15 de julio de 2020 16:35 hs

El precio de la carne de pollo, que sigue siendo más bajo que los de la mayoría de los cortes vacunos, es el principal factor para explicar por qué durante este año el uruguayo comió más carne de pollo, cuando no sucedió lo mismo con las otras carnes.

Esta semana un informe elaborado por técnicos del Instituto Nacional de Carnes (INAC) reveló, entre otros indicadores, que en el mercado doméstico en los primeros cinco meses de 2020 el consumo total de proteínas mostró una caída de 9,2% respecto al mismo período del año anterior, comportamiento que se explica por una disminución en el consumo de todas las carnes, con excepción de la aviar que mostró un incremento de 7,5%.

“Sin dudas el precio es un elemento determinante”, enfatizó Alfonso Fontenla, presidente de la Unión de Vendedores de Carne (UVC), cuando El Observador lo consultó sobre por qué la gente elevó su consumo de carne de pollo.

Por su parte, Germán Möller, presidente de la otra gremial que nuclea a los carniceros, la Asociación Nacional de Carniceros (ANC), coincidió: “El precio, cuando la gente decide qué comprar, no es el único elemento que incide, pero es fundamental”.

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En una vitrina con una oferta variada de carnes, hoy el consumidor encuentra el pollo entero en las carnicerías de barrio a valores de $ 120 a $ 150 dependiendo de la calidad, cuando en el caso del asado, por citar el segundo corte vacuno más popular, los precios no bajan de $ 250 el kilo. En el producto más vendido, que sigue siendo la carne picada, los precios están por encima de los $ 200 por kilo.

Ambos comerciantes, rápidamente, en cada caso, señalaron otra realidad de alta trascendencia: se está importando mucha carne de pollo, a precio muy conveniente, que ayudó a que los valores no se disparen, incluso bajen y sean muy razonables. Aludieron a importaciones desde Chile y Estados Unidos, de supremas y también de pollos enteros.

La versatilidad del pollo

El precio es clave, pero no lo único a la hora de explicar la conducta del consumidor que INAC apreció en lo que va de este año.

Möller aludió a que el pollo es sumamente versátil: “Se lo puede comer tras cocinarlo en el horno, a la parrilla, en comidas de olla, en milanesas… cada vez uno ve más posibilidades de aprovecharlo, es una carne que se adapta a todo y además se cocina más rápido”.

Para Fontenla, otro elemento a considerar es que la gente suele rechazar el consumo de carnes congeladas y que en el caso de las carnicerías de barrios en el 80% o 90% de los casos el pollo que se vende es fresco, algo de gran atractivo para el cliente. “La gente, salvo que el pollo congelado sea muy ventajoso en el precio respecto al fresco, lo repele, no lo prefiere”, dijo.

También mencionó que tanto para el caso de la producción nacional como para lo que se está importando la calidad de la carne de pollo a la que se accede en Uruguay es óptima, por lo que con un pago no elevado en estos momentos se accede a una proteína nutritiva, sabrosa si se la elaborada del modo adecuado, sencilla de preparar y además muy versátil para combinarla con ensaladas u otros acompañamientos.

Lejos de la carne vacuna, pero un sólido segundo puesto

En 2019, último ejercicio completo con datos del INAC, considerando carnes de producción nacional, se comercializaron en el mercado doméstico 106.978 toneladas peso producto de carne bovina; 61.590 toneladas de carne aviar; 10.771 toneladas de carne porcina; y 2.124 toneladas de carne ovina.

Diego Battiste

Fontenla destacó que incluso los productos de pollo con mayor valor agregado, más elaborados, como la suprema o el pollo relleno, también tienen precios accesibles (de $ 260 a $ 280 por kilo en el primer caso y de $ 280 a $ 300 en el segundo en estos días) y con el atractivo de que el 100% se aprovecha, todo lo que el cliente se lleva lo come.

Finalmente, fue Möller quien mencionó a El Observador un detalle más, que derivó de la llegada a Uruguay de la pandemia mundial de covid-19 y el alto nivel de acatamiento local a la sugerencia de quedarse todo lo posible en casa: la gente estuvo más en casa, comió más en casa, cocinó más y ahí la carne de pollo, por las virtudes ya expuestas, tuvo una presencia muy importante, incrementándose la demanda.

Los precios de las carnes

El estudio del INAC, titulado “Síntesis sobre el sector cárnico uruguayo – Primer semestre de 2020”, elaborado por la gerencia de información del instituto reveló también que al cierre del semestre inicial del año los precios al público de la carne bovina muestran una leve contracción de 0,4%, mientras que la carne aviar y porcina aumentaron 3,78% y 8,37%, respectivamente, desde a diciembre de 2019 (el IPC en el mismo período se incrementó en un 6,78%, se indicó).

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