Alberto Gandulia fundó la papelería que lleva su nombre el 15 de octubre de 1898. Trabajó en ella activamente durante 38 años hasta que se enfermó y tuvo que entrar su hijo a ponerse al frente del negocio, con tan solo 12 años. En ese momento, eran pequeños distribuidores de papel. Hoy en día la dirección de la empresa, que cuenta con ocho locales, está a cargo de los nietos del fundador, Alberto y Juan. Alberto se encarga del área administrativa mientras que su hermano Juan maneja las compras y las importaciones.
¿Por qué comenzó a trabajar en la papelería? En 1987 le dije a papá que ya no quería seguir estudiado. Él nunca me impuso que viniera ni que siguiera estudiando pero tampoco era de dar mucha chance. Había tomado una decisión, vine y tenía que tratar de hacerlo lo mejor posible.
¿Cómo fueron sus comienzos? En ese momento teníamos dos locales y me encargaba de la limpieza y el mantenimiento. No me cuestioné arrancar de otra manera porque mi padre siempre hizo todo. Además, es una empresa lineal que no está muy jerarquizada. Entrar a trabajar en la papelería significaba hacer de todo y empezar de abajo.
¿Cuál fue su primer desafío? La codificación de cada uno de los productos. Empezó mi hermano y uno de sus cuñados y lo continué. Inicié empapándome en la parte de programación; tuve que hacer unos cursos en la ORT de programación y análisis. A partir de ahí dejamos toda la casa funcionando en tiempo real y facturando por computadora. Fuimos junto a la Licorería los Domínguez los primeros en facturar por computadora al público. Después arranqué con las importaciones: comencé tímidamente a traer cosas de china y se fue dando naturalmente.
¿En ningún momento se cuestionó tomar otro rumbo en vez de trabajar en la empresa familiar? No, siempre me sentí a gusto y mi padre me hizo sentir siempre sensacionalmente bien. Cuando pasó el tiempo y papá fue tomando distancia, encontré en mi hermano un aliado y un amigo con el que me llevo excelentemente bien.
He tenido otros emprendimientos que vendí pero le guardo mucho cariño a este lugar, está muy presente la familia. Ningún otro emprendimiento es como este.
¿Cuándo abordó junto a su hermano la dirección del negocio? Hace 15 años, mi hermano un poco más. Papá fue muy participativo y entusiasta siempre. Se jubiló entre el 1998 y el 2000, pero cinco años antes empezamos a viajar intensamente sobre todo a Estado Unidos para traer novedades.
¿Cómo se dirige una empresa con tanta historia? Con cariño. Siempre de mañana miro las fotos del abuelo y papá y es sumamente inspirador. Realmente para mí es un honor hacer crecer la casa en la medida de lo posible.
¿Cuáles son los pilares fundamentales de la empresa? Uno es el capital humano, porque con tantas sucursales necesitas en quien confiar. Otro aspecto importante es el afecto societario que tiene que haber entre los dueños. No importa si te equivocas porque siempre partimos de la base que lo estás haciendo con amor y por la empresa y se te banca todo; al que mete la pata se lo perdona. Si no hay afecto, no se puede. La clave está en muchas horas de trabajo y cariño por lo que haces.
¿Cómo se compite con las grandes superficies? Con mucho surtido, que los supermercados no tienen. Y aguantando esos días “medio tormentosos” que van desde mitad de febrero a mitad de marzo porque a los supermercados les encanta competir en todo lo que pueden y les gusta estar presente en todas las zafras. La estrategia es tener la mayor cantidad de marcas y un surtido lo más amplio posible para que el que venga no se vaya sin comprar.
¿Cómo surge el slogan “la gran papelería? Fue un pequeño acto de arrogancia ¿si no lo decíamos nosotros quien lo iba a decir?
La papelería no cuenta con teléfono ¿por qué? En la crisis del 2002, por iniciativa de mi hermano, cortamos el pago con tarjeta de crédito y el teléfono. El teléfono porque con 8.000 artículos es muy difícil que me llames y te pueda explicar por ejemplo como está estampado en contac piel de durazno. Es una pérdida de tiempo. Estuvimos casi 10 años sin tarjetas de crédito. En papelería las cosas no tiene un valor muy alto. Las retomamos a pedido de las compañías. En ninguno de los casos nos generó una modificación en las ventas.
La cuarta generación está presente en la empresa desde hace algunos años ¿cómo fue su inclusión? Mi sobrina fue la primera hace nueve años. Es responsable del área de Recursos Humanos y del look de las casas. Después se unieron mi sobrino y mi hijo mayor que están en la parte administrativa. Pero nosotros decimos que esto no es una bolsa de empleo. Como dicen los americanos, si alguien de la familia viene a trabajar y no es como el mejor de tus empleados, hay que pagarle para que se quede en la casa porque tiene que ser igual o mejor de eficiente que el mejor de los empleados.