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Ana Castillo, especialista sénior de BID Lab

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Ana Castillo: “La economía plateada tiene el potencial de generar millones de dólares”

El envejecimiento crea oportunidades de desarrollo económico, con la generación de emprendimientos y oportunidades laborales, dice la especialista del BID Lab

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07 de agosto de 2022 a las 05:05

Un abuelo en la plaza alimentando palomas es una “foto color sepia” que hace años fue sustituida por otra “a todo color” de un adulto que se mantiene activo a pesar de su retiro. Esa transición ha sido silenciosa y casi natural, gracias a los revolucionarios avances de las ciencias de la vida. Y esto, que fue advertido hace mucho tiempo por organizaciones de enorme preponderancia a nivel global, ha impuesto otros retos para que la “nueva foto” incluya a la mayor cantidad de personas. 

El BID Lab y el Grupo BID se cuentan entre las instituciones que han tomado el compromiso de trabajar en estos temas. Y el foco se puso en la economía plateada y su potencial, especialmente en un país como Uruguay, con el 20% de la población de más de 60 años. La economía plateada se alinea con la visión 2025 de diversas maneras: fomenta la generación de empleo femenino, la recuperación económica inclusiva y sostenible y las participaciones público-privadas. Los grandes desafíos que plantea el envejecimiento crean oportunidades de desarrollo económico, al generar nuevos emprendimientos y puestos laborales, así como una mayor contribución económica de los adultos mayores, empleo femenino e inclusivo, dice Ana Castillo, especialista sénior de BID Lab.

En América Latina y el Caribe el envejecimiento poblacional ha avanzado, y Argentina es uno de los cuatro países en la región donde el porcentaje de las personas mayores de 60 años supera el 15,7% de la población total, lo que equivale a casi 7,1 millones de personas. Se espera que esta proporción alcance el 22% para 2050, es decir, unos 12,5 millones de personas. Los grandes desafíos que implica el envejecimiento traen consigo oportunidades de desarrollo económico con la generación de nuevas oportunidades laborales al haber una longevidad más productiva. “El Grupo BID puede tomar el rol de socio estratégico y confiable para los actores de América Latina y el Caribe para que inviertan en la economía plateada y aprovechen su potencial para acelerar la recuperación económica, y es allí donde el rol del Grupo BID es liderar el tema en la región”, dijo Castillo en este diálogo con Luces Largas.

¿De qué se trata la economía plateada?
Cuando hablamos de economía plateada nos referimos a todas aquellas actividades y servicios destinados a satisfacer las necesidades de las personas mayores. Es decir, es aquella parte de la economía vinculada al cambio demográfico producido por el envejecimiento de la población, cuyo enfoque se centra en las necesidades y demandas de las personas mayores. En nuestra mente, enseguida asociamos el envejecimiento con los desafíos de los sistemas de pensiones, servicios de salud y servicios de atención a la dependencia. Asegurar que las sociedades tengan suficientes capacidades y recursos para atender esas demandas crecientes se ha convertido en un reto fundamental para los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y los organismos multilaterales, como el BID.

¿Puede hablarse de un efecto positivo en la economía, a instancias del envejecimiento?
De la mano de estos desafíos, el envejecimiento también trae oportunidades de desarrollo económico, con la generación de nuevos emprendimientos y oportunidades laborales, así como una mayor contribución económica de los adultos mayores, dado que las mejoras de las condiciones de salud permiten una longevidad más productiva. La economía plateada tiene el potencial de generar millones de dólares de ingresos y empleos formales. El valor de la economía plateada se estima en US$ 15 mil millones a nivel global. Por ejemplo, en Corea, en 10 años solo el mercado de cuidados ha creado medio millón de empleos, algo así como el 2% del total de empleos. Se entenderá entonces por qué, para el Banco Interamericano de Desarrollo, la economía plateada es un tema estratégico. 

