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Ahora sí, volvieron Los Teros

Uruguay cerró el año con una justa victoria 19-10 ante España; no fue un partido prolijo pero los celestes mostraron mucho de lo que venía faltando

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07 de noviembre de 2020 a las 11:22

Allá por febrero de 2017, el proceso Meneses no estaba asentado aún. Y con eso, tampoco el concepto que le cambió la cara al juego de Uruguay, de pensar primero en el ataque y después en la defensa, de crecer a partir de la tenencia de pelota. El equipo había encajado cinco derrotas al hilo -incluida un 16-33 ante España en la ventana de noviembre- y las dudas abundaban. Aquella vez Los Teros necesitaban una victoria como el aire, y llegó ante Brasil, en el Campus de Maldonado. Entreverada, luchada, desprolija: 23-11. Pero fue victoria al fin, y dio pie a la mayor racha de victorias en test matches en la historia, 14, incluida la primera Nations Cup y dos triunfos ante Namibia de visitante en la siguiente ventana de fin de año.

La situación con la que llegaban Los Teros al partido del viernes ante España era muy diferente. Tienen mucha más espalda, en parte por aquella racha, pero también porque el cambio está super asentado, y porque se lo mostraron al mundo entero en un mundial, nada menos. Pero sí es comparable la necesidad que tenía el equipo de una victoria el viernes en el Charrúa. Jugando mal, jugando bien, mostrando las herramientas del Plan Ao del D. Luego de derrotas ante Chile y Argentina XV en el Sudamericano, y de un 10-22 ante España en el primer test, lo que importaba era ganar.

La victoria llegó: 19-10 en la revancha para cerrar el año con victoria. No fue prolija, y los nervios ganaron por muchos momentos. Pero fue una victoria y con mucha justicia. De hecho, los nervios y la rebeldía por sacar la situación adelante llevó a una sucesión de errores en ataque que impidieron, como debió haber sido, ganar por más de 16 puntos y recuperar el puesto 16 del mundo, además de llevarse la simbólica copa que ponía en juego la serie.  Pero fueron errores diferentes a los del primer test: ei el domingo pasado Los Teros arrancaron dominando y tras una serie de errores se apagaron mental y rugbísticamente, este viernes no soltaron el dominio del partido casi en ningún momento, lo que habla a las claras de una recuperación anímica: a pesar de los errores, el equipo nunca dejó de ir hacia adelante y de controlar la narrativa del partido.

¿Cuál fue la mayor virtud? La ataque con velocidad de pelota. Se le reclamaba a backs, los más experientes del plantel, que tenían que aparecer. Y lo hicieron. No necesitaron de pelotas limpias de los forwards (que las hubo en mayor cantidad) porque buscaron el espacio con pelotas claras o sin ellas. Lo hicieron cuando los forwards pusieron el equipo adelante y los medios jugaron rápido, buscaron el quiebre cerca del breakdown con Vilaseca o Freitas, o inventaron espacios como Ectehevrry haciendo slalom entre forwards espaóles en la jugada que terminó en try de Favaro (tras claro forward pass). Como en el primer test, tuvieron al menos 3 chances claras  más en el primer tiempo, que terminaron en knock on o pelotas perdidas. El mapa era claro: con pelotas lentas, España se sentía cómodo, con rugby en velocidad, Los Leones hacían agua

La diferencia de 13-0 al final del primer tiempo debió ser mayor, por esas ocasiones falladas, por 6 puntos errados a los palos y porque lo de España en ataque fue nulo: se repitió en juego con el pie (sintió la ausencia de Güemes a último momento por protocolo de conmoción) y porque las pocas veces que cruzó a campo rival, la defensa Uruguay respondió bien en el contacto. Además, el line se recuperó a grandes rasgos, el maul y el scrum fueron herramienta y sobre todo, la defensa del maul hizo mucho más pie que en el primer test.

 

El equipo de Meneses tuvo bajones: el más claro en los primeros 10’ del segundo tiempo, por culpa de un penal a los 20 segundos y un try rival nacido de un line perdido y una desconexión entre los backs a la hora detonar las marcas. Pero si eso hace una semana derivó en un caos generalizado, en nervios y en olvidarse del libreto, esta vez Uruguay lo fue a buscar. La absurda cantidad de penales de España (20, que lo hizo jugar con uno o menos por casi 30 minutos) eran consecuencia de un juego en el breakdown y el scrum en los que Uruguay dominaba, y en más de un penal por offside de un rival que no estaba cómodo con el jeugo. 

El gran error de Uruguay, nuevamente, fue la ansiedad: ya sea en oportunidades perdidas en el scrum, en knock ons con la pelota abierta, o en desprolijidades en el juego en el contacto (sobre todo cuando volvió a equivocar caminos y enlenteció la pelota) impidieron sacar una diferencia más cómoda, al punto que, a falta de 15 minutos, la diferencia era solo de 6 cuando debía ser de más de 15, y España jugaba en las últimas 5 yardas del local.

Pero ahí apareció otro signo positivo de Los Teros. Si en el test 1 el juego corto fue un problemón, esta vez el equipo corrigió y defendió con actitud e inteligencia el maul y el pick and go. Y encontró en Manuel Ardao y Andrés Vilaseca, otra vez, puntales de esa defensa en el contacto, para desactivar el riesgo real de que España hubiese pasado al frente en la recta final en un partido que no lo merecía. Esta vez no son de las pocas notas altas: Favaro y Freitas aparecieron muy bien en ataque -y Freitas en defensa también antes de irse por un desgarro- Lijstensten fue efectivo, la primera línea respondió, la tercera se prodigó en defensa pero le faltó efectividad en ataque. En definitiva aparecieron los que tenían que aparecer, para liderar a un equipo que tuvo en cancha varios sub21 (la segunda línea, por ejemplo) que necesitan minutos, confianza y trabajo físico para convertirse en los jugadores que pueden ser.

Más allá de otro difícil penal que Favaro acertó para estirar a 19-0, faltó el puntillazo final, porque otra vuelos errores (un knock on en la salida del maul) sacó la oportunidad dels segundo try que hubiese ampliado a 16 y le hubiese permitido a Los Teros recuperar un valioso puesto del ranking. Pero más allá de eso, como aquel Brasil 2017 en el Campus, Los Teros mostraron que estaban de vuelta. Es una pena que acá termine el año competitivo celeste (y no tenemos idea aún cuando volverán en 2021), pero este triunfo del viernes por la noche debería servir para volver a construir a partir de este punto.

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