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Ezequiel Busquets, la cara nueva de Peñarol

Llegó desde el Chuy a Peñarol; debutó como volante por izquierda en inferiores y terminó en Primera como lateral derecho

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31 de agosto de 2018 a las 05:04

Marcos Lacaze, @MLacaze
Existe una máxima en el fútbol que repiten jugadores y entrenadores en el mundo entero: “Siempre hay que estar preparado”. Y si lo sabrá Ezequiel Busquets, quien de la tarde a la mañana fue llamado a debutar en la Primera de Peñarol, luego de hacerse un hueco por lesiones y salidas de sus compañeros de puesto. 


Primero se lesionó y feo Mathías Corujo, luego se confirmó la salida de Guillermo Varela del equipo y por último Giovanni González terminó dejando el carril derecho libre por un desgarro. Así fue que encontró su lugar el joven de 17 años, pero para llegar hasta ahí muchos balones tuvo que patear. 


Comenzó su carrera a los 12 en el equipo San Vicente del Chuy. Pese a vivir en Castillos, todos los días tenía que viajar para poder entrenar junto al equipo que dirigía Pablo Vázquez, quien tenía contactos en Montevideo, lo que le facilitó armar un amistoso frente a Peñarol, allá por 2014. 


“Jugamos ese partido y Juan Ahuntchain pidió que viniéramos a entrenar Kevin Lewis (actualmente en la Tercera mirasol) y yo. Fue un momento inolvidable”, contó Busquets en contacto con Referí. 


Durante casi medio año viajó desde su tierra natal hasta Solymar para entrenar lunes, miércoles y viernes en la Sexta mirasol, cuando el equipo que dirigía Alejandro Capuccio, actualmente en el primer equipo de Rentistas, hacía fútbol 11 contra 11. 


“El primer día tenía muchos nervios. Recuerdo que bajé de la camioneta en el Complejo de Alto Rendimiento y nos recibió Ahuntchain, quien nos mostró el complejo, nos dio la ropa y nos presentó al técnico y a los compañeros”, aseguró el juvenil. 


Si bien a Lewis le confirmaron que superó la prueba casi enseguida, Busquets tuvo que esperar al verano de 2015 para recibir la noticia. 


“Primero me lo dijo Capuccio y después Juan (Ahuntchain). Me lo acuerdo como si fuera hoy, tenía un orgullo bárbaro porque era lo que quería desde chiquito, lo que siempre soñé”, narró el jugador. 


Fue ahí que se alojó en Montevideo, en la casa de las hermanas de Kevin Lewis, que estudiaban en la capital desde hacía un tiempo. “Se iban turnando mi madre y la de Kevin para venir cada una semana y ayudarnos con la comida”, recordó Busquets. 


El debut en inferiores fue un viernes de febrero en 2015 frente a River Plate, en el complejo de juveniles darseneros, en donde jugó como volante por izquierda y convirtió un gol. 
Justamente la polifuncionalidad le fue dando cada vez más posibilidades dentro de los equipos de inferiores, ya que luego pasó a ubicarse como volante central, después de extremo por derecha para llegar a su posición actual, de lateral. 


“Recuerdo que me pusieron de volante por izquierda porque se lesionó un compañero, entonces aprovecharon que yo jugaba en varias posiciones y tuve que dar una mano. Por suerte pude aprender de todos los sectores en donde jugué y hoy utilizo movimientos que aprendí para jugar de lateral derecho”, aseguró el gurí del Chuy.  


Pero fue en 2018 cuando su carrera explotó, luego de firmar contrato profesional con Peñarol y de ser citado dos días antes del partido de la última fecha del Torneo Intermedio frente a Defensor Sporting, en donde debutó jugando apenas 12 minutos. 


Después de ahí comenzó a vivir momentos de Primera: Fue parte del plantel que viajó a Brasil para jugar ante Atlético Paranaense por Copa Sudamericana, debutó como titular frente a Liverpool en el Clausura y ratificó su lugar ante Boston River. Casualidad o no, pero siempre que jugó ganó y esos momentos no se los borrará más de su cabeza. 
“El día mismo del partido frente a Liverpool me confirmaron que iba a jugar, me enteré en la charla técnica y nos fuimos para Belvedere. No tuve tiempo de avisarle a nadie, pero ese día realmente me divertí, demasiado”, aseguró. 

 

El primer vuelo en avión

Busquets se asustó por un segundo cuando le comunicaron que viajaría a Brasil para ser parte del plantel de Peñarol frente a Atlético Paranaense por Copa Sudamericana, pero no por el desafío deportivo sino porque iba a cumplir su primer viaje en avión. “Estuvo salado, lo sufrí porque no sabía que iba a pasar. Iba sin compañeros al lado, pero adelante tenía al Toro (Gabriel Fernández) y al Loli (Rodrigo Piñeiro) que se reían. Estaba agarradito fuerte del asiento, con el cinturón bien apretado. La vuelta fue más tranquila, después del despegue me solté el cinto y actué como si nada charlando con Darwin (Núñez). Ya tenía un viaje encima”, recordó entre risas el juvenil.

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