¿Qué tareas les impone la “Visión 2025”?
Nuestra “Visión 2025”, que es la hoja de ruta que el BID se ha trazado para alcanzar un desarrollo sostenible de la región, y la economía plateada es clave por tres motivos. El primero, porque va a crear millones de puestos de trabajo. Voy a dar una cifra. La Organización Internacional de Trabajo estima que solo en cuidados van a crearse alrededor de 2,4 millones de empleos en América Latina y el Caribe en los próximos 10 años. A eso hay que sumar las oportunidades en la construcción y adaptación de viviendas, en transporte y ambientes urbanos, en servicios de salud, financieros, de turismo, etcétera. Realmente va a tener impacto en la economía de muchos países: Tsunami Latam en un estudio reciente habla de US$ 1.700 millones en ingresos en la región a la fecha y va a seguir creciendo, según las tendencias demográficas. Por último, desde el punto de vista de género. La pandemia de covid-19 ha destruido millones de puestos de trabajo, y afectado especialmente a las mujeres, y en el área de los cuidados hay oportunidades para crear nuevos empleos de calidad para muchas mujeres de la región. Por otra parte, el envejecimiento es también un fenómeno femenino, por lo que hay oportunidades de desarrollo de nuevos productos y servicios dirigidos para ellas. 

¿Cuál es el potencial para Uruguay?
Si vemos los datos demográficos, América Latina y el Caribe es aún una región joven. Solo una de cada ocho personas es mayor de 60 años. Sin embargo, es la región que más rápidamente va envejeciendo. En pocas décadas, será la primera en donde una de cada tres personas será mayor de 60 años. Pero en el caso de Uruguay, el futuro está acá: 20% de la población ya tiene más de 60 años, y con eso surgen nuevas oportunidades económicas, para las empresas y emprendedores. 

Se habla de un país envejecido y con una tendencia demográfica sombría.
En Uruguay, ya hay cerca de 720 mil personas con más de 60 años, y las tendencias demográficas estiman que el peso de estas personas en el futuro va a aumentar hasta 25% aproximadamente, como consecuencia de la baja tasa de natalidad, y por una mayor expectativa de vida, por la mejora en los servicios de salud. En este caso, el bono demográfico del país nos juega a favor. Pero a pesar del tamaño que tiene este segmento, y de lo relevante que es en términos de número y porcentaje, aún es un segmento invisible de la economía tanto para empresarios como para emprendedores. 

¿Y eso por qué ocurre? Imagino que no es un fenómeno local.
Pocas compañías le prestan atención, no solo en Uruguay sino en la mayoría de los países de la región. Escuchando hace unas semanas a Layla Vallias –experta brasileña en la temática–, decía que la población de más de 60, es el 35% del mercado de muchos de los unicornios latinoamericanos, que en muchos casos aún no los tienen en cuenta en su comunicación, en la experiencia de usuario de sus plataformas digitales ni en sus planes de crecimiento. Algunos productos y servicios para esta población recién empiezan a aparecer tímidamente en Uruguay. Seguramente porque todos tenemos nuestro sesgo de que la jubilación es una etapa difícil, porque las personas no tienen incentivos para hacer cosas, y la vejez se asocia con el detenimiento o enlentecimiento de la vida. 

¿Cuáles son los sectores potencialmente más aptos para recibir el impacto positivo de este nuevo modelo de economía? 
En el 2021, completamos un mapeo de actores, así como las tendencias de la economía plateada en América Latina y el Caribe. El mapeo identifica a 245 actores y destaca las innovaciones y las oportunidades de crecimiento. Déjeme darle algunos ejemplos. El sector de la atención a la dependencia está compuesto por una multitud de actores relativamente pequeños y muestra una tendencia a desarrollar servicios a domicilio, en respuesta a una marcada preferencia por el envejecimiento en la propia casa y comunidad. En el sector de la salud, identificamos varias iniciativas de alto contenido tecnológico dirigidas a la gestión de enfermedades crónicas y la promoción del envejecimiento activo. Estas iniciativas están fuertemente alineadas con los objetivos de la Década del Envejecimiento Saludable de la Organización Mundial de la Salud. El sector financiero está formado por actores más grandes, que están desarrollando productos de hipotecas inversas, que generan flujos de ingresos y, al mismo tiempo, permiten el uso de la propia vivienda.

¿Es allí donde aparece el concepto de retiro activo?
Sí, porque las plataformas innovadoras del mercado laboral están ayudando a las personas mayores a seguir trabajando si lo desean, sintiéndose partes activas y productivas de sus sociedades. Y finalmente, encontramos varias iniciativas transversales que ayudan a las personas mayores a utilizar las tecnologías de la información, que son parte fundamental de todas las iniciativas y productos innovadores que acabamos de mencionar. En resumen, la economía plateada es una oportunidad para la recuperación económica, el emprendimiento y la inclusión social. El Grupo BID tiene un compromiso con apoyar su desarrollo en nuestra región aprovechando también las conexiones que tenemos con actores dentro y fuera de la región. 

