Argentina y Francia prometen un partido con mucha emoción en el inicio de los octavos de final. Los vigentes subcampeones de América y Europa llegan a Kazán a jugar los octavos de final con diferentes realidades.
El equipo albiceleste no para de sufrir. Tuvo una Eliminatoria con muchos altibajos que lo llevaron a estar pendientes de sus rendimientos hasta el último partido, al igual que su Grupo en el Mundial. A falta de pocos minutos para el cierre del cotejo ante Nigeria, el defensa Marcos Rojo le devolvió la vida a su selección.
"La Messi dependencia" tuvo un respiro, más allá que el primer tanto en ese partido fue convertido por el astro de Barcelona.
El entrenador argentino, Jorge Sampaoli, tendrá la posibilidad de repetir, por primera vez en 14 encuentros, la oncena titular. La única duda podría aparecer es la inclusión o no del jugador ofensivo de Boca Juniors, Cristian Pavón, quien según el DT "se acopló muy bien al sistema", por el atacante de Juventus, Gonzalo Higuaín.
Por su parte, el conjunto francés se presenta en esta fase como líder invicto del Grupo C, pero con un juego muy criticado; el cuadro albiceleste, en cambio, llegó tras una clasificación agónica, "buscada y trabajada", según el volante argentino de Paris Saint Germain, Giovani Lo Celso.
"Nos sentimos reforzados y con confianza", reconoció en rueda de prensa el defensa de Roma, Federico Fazio.
Sin embargo el entrenador Didier Deschamps, afronta el duelo con un mayor crédito al de su colega argentino, pero quedará muy resquebrajado en el caso de que no llegue a los cuartos, la misma fase que alcanzaron hace cuatro años.
Francia alcanzó la segunda fase asolada por las críticas a su pobre juego, encorsetada en un fútbol sombrío en el que sus estrellas se apagaron en busca de un único credo, el resultado.
De todas las grandes naciones, aquellas que llegaron a Rusia pudiendo reivindicar el sello de favoritas, la selección 'Blu' es la única que tuvo un recorrido cómodo y que se clasificó desde el segundo partido.
"No pasará", proclama el diario "L'Équipe" que sitúa en su portada a Lionel Messi en el centro de un entramado de jugadores galos. Un titular que vale de consigna en Francia.
La perspectiva de enfrentar al astro de Barcelona en el próximo encuentro despertó las alarmas en las horas previas del partido, para los franceses, mientras que en Argentina la confianza se eleva a cada momento que pasa.
"Sin embargo, Argentina no sólo es Messi. Es un equipo muy experimentado, con jugadores con gran recorrido, como (Javier) Mascherano, acostumbrados a jugar en un Mundial.
Nuestra selección es joven y lo que digo no es una excusa, sino una realidad. Aunque eso no impide que podamos ser competitivos y que vayamos a hacer las cosas bien", remarcó el técnico Deschamps.
Por lo tanto, del Kazán Arena se marchará una selección con la decepción de las expectativas no cumplidas y la otra revigorizada y con un gran capital de confianza para el resto del Mundial.