Héctor Amodio Pérez ya está preso. Atribuirle intencionalidades políticas a las magistradas que actuaron en la causa sería una falta de respeto y apenas una hipótesis porque no hay pruebas de ello.
Quienes actúan en la esfera pública están sometidos a las críticas. Muchas veces la crítica, cargada ella de intencionalidad, suele atribuir intenciones aviesas en el accionar de determinado actor público, cuando lo que hay es pura mediocridad, falta de recursos o falencias.
Héctor Amdio Pérez está preso y a me surgen cinco preguntas:
1) Si la jueza y la fiscal entienden que Amodio estuvo allí ordenando los interrogatorios, ¿por qué no lo procesaron como cómplice de torturas? Tenemos una muestra reciente con el video del INAU: solo uno pegó pero todos fueron por torturas.
2) Cuando el fallo habla de que Amodio colaboró con las Fuerzas Armadas ¿por qué no hay una sola referencia a que en buena parte de sus actuaciones el extupamaro se puso del lado de la ley, o sea, de las fuerzas que perseguían a sediciosos que atentaban contra la democracia?
3) ¿Por qué razón en un caso similar la misma jueza, antes de pronunciarse sobre el fondo del asunto, prefirió esperar a que se dilucidara un recurso sobre la prescripción de este delito? Aquí no esperó, mandó preso y ahora, falle el que tenga que fallar, ya es tarde.
4) Si la defensa no pidió nada ¿por qué la jueza analiza la prisión domiciliaria? ¿Habrá algo que teme o le pesa en algún lugar sobre la suerte de Amodio?
5) Habiendo tantos delatores y algunos traidores que directamente torturaron, como Jorge Guldelzoph, ¿por qué solo le tocó a Amodio?