5 de noviembre de 2014 20:21 hs

Bancos centrales desde América Latina hasta África podrían endurecer sus políticas monetarias en los próximos años para frenar fuertes pérdidas cambiarias, pero no hay consenso entre los analistas encuestados por Reuters de que subir la tasa de interés apuntale al tipo de cambio.

Tras el fin del enorme programa de estímulo monetario de la Reserva Federal y ante una probable alza de tasas en Estados Unidos en el segundo trimestre del próximo año, las monedas de mercados emergentes podrían estar en riesgo de sufrir otra corriente vendedora.

Entre fines de 2013 y comienzos de este año, las expectativas de que la Fed retirara su programa de compra de activos hizo que los inversores desecharan monedas de mayor riesgo como el real brasileño, el rublo ruso, la lira turca y el rand sudafricano para buscar refugio en el dólar.

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Eso llevó a bancos centrales emergentes a subir sus tasas de interés.

Si bien esa política ha evitado mayores caídas, las cuatro monedas han perdido valor en lo que va del año.

Consecuentemente, 18 de 39 analistas encuestados esta semana sostuvieron que el endurecimiento monetario hará poco por evitar que operadores y corredores vendan monedas de mercados emergentes si eligen hacerlo.

No solo porque la Fed subirá las tasas, sino también porque muchas de esas economías tienen problemas propios con los que lidiar, como la baja del crecimiento económico y de los salarios, altas inflaciones y enormes déficits de cuenta corriente.

“(El alza de tasas) es una solución temporal, porque puede llevar a un incremento de la proporción de deuda neta frente al Producto Interno Bruto (PIB), y suscitar dudas sobre la solvencia local e internacional”, dijo Mauricio Molan, economista jefe de Brasil en Santander Brasil.

Aún así, una ajustada mayoría dice que el camino del endurecimiento es el correcto, pese a que algunos coinciden en que es al menos difícil cuantificar el efecto.

Brasil en la mira

En Brasil, la magnitud en que pueda debilitarse la moneda es incierta porque los economistas tratan de anticipar cuáles serán los primeros pasos de la presidenta Dilma Rousseff tras ganar la reelección el mes pasado.

La mediana de las previsiones en el sondeo de Reuters a 24 analistas apunta a que el real cotizará en 2,6 unidades por dólar en 12 meses, más débil que el pronóstico de 2,4875 reales del mismo sondeo de un mes atrás.

El real se negociaba el martes en 2,4959 unidades por dólar, cerca de un mínimo de seis años. En setiembre, la moneda perdió casi 9% de su valor.

Algunos economistas ven al real brasileño más cerca de 3 unidades por dólar en el mismo período, si es que Rousseff no toma políticas más favorables a los mercados.

Las agencias de calificación han advertido que pueden bajar la nota crediticia de Brasil y que incluso puede retirar el grado de inversión, si es que el gobierno no consigue reducir su gasto y recuperar la confianza de los mercados.

La confianza del mercado ha mejorado ligeramente después de que el Banco Central de Brasil subió inesperadamente su tasa de interés a 11,25% la semana pasada.

La caída de la moneda probablemente lleve al banco central a seguir subiendo las tasas hasta 12%, según la mediana de los pronósticos de una encuesta de la autoridad monetaria.

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