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¡Quién te ha visto y quién te ve! La versión conservadora pos pandemia del Nacional de Munúa

Después de los dolores de cabeza que le dio la defensa, el DT le puso a su equipo el overol, una línea de cuatro y otra de cinco bien apretadas en su cancha y a correr... ¡así ganó siete de los últimos nueve puntos!

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21 de agosto de 2020 a las 05:03

Cuando el 9 de agosto, en el clásico que marcó el regreso del fútbol tras la suspensión por la pandemia de covid-19, Nacional se plantó en el Estadio Centenario con una línea de cuatro y cinco volantes en su cancha para esperar a Peñarol, la primera reacción de quien observaba ese planteamiento fue sorpresa. Era una expresión de fútbol demasiado conservadora, que no estaba a tono de lo que supieron expresar los equipos de Gustavo Munúa en su primera etapa en el fútbol uruguayo (temporada 2015-2016).

A esa altura se podía asumir que en la vuelta al fútbol, después de cinco meses sin actividad oficial, Nacional debía cerrar filas, evitar riesgos y apuntar a construir el fútbol desde un lugar diferente al que desplegó desde su inició como entrenador y por el que se ganó el mote de ofensivo.

Cuando este jueves, en la sexta fecha del Apertura, Nacional volvió a pararse de la misma forma ante City Torque en el Gran Parque Central, de local y ganar 2-0, definitivamente algo había cambiado en el técnico tricolor.

La versión pos pandemia de Nacional ofrece nuevas formas. Están atadas a un estilo conservador, que le brindan a los tricolores una efectividad que genera tranquilidad a todos los niveles en un club que sentía la ansiedad de ganar. La necesidad de ganar porque tras sumar tres puntos en cuatro partidos había atascado en un terreno fangoso, dominado por el nerviosismo, y la urgencia de ahuyentar los fantasmas que inquietaban cada vez que el panameño Mejía recibía un gol inexplicable por desatenciones que Munúa intentó ajustar desde enero. Y que hasta los amistosos de preparación para la vuelta al fútbol, en agosto, no había conseguido.

Como el técnico no pudo lograr que la fórmula con la que volvió al club le transmitiera tranquilidad en la defensa, decidió tomar el camino más fácil: evitar los riesgos. ¿Cómo? Se blindó esas dos líneas de cuatro, poco le importó lo que pudieran decir de su propuesta defensiva.

En este nuevo escenario que propone el fútbol de Munúa, le brinda menos espacios para los rivales y velocidad para los delanteros.

Pierde el espectáculo (salvo que desarrolle en buena forma el fútbol frontal), pero gana su equipo, que en definitiva es lo que le interesa a Munúa.

Salir del fondo de la tabla y trepar en dos fechas al cuarto lugar en la tabla de las posiciones no es poca cosa.

En esta propuesta de Nacional, los defensas nunca serán figuras, podrán ser regulares en sus rendimientos pero no los más destacados. Ese lugar quedará para los que mejor tratan la pelota (para lanzar un pase largo o salir jugando rápido con buena visión de cancha) y los más veloces tendrán la ocasión de llevarse los aplausos.

La oportunidad para Neves

Este nuevo Nacional es una buena ocasión para los volantes que saben con la pelota. A Gabriel Neves lo llamaron a su juego. Recuperar y entregar. El primer gol de Nacional, que Bergessio marcó a los 17 minutos, fue la mejor expresión de la influencia que puede tener Neves en el fútbol de su equipo. ¿Por qué? Porque si el primer pase del contragolpe no sale bien jugado, no tendrá éxito. Tampoco, en este caso, si Pablo García no le daba la velocidad que necesitaba el movimiento o si Bergessio no descargaba con clase ni definía con la calidad de los goleadores. Pero sin ese primer pase, no habrá futuro para una propuesta como la quiere desarrollar Munúa.

Por eso la importancia de Neves, que le aporta mucho a este equipo, y le puede dar más aún, si aspira a subir un escalón en su nivel de juego. En Uruguay puede recibir, pensar y luego resolver cómo seguir. En cualquier otra parte del mundo, incluso en la Copa Libertadores, esa lentitud le pasa factura. Por eso, el volante tricolor tiene en sus pies la oportunidad de ser el próximo volante de calidad que salga del fútbol uruguayo, siempre y cuando se anime a subir un escalón y aspirar a jugar un nivel más arriba. Si Neves quiere, puede ser el mejor jugador de Nacional. Tiene todo el potencial técnico para lograrlo.

En este nuevo Nacional los que más van a disfrutar son los veloces. A Pablo García, que aún no había tenido minutos, Munúa lo llamó a ese juego de fútbol vertiginoso ante City Torque y brindó una lección práctica de cómo hacerlo. Fue la figura este jueves en el Gran Parque Central, y sobre todo le permitió al entrenador descubrir que la nueva fórmula que quiere desarrollar puede dar resultados.

Munúa tiene opciones para ese juego. García, Santi Rodríguez y Ocampo. Tiene también la versatilidad de Chory Castro, Gedoz, Amaral y Seba Fernández.

El otro experimento de este jueves

Con Gedoz y Amaral en la formación titular, el técnico quiso probar algo diferente ante City Torque y experimentar pensando en esta nueva propuesta táctica.

Cuando Nacional confirmó la oncena con ambos a las espaldas de Bergessio, se generaron dos lecturas: 1) imaginar la mejor expresión de fútbol en un campo con un equipo que tiene la pelota; 2) sufrir toda la noche porque si no son aplicados tácticamente, si no están atentos a los relevos, pueden dejar al equipo rengo defensivamente.

Finalmente estuvieron juntos, en un equipo que jugó muy lejos del arco rival y tuvieron escaso protagonismo en el juego. Estuvieron aplicados tácticamente, particularmente Gedoz. Amaral apareció jugando libre a las espaldas, al costado o delante de Bergessio, pero siempre solo, y sin pelota.

Munúa tiene para trabajar con esta dupla que puede regalarle grandes momentos de fútbol, aunque no en esta versión conservadora de su juego sino en el plan original, con un equipo más largo, más agresivo en la cancha, con presión sobre la pelota y protagonista del juego con el balón en su poder.

Para salir del paso y luego de sufrir porque su equipo no encontraba la química que requiere su propuesta original, el técnico de Nacional descubrió una solución a los problemas defensivos que no lo dejaban tranquilo. Ahora la efectividad le devuelve elogios y la tabla alivio, pero los equipos de Munúa demostraron que están más que para esto, que no es nada despreciable vista la irregularidad del campeonato local y la necesidad de ganar.

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