¿Cuál es la experiencia comparada en Uruguay? 
Un estudio realizado por Cifra (noviembre de 2021) para Uruguay muestra que, para muchas personas de más de 60, el retiro marca solamente el inicio de una nueva etapa activa, en la que se retoman sueños postergados, se adquieren conocimientos o se aprenden hobbies, se aprovecha el tiempo libre para salir y disfrutar de la vida. Por lo que, a la hora de pensar negocios para esta población, el estudio señala, que se pueden considerar cursos y talleres, actividades recreativas y otras propuestas que mitiguen su soledad. Otra área de oportunidad se encuentra en el transporte, sobre todo pensado para aquellos que tienen requerimientos específicos. Un último nicho que identifica este estudio para Uruguay es el de espacios habitacionales especiales, que contemplen las necesidades de este grupo y reduzcan el tiempo que pasan en tareas domésticas. Mas allá de estos datos que surgen de la investigación de Cifra, hemos visto en nuestro trabajo en Uruguay y la región nuevos emprendimientos en las áreas más diversas de la economía. 

¿Puede darnos algunos ejemplos? 
Voy a nombrar algunos ejemplos, MaturiJobs es una plataforma brasileña que conecta a personas que se han retirado con compañías que quieren reclutar talento sénior. Nudaprop, una compañía uruguaya, ayuda a las personas mayores dueñas de sus viviendas a mejorar sus ingresos para el final de la vida usando el mecanismo de la nuda propiedad. Ana Care, de México, realiza entrenamiento y apoyo remoto a los cuidadores. Otra startup chilena, Ten Love, trabaja el tema de la soledad con una app que ayuda a las personas a encontrar pareja y propone actividades para los de más de 50. 

¿Qué es prioritario hacer para que el futuro no nos tome por sorpresa?
Sabemos, además, que el envejecimiento de la población va a crear desafíos fiscales importantes desde el punto de vista de los gastos en salud y cuidados. Hoy representan en promedio el 35%, y sin reformas se proyecta que en 2065 van a llegar al 80%, lo que los convertiría en insostenibles para cualquier país de la región. Es por esto que debemos apelar a los innovadores, para que desarrollen alternativas para atender las necesidades y demandas de este segmento de la población. Cuando hablamos de la población de adultos mayores, hablamos sin dudas de un grupo heterogéneo en cuanto a sus vulnerabilidades. Depende mucho de su grado de autovalidez y su salud, por supuesto.

Pero también las personas mayores tienen un cierto tipo de vulnerabilidad adicional, como en el caso de su situación financiera, y su relación con el mercado laboral. 
Desde el punto de vista financiero, por ejemplo, muchos de ellos no tienen capacidad de generar ingresos más allá de lo que reciben por concepto de pensiones y no tienen acceso a crédito, por ejemplo, y esto los convierte en sujetos más vulnerables que el resto de la población. Las desigualdades se acumulan y se refuerzan a lo largo de la vida de las personas. La pobreza, la mala salud, la discriminación y la marginación son realidades demasiado comunes para muchas personas mayores tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados. Por otra parte, el envejecimiento es un fenómeno netamente femenino, ya que las mujeres tenemos una mayor esperanza de vida. Las mujeres sufren discriminación con mayor frecuencia que los hombres, muchas mujeres mayores a menudo viven en la pobreza. No tienen nadie que las cuide, después de pasarse la vida brindando cuidados no remunerados a amigos y familiares. 

Un tema tan complejo y sensible como inevitable.
El envejecimiento es inevitable, por supuesto, pero las desigualdades no deberían serlo Es así que en el Grupo BID comenzamos en 2019 impulsar el diálogo –y creo que no fue casualidad que fuera acá en Uruguay– y seguimos trabajando junto al sector público y privado para contribuir a su desarrollo en la región, generando conocimiento y financiando algunos proyectos piloto, que justamente traerán soluciones innovadoras para atender a las personas mayores.

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