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Oscar Collazo fue elegido como el ganador de la primera edición de La Voz Uruguay
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Así se vivió detrás de cámaras la victoria de Oscar Collazo en la final de La Voz Uruguay

Lágrimas, talento y humor marcaron la noche en la que se eligió el ganador de la primera edición del certamen uruguayo

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28 de junio de 2022 a las 05:07

Exactamente a la medianoche se abrió el sobre. La votación del público definiría quién se consagra como el primer ganador o ganadora de La Voz Uruguay, el programa de talentos que durante casi cuatro meses buscó a la mejor voz del país. Después todo pasó muy rápido: Natalia Oreiro anunció que con el 41,82% de los votos Oscar Collazo es quien se quedó con el título.

Aplausos, fuegos artificiales, estatuilla y cheque. La Voz tiene su primer ganador en territorio nacional. Y ya nada será igual para él: "Sinceramente no lo puedo creer, quizás cuando llegue a casa y apoye la cabeza en la almohada diga 'wow, lo que me está pasando'. Ahora estoy disfrutando de todo lo que se me está dando y por eso estoy muy feliz. Sinceramente el corazón se me sale del pecho", dijo en diálogo con El Observador

Pero en paralelo del show televisivo en el estudio donde se emitió en vivo el programa se juega otro partido para los afortunados que pudieron verlo en vivo. Y comenzó cuatro horas antes.

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A las 19:22 Ruben Rada se para en el centro del escenario. “Esta barra de adelante hay que sacarla a toda. Esta gente canta muy bien. Los quiero mucho”, dice señalando al resto de los coaches del concurso. Mientras Blanca Rodríguez da pie a un informe sobre una conferencia en la sede del Pit-Cnt a 11 kilómetros se graba la presentación del programa. La música empieza y es inconfundible. Rada hace lo que mejor sabe hacer. Empieza a cantar Mi país y la cámara que lo sigue en un plano en secuencia marca la entrada de cada uno de los artistas que van acompasando sus voces en la final de La Voz Uruguay: Agustin Casanova, Lucas Sugo, Valeria Lynch y Natalia Oreiro con un vestido rojo de lentejuelas que –adelantó-– le daría suerte esa noche. Se forman sobre el escenario en una línea de cinco que ha hecho historia en la música del Río de la plata. Y la sacan del estadio.

“Ya entraron en calor y esta era una sorpresa para todos ustedes”, dice Silvio Rienzi –el rematador que conduce el programa ¿Quién da más?– entrando al plató para oficiar de jefe de salón o maestro de ceremonias antes de pedir que se grabe una vez más.

"¡Buenas noches, bienvenidos a La Voz! Durante las actuaciones no se puede usar el celular", explica que son dos las razones. La primera es técnica. La segunda implica una actitud de respeto hacia los artistas, la posibilidad de “disfrutar personalmente y no mediante una pantalla” y, claro, porque lisa y llanamente "queda feo".

"¿Están los familiares?" Aplausos. "¿Están los participantes?" Gritos. "Los que llegaron a esta final han hecho un esfuerzo muy grande, quiero creer que este publico tiene un generoso aplauso para estos artistas. Si les gusta tanto pueden aplaudir, gritar y ponerse de pie", dice el rematador. Y él es quien comienza los aplausos o los silbidos, sabe exactamente cuándo es apropiado y cuánto es suficiente.

“¡Mucha suerte para todos, disfruten La Voz Uruguay!”. Esa es la señal: el programa más esperado del ciclo está a punto de comenzar.

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El estudio queda en silencio. Mientras el informativo de Canal 10 hace un resumen de los titulares del día en el Centro de Eventos del LATU los últimos segundos parecen paralizados. 21:17 llega la marca: "¡Vamo’ arriba! Estamos al aire”. El programa comienza con un resumen del camino de los cuatro finalistas: Cinzia Zabala, Micaela Serrón, Oscar Collazo y Paulina Liard.

“Este fue el mejor programa que he hecho en mi vida”, rompió el hielo Ruben Rada una vez que el programa comenzó y después de verse detenidamente en la pantalla cantando la apertura que habían grabado más temprano.

Valeria Lynch, que se encontró por primera vez en el rol de jurado y coach, destacó el trabajo de la producción del programa que definió como una familia. Retomando esa imagen Lugas Sugo agregó: “Muchas emociones he vivido con esta familia. Estar en esta silla para mi es un privilegio, también es un sueño hecho realidad”. 

Agustín Casanova, quien ya había asumido el rol de jurado en la primera edición de Got Talent de Canal 10, dejó ver que no se tomó el papel de coach de la misma manera: “Me rompí el lomo preparándome para dar buenas devoluciones. yo también crecí”, comentó al comienzo del programa. 

