Parece lamentable que el sector político que acertadamente acuñó este término de agrointeligencia, tenga el desacierto ahora de negarse a debatir y compartir públicamente los proyectos e ideas futuras. Instancias como la celebrada a fines del mes pasado en el Paraninfo de la Universidad, donde el tema era la minería de gran porte en Uruguay, sobre el cual exponían los candidatos presidenciables, y que acudieran todos menos el representante de la fuerza impulsora del proyecto, no es un hecho a desestimar dada la trascendencia del tema. En los hechos es negar, en última instancia, el acto de elegir y por tanto negar el mismo concepto de inteligencia que etimológicamente significa eso: escoger entre.
¿Uruguay es un país agrointeligente? Yo creo que sí. No en el tenor o el calibre de su intelecto o coeficiente neuronal agropecuario, si es que hubiera eso; en el entendido de inteligencia como la capacidad de escoger entre opciones y resolver así problemas o desafíos. Pese al largo estancamiento de varias décadas (menos la última), Uruguay concibió una agrointeligencia triunfal y desarrolló capacidades y activos claves. ¿Pero esta inteligencia, sedimentada a lo largo de años, podría fracasar? Sí, claro que podría. Y es importante tenerlo claro en estos momentos de campañas electorales ya que en el fondo estamos eligiendo y por tanto haciendo uso de la inteligencia. Por eso es relevante discutir las opciones, confrontarlas, compartirlas.
¿Cómo podría fracasar un país agrointeligente? Fracasaría si no lograra interpretar lo que sucede a su alrededor ni ajustarse a la realidad. Fracasaría si emprendiera metas disparatadas o se equivocara sistemáticamente. Si desaprovecharan las ocasiones, o se escudara en fanatismos. Rumbos equivocados, caminos perdidos, proyectos sin ton ni son síntomas alarmantes. Si lo irrelevante se sienta en la silla de lo importante. Si nos empeñamos en negar evidencias tan contundentes, o acorazarnos y no permitir las criticas; si no aprendemos de la experiencia, si nos atamos a los prejuicios, a los dogmas y fanatismos.
Las sociedades inteligentes captan mejor la información, se tunean más rápido a la realidad, perciben antes los problemas, inventan soluciones eficaces y las ponen en práctica. Uruguay ha contado con un agro capaz de copiar, ajustarse a la realidad muchas veces, de crear soluciones colectivas fantásticas que mostramos orgullosos por el mundo. Hemos tenido una interesante colección de inteligencias individuales, sistemas de interacción público-privada y organización del poder saludable. A veces ese combo no ha funcionado tan expansivamente como se quisiera, pero ha funcionado.
Un último concepto ya que estamos en esto de la neuroagrología. Los científicos describieron a las neuronas espejo como aquellas que se activaban cuando un animal o persona ejecutaba una acción o cuando observaba esa misma acción en otro. Vemos a una persona bostezar, y bostezamos. (Si usted bosteza ahora, se le han activado sus neuronas espejo).
Un país agrointeligente tiene agroneuronas en espejo. La masa cerebral charrúa del campo cuenta con millares de ellas, pensantes, en excelentes sinapsis, bien distribuidas y conectadas a lo largo y ancho de la nación. ¿Y para que nos sirven? Bueno, hay un rol central que es el vinculado a la imitación y por ende al aprendizaje. Creo que en Uruguay podemos potenciar aún mucho más, y copiar lo bueno que hacen otros países. Eso es un acto perspicaz y siempre hay algo adaptable.
Una de las ventajas de la globalización es una exposición total a todos los sistemas. Cuanto más imitemos, más rápido aprenderemos. Hace unos meses veía en Colombia y también en Costa Rica intensos debates electorales, concentrados en ejes temáticos vitales, siendo el agro uno de ellos. No sé si eso tendrá alguna relación con el fútbol, se la dejo picando.
La elección de metas es una de las operaciones más delicadas de la inteligencia. Cuidemos que sean apropiadas, preservemos la capacidad de diálogo, y la sana y enriquecedora confrontación de proyectos, activemos nuestras agroneuronas espejo. Con eso, podremos llegar a un país más agrointeligente.