el mundo sea todavía más caótico.
¿Brechner, Galeano y Mujica son personas que pueden salvar el mundo?
No, lo que pasa es que hay tres tipos de personajes en el documental. Están los que llamamos testigos del tema, luego los testigos de los protagonistas y finalmente los protagonistas. En este sentido, los rodajes y las entrevistas que venimos haciendo desde marzo son mucho más que 26. Yo prefiero contarlos más por capítulo cerrado que por personaje. Ahora debemos tener cerrados seis capítulos, lo que significó viajar mucho y entrevistar alrededor de 20 personas, como el economista francés Jacques Attali, el escritor inglés Martin Amis, el sociólogo polaco Zygmunt Barman o el rimpoche Shechen Rabjam, que es la autoridad máxima de un monasterio tibetano en Katmandú...
¿Y cómo entran Uruguay y estos tres personajes en esto de salvar el mundo?
Aquí vinimos para cerrar uno de los capítulos del documental, que es acerca del proyecto Una laptop por niño. Primero fuimos a Boston a entrevistar a Negroponte, que en este caso es el protagonista de la historia. Luego viajamos a Nepal a ver a Rabi Karmacharya, el director de los programas XO en ese país, y ahora aquí. Mujica, Galeano y Brechner son testigos del tema.
¿Qué respuestas espera encontrar en ellos?
Galeano me interesa sobre todo como pensador, ya que él tendría que ser parte de la inteligencia que reformule a la izquierda, que está algo desactualizada frente a la tecnología. Mujica es un líder político innegable y me interesa su visión del Plan Ceibal, porque en el fondo no sé si los uruguayos son conscientes de la importancia que tiene este plan, que es la medida democrática más importante que se ha dado en los últimos 20 años en América Latina. Yo tengo millones de diferencias con el Frente Amplio, y si viviera aquí lo criticaría mucho, pero eso no quita que pueda decir que este plan es increíble. Me pareció muy importante que Brechner contara que esto le permitió conocer su país. Es muy loco que una medida tan revolucionaria te invite a conocer tu país, es muy fuerte.
En este sentido, de los personajes que entrevistó, ¿qué frases recuerda que ilustren su modo de salvar el mundo?
Son muchas. Lo que sí recuerdo son algunas impresiones que me sorprendieron. Por ejemplo, en Nepal es muy loco ver cómo el común de la gente trata a los monjes de forma reverencial. Se arrodillan ante unos viejitos que no tienen nada. Es muy fuerte, porque aquí nos arrodillamos ante un BMW… Allí no, allí se arrodillan frente a la sabiduría, mientras que nosotros lo hacemos frente al poder. ¡Mierda! Nuestra manera de ver el mundo es totalmente distinta.
Somos más escépticos…
Posiblemente. De hecho, eso pensaba encontrar cuando se me ocurrió esta idea. Pero en el caso de los personajes que entrevistamos, es al revés. Algunos proponen salvar el mundo a través de la belleza, del talento, otros desde el silencio de la fe o desde la risa. ¿Qué pasa entonces? En el fondo creo que no renunciamos a esa ingenuidad de querer salvar el mundo. Hay ganas de salvarlo a pesar de todo. No quiero hacer un discurso hippie, pero podemos salvar el mundo.
Recién dijo que el mundo se salva a través de la belleza, el talento, la risa… ¿Y algo concreto, alguna acción?
Si tuviera que decir un elemento en común de todos los personajes es que sintonizan con sí mismos. Es decir, en general, el sistema te pide que seas otro, nadie te dice que seas vos. A estos tipos les costó mucho, pero finalmente fueron ellos. Por ejemplo, Ricard, la mano derecha del dalái lama, es el hijo del famoso filósofo francés Jean-François Revel. Es decir, el tipo nació en París rodeado de las personalidades intelectuales francesas más importantes, pero a los 30 años dejó una carrera segura y se fue al Tíbet. Ahora tiene 60 años y maneja un convento. Si le preguntás qué tenés, él te dice un par de zapatos, un sari y una cámara de fotos. ¡Nada más! ¿Y sabés quién le enseñó a sacar fotos? Henri Cartier-Bresson, que era amigo de su padre. No sé, estos tipos creen en lo que están haciendo y siguen adelante.
¿Y esto le sirvió a usted para sintonizar consigo mismo?
Mirá, sintonizar con lo que soy es algo que trato de hacer hace mucho tiempo. Es difícil vivir de acuerdo a lo que uno piensa. No es tan fácil, cuesta mucho ser consecuente.
Que las XO sean un capítulo del documental demuestra su interés por las nuevas tecnologías. ¿Cómo ve esto aplicado a los medios de comunicación?
Algo que dijo Brechner y que está bueno es que no hay que adjudicarle moral a las máquinas. Las máquinas son máquinas, no son buenas ni malas, son máquinas. Internet es el invento más democratizador que se ha creado. Ahora, todo esto recién está empezando. Tanto en el periodismo como en otros ámbitos estamos en una etapa experimental. Nada está cerrado, estamos en un borrador. Es decir, creer que en un blog se hace periodismo es una boludez, lo mismo que creer que una noticia es cierta porque sale en Twitter. Lo primero es poesía automática surrealista. Lo segundo un rumor que se multiplica. Probablemente todo se sintetice en internet, las máquinas serán más amigables, todo será a través de touch screen. En fin, por una cuestión cultural, hasta que se mueran todos los tipos que usamos papel el diario va a seguir existiendo, pero no cabe duda de que los medios van hacia la red.
(*) Finalmente Lanata no pudo entrevistar a Mujica por el viaje que el presidente hizo a Paraguay.