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"Si no hacemos un cambio de timón van a seguir quedando productores por el camino"

La exvicepresidente de la Federación Rural habló sobre rol de la mujer en el ámbito rural y la situación del agro

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17 de agosto de 2018 a las 05:00

Además de ser productora rural, se ha dedicado mucho a la actividad gremial, desde su paso por San José hasta la Federación Rural, ¿en qué diría se basa el compromiso gremial?
Tengo la convicción que, a pesar de que muchas veces el trabajo gremial no es del todo lindo (insume mucho tiempo y sin retribuciones económicas, es honorario), tenía la necesidad, mismo por ser productora, de estar en los lugares donde se pudiera ayudar a la producción del Uruguay, a los productores y a la familia rural. A veces es muy fácil criticar desde afuera y cuando se entra a estos lugares, son trabajos difíciles; muchísimas veces nos vamos con la impotencia por no poder lograr los objetivos que tenemos o lo que queremos. Lo más lindo de haber estado en las gremiales es ayudar desde donde uno pueda y dejar todo en la cancha. Los compromisos que uno asume cuando está en el gremialismo son la lucha diaria, la pelea continua, no solo por un sector productivo mejor, sino que también por un Uruguay mejor. Estoy convecida de que si no estuvieran las gremiales rurales, las cosas serían totalmente diferentes y hasta un poco peor. Peleamos desde nuestras posibilidades, pero el compromiso y el objetivo de lo gremial es defender a la familia rural.
¿Cómo observa hoy en día el rol o la participación de la mujer rural?
Vengo de una familia de mujeres productoras; tengo esa imagen. Si bien siempre se puede decir que el sector agropecuario en sí es un poco machista, en lo referente a lo gremial los lugares para nosotras están, aunque tenemos miedo de ocuparlos. En las gremiales que estuve, tanto San José como la Federación, jamás sentí algún tipo de discriminación por tema género. Jamás. Federación ha tenido mujeres en su herradura. Hoy son cinco las que participan activamente. Tenemos que trabajar más porque hay mujeres muy valiosas que se necesitarían en el gremio; hay que animarse. Estamos teniendo reuniones con la presidenta de las Cooperativas Agrarias Federadas (CAF), Virginia San Martín, para generar instancias de capacitación para mujeres gremialistas. Queremos que se arrimen más porque las oportunidades y los lugares están y está bueno saberlos ocupar. Tenemos todos los méritos para estar en cualquier lugar, de cualquier gremial.

Como productora ¿cuáles son los principales problemas que tiene el rubro?
La realidad es que el tema de la competitividad y los costos hoy están aquejando mucho al productor. Hace años que las gremiales agropecuarias vienen trabajando en la competitividad, diciendo que esto iba a pasar. Se venía denunciando prácticamente en todos los rubros. Pienso que eso hoy es una gran limitante para el productor, sobre todo para el chico y mediano. Además, los números son totalmente objetivos; nadie está inventando nada. Si no hacemos un cambio de timón en el corto plazo van a seguir quedando productores por el camino. Eso nos genera una tristeza muy profunda, porque el uruguayo ha demostrado, una y otra vez, que cuando tiene las condiciones de producir, siempre prefiere quedarse en su país e invertir allí.

¿Y cómo está viendo el ánimo de la gente?
Los productores rurales somos tercos y vamos a seguir adelante. Seguimos apostando, pero, hoy por hoy, hay un desánimo en general en todos los rubros. La forestación es tema aparte. Estamos haciendo lo que está a nuestro alcance, pero se está tratando de tapar agujeros por todos lados y en el futuro vamos a dejar uno mucho más grande. En unos años, el tema recambio generacional va ser muy importante. Mucho se ha pregonado, pero en los actos está difícil. Es muy grave la exportación que está habiendo de gurises jóvenes que se van a buscar trabajo a otro país porque acá no tienen oportunidades. Eso está jodido y no se hace nada. Por otro lado, el tema seguridad actualmente en el medio rural es un tema que nos aqueja. Hoy tenemos miedo. Te hablo como productora y como ciudadana del país: hoy los uruguayos tenemos miedo y eso no está nada bien.

¿Qué opinión le merece el compromiso que tiene el gobierno con el sector?
Creo que gran parte de lo que le pasa hoy al sector agropecuario es culpa del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Se tienen reuniones con el ministro de Ganadería y conocen lo que pasa el sector, pero hoy está en manos del MEF y eso no hay dudas. Tenemos problemas internos graves. El gobierno está de manos atadas por la situación económica del país. Muchas veces uno no entiende –o no quiere entender– por qué, si existen tantos beneficios económicos para empresas extranjeras, no nos los pueden pasar a nosotros, a los productores uruguayos que trabajabamos para Uruguay. Ha quedado demostrado que, cuando al sector le va bien, se dinamiza todo. Hay que incentivar a los productores porque son buenos. ¿Qué pasa con el arroz? Es increíble que se tengan que estar yendo a otro país por los altos costos, siendo productores de primera clase a nivel mundial.

En este sentido, ¿cuál es su mirada sobre el movimiento Un Solo Uruguay?
El movimiento sacudió todas las esferas, desde el Estado hasta el Uruguay entero. Creo que vino para quedarse. Nació por el enojo de productores y fue una forma de reacción y si bien salió de la base de productores rurales, hoy es un movimiento totalmente abarcativo. Se vio movilizado todo el espectro político y eso estuvo excelente. Sinceramente, el movimiento tuvo el poder de movilización que las gremiales muchas veces no tienen. Y te lo digo porque soy realista y porque estuve dentro. Cuesta mucho movilizar a la gente. Todos fuimos parte de la proclama del 23 de enero: lo que se dijo allí es lo que las gremiales venían denunciando desde hace muchísimo tiempo. El movimiento fue explosivo. Está claro que fue en un momento totalmente clave, cuando subieron las tarifas nuevamente. La gente estaba enojada. La verdad que me sentí orgullosa totalmente de participar de lo que fue ese acto. Fue increíble y quedó demostrado el respeto, la educación y la tolerancia de todos. Justamente, en ese momento nos dimos cuenta que todavía hay un país posible, porque aun hay gente que quiere construir uno que sea mejor al que vivimos hoy.

¿Cómo le parece que se está manejando el conflicto en Conaprole y el poder que tienen los sindicatos?
Tenemos un gobierno totalmente ciego y sordo que está poniendo en peligro una empresa solida como Conaprole. El sindicato no tiene sentido común de la situación real de los tamberos, que son el eslabón más débil de la cadena; usan y abusan del poder extorsivo como se dijo varias veces. El gobierno está permitiendo que esto siga sucediendo. No puedo entender que no prime el sentido común del sindicato, ni aparentemente del gobierno porque han dejado que este conflicto perdure en el tiempo. Me pregunto qué es lo que quieren que pase con Conparole y con los tamberos. Hay una falta de reconocimiento total del sentir que está teniendo hoy el tambero, de la situación que está pasando, de la desesperanza que tienen porque no se avizora una salida. La verdad que como ciudadana uruguaya me da pena que no se haga algo. El no querer que la empresa vuelva a su normal funcionamiento está en mano del sindicato y el gobierno lo está ayudando. Pareciera que quisieran desmantelar el sector; eso es lo que demuestran.

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