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El emir de Al Qaeda Ayman al Zawahiri, que falleció por el ataque de Estados Unidos en Afganistán

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Al Qaeda: Así se planificó la ejecución del sucesor de Bin Laden, según la versión de la Casa Blanca

La información suministrada off the record desde la presidencia de Estados Unidos habla de meses de planificación y muestra la escena de un Joe Biden alerta y compenetrado hasta los últimos detalles

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02 de agosto de 2022 a las 10:43

“El sábado, bajo mis órdenes, Estados Unidos llevó a cabo un ataque aéreo en Kabul, en Afganistán, que mató al emir de Al Qaeda, Ayman al Zawahiri. Se ha hecho justicia y este líder terrorista ya no está”, anunció la noche de lunes, en un breve discurso desde la Casa Blanca, el presidente norteamericano, Joe Biden.

El egipcio Ayman al Zawahiri era el jefe máximo de la red yihadista desde 2011, tras la muerte de Osama Bin Laden a manos de un comando estadounidense en Pakistán. Llevaba más de diez años en paradero desconocido y se le consideraba el cerebro de los atentados del 11 de septiembre de 2001 que causaron casi 3.000 muertos. Era buscado desde hacía años por Estados Unidos, que había ofrecido una recompensa de U$S 25 millones por cualquier información que permitiera ubicarlo.

Desde la Casa Blanca se informó que el ataque con dron que acabó con la vida del jefe de Al Qaeda se llevó a cabo con dos misiles Hellfire y sin presencia militar estadounidense en tierra. Se supo también que al Zawahiri fue localizado "varias veces y durante largos períodos en el balcón donde finalmente fue golpeado" por el ataque en la capital afgana”..

La casa de tres pisos alcanzada por los misiles está situada en Sherpur, barrio acomodado de la capital afgana donde varias residencias son ocupadas por responsables y comandantes talibanes de alto rango.

Una larga planificación

La versión que los servicios de inteligencia hicieron llegar a los periodistas con la anuencia de la Casa Blanca sobre la planificación del ataque se puede resumir así:

Biden fue informado por primera vez en abril sobre la ubicación de al-Zawahiri en una casa de seguridad en Kabul por parte de la inteligencia estadounidense. Las autoridades estadounidenses habían estado al tanto de una red que lo apoyaba al líder de Al Qaeda en la capital afgana durante meses y habían identificado a su esposa, hija e hijos a través de múltiples flujos de inteligencia.

Las mujeres utilizaron “artilugios terroristas” – así se los denominó - que según la inteligencia estadounidense estaban diseñados para evitar que alguien las siguiera hasta la ubicación de al Zawahiri en un barrio de Kabul, de donde el egipcio nunca salía.

A medida que avanzaban mayo y junio, Biden se mantuvo al tanto de los acontecimientos. El 1 de julio, reunió a funcionarios clave de seguridad nacional en la Sala de Situación de la Casa Blanca para recibir información sobre una operación propuesta. El director de la CIA, Bill Burns; la directora de inteligencia nacional, Avril Haines; el asesor de seguridad nacional Jake Sullivan y su adjunto Jon Finer, y la asesora de seguridad nacional Liz Sherwood Randall se sentaron alrededor de la mesa.

Allí analizaron un modelo a escala de la casa de al-Zawahiri que los funcionarios de inteligencia habían construido y llevado a la Casa Blanca para que el presidente lo examinara.

Según la versión, Biden cuestionó cómo el sol podría iluminar la casa, sus materiales de construcción y cómo el clima podría afectar cualquier operación, y también enfatizó que no quería víctimas civiles.

“Estaba particularmente concentrado en asegurarse de que se habían tomado todas las medidas necesarias para garantizar que la operación minimizara ese riesgo” de víctimas civiles, dijeron.

Estas afirmaciones, reproducidas por CNN, intentaron mostrar a un presidente comprometido con el desarrollo de la operación, conocedor de sus detalles, y no solo ansioso por su resultado.

La versión también dice que el equipo se reunió varias veces durante los siguientes meses en la Sala de Situación durante las siguientes semanas para completar su planificación, responder las preguntas del presidente y asegurarse de haber tomado todas las contingencias para minimizar los riesgos.

A la vez – sostiene - se estaba llevando a cabo un esfuerzo paralelo por parte de abogados superiores de la administración para examinar la información de inteligencia relacionada con al-Zawahiri y establecer la base legal para la operación.

El 25 de julio, mientras se aislaba con covid-19 en la residencia de la Casa Blanca, Biden volvió a reunir a su equipo para recibir una sesión informativa final. Y le preguntó su opinión a cada uno de los funcionarios en su equipo.

Al final, sostiene la versión, autorizó un "ataque aéreo preciso a la medida" para acabar con el objetivo.

Cinco días después, el 30 de julio, “se dispararon dos misiles Hellfire contra el balcón de la casa de seguridad en Kabul a las 6:18 a.m. hora local. "Múltiples flujos de inteligencia" confirmaron que al-Zawahiri había muerto”, dice el informe dejado trascender.

Un año después de la derrota

El asesinato de al Zawahiri se produce casi un año después de la caótica retirada de las fuerzas estadounidenses de Afganistán, que permitió a los talibanes recuperar el control del país veinte años después de ser derrocados

El gobierno afgano acusó a Estados Unidos de haber violado estos acuerdos al realizar un ataque en su territorio, pero según un responsable de la administración Biden, “los altos responsables talibanes de Haqqani estaban al tanto de la presencia" del jefe de Al Qaeda "en Kabul”.

El secretario de Estado estadounidense Antony Blinken afirmó el lunes que al "albergar y proteger" a al Zawahiri, los talibanes “violaron groseramente el acuerdo de Doha” que previó la salida de las tropas norteamericanas de Afganistán.

En el marco de este acuerdo, los talibanes prometieron no volver a ser una rampa de lanzamiento de la yihad internacional, pero según los estadounidenses el grupo jamás rompió sus vínculos con Al Qaeda

Ahora, la muerte del número 1 de Al Qaeda abre otros interrogantes. “A pesar del liderazgo de Zawahiri (...) el grupo aún enfrenta serios desafíos. Por un lado, está el tema de quién liderará Al Qaeda una vez que Zawahiri no esté", había apuntado meses atras Colin Clarke, investigador del círculo de reflexión estadounidense Soufan Group.

El número dos de Al Qaeda, Abdulá Ahmed Abdulá, murió en agosto de 2020 en las calles de Teherán a manos de agentes israelíes durante una misión secreta dirigida por Washington, según informó en su día el diario The New York Times.

(con información de AFP, CNN y agencias)

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