El ataque terrorista reivindicado por un comando del Ejército de Liberación Nacional (ELN), a una comisaría de Barranquilla, el 27 de enero, en el que murieron cinco policías y hubo otros 41 lesionados, deja muy mal herida a las ya erráticas negociaciones de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y el ahora primer grupo insurgente en actividad en Colombia, luego del desarme de las FARC y su transformación en un partido político.
"Una patada a la paz"
Ataque terrorista a una comisaría de Barranquilla deja malherida a las erráticas negociaciones entre el gobierno y el ELN