El primer bloque consistió en, ya lo adelantó Silvio, las actuaciones en duplas entre los participantes y sus mentores. Así, una a una, las grandes figuras de la música pasaron al frente con sus propias canciones para cantar en conjunto y acompañar a los cuatro finalistas. Lo que implicó además que se pusieran por primera vez en el lugar de los participantes, dispuestos a recibir las devoluciones de sus colegas. 

 

Agustín y Paulina fueron los primeros, con una interpretación a dúo la canción de Márama de 2015 No te vayas. “Sos perfecta cantando –comienza Rada– Agustín, muy bien vestido”. 

Valeria Lynch comentó que Paulina es una “cantante exquisita” antes de referirse a Casanova que comentó que la estaba “pasando raro” adelante de la pasarela. “De ahora en más tenés mucho más para dar”, le aconsejó la argentina. 

Valeria luego cantó junto a Micaela su clásico Me das cada día más de 1984. “¡Qué desafío! Lo superaste con creces”, elogió Lucss Sugo a la concursante que luego recibió la invitación de Lynch para acompañarla en su próximo show en el Teatro Metro. 

“Es difícil pararse ahí adelante”, dijo Ruben Rada antes de subir al escenario a cantar con Cinzia No me queda más tiempo, su clásico del disco Quién va a cantar del año 2000. “Estaba nervioso –confesó– Yo me olvido de todas las letras y la gente canta pero hoy anduve bien. Canté para estas tres personas porque son muy buenos amigos”, dijo en relación a los coaches.

“Vos no sos Ruben Rada, vos sos Uruguay. Esto es un privilegio”, le respondió Lucas Sugo antes de referirse a la participante: “Tenés eso que pocos tienen. Sos original. Te van a amar”. 

Mientras la televisión muestra un tape que anticipa la actuación de Lucas y Oscar, donde se lo ve cantando junto a Mario Carrero, lo que no se ve es a Rada bajando los escalones del escenario y encontrando en el camino hacia su lugar un abrazo de sus compañeros antes de seguir con el show televisivo. 

Llora mi garganta, de 2014, es la canción que el cantante de Tacuarembó interpreta a dúo con el concursante. Un tema que pone a bailar no solo a los jurados, sino a algunos participantes del público y otros que bailan en pareja detrás de las gradas a salvo de la mirada de las cámaras. “La gente está disfrutando de la cumbia del interior”, resumió Sugo. 

“Tu versatilidad es impresionante”, le dice Casanova a Oscar y Rada redobla la apuesta: “Me voy orgulloso como uruguayo de una voz tan linda como la tuya”, Rada

Antes de una tanda comercial de 14 minutos un compilado de furcios, repeticiones y reincidencias de los jurados arranca risas y carcajadas en la platea, una risa que se contagia entre el control hasta llegar a los coaches vocales y el propio jurado. 

Corte. Para la televisión. En el estudio de La Voz el espectáculo sigue. La música sube: “Vamos a ponerle onda”, regresa Silvio y repasa las próximas fechas de los espectáculos de los artistas después de sortear adhesivos con sus autógrafos entre los asistentes.

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Natalia Oreiro dice la hora en vivo y en directo para que no haya confusiones: son las 22:43 y esta vez es en simultáneo. Un cambio de ropa después, que la pone en un vestido blanco con lunares y botas sobre la rodilla, anunció que habrá una segunda temporada de La Voz y las inscripciones ya están abiertas.

El segundo bloque da lugar a las actuaciones individuales y los cuatro coaches vocales se sientan en el control para escuchar a los participantes: Victoria Ripa, Alejandro Spuntone, Camila Sapin y Juan Dittrich.

Paulina, con solo 19 años, subió al escenario de La Voz a hacer su propia versión de Bohemian Rhapsody de Queen mientras un grupo de bailarines y bailarinas la rodearon al tiempo del clásico de 1975. Los entrenadores vocales festejaron la puesta en escena: “exquisito”.

“Esta fue la mejor noche. En cada etapa que pasamos del programa siempre confié en vos. Mientras te escuchaba pensaba que aposté por alguien de quien me siento realmente orgulloso. Realmente sos distinta a todo, personal y vocalmente”, le devolvió su coach después de la actuación. 

Micaela fue la segunda en pararse frente sola a los televidentes en la noche de las instancias finales. Mientras una pareja bailaba en una esquina del escenario empezó a cantar una versión de Me vas a extrañar, de  Damas Gratis, mientras Alejandro Spuntone sigue con las manos los tonos, las subidas, las bajadas, los silencios. Sonríe cuando termina y se saca los auriculares como quien entrega una tarea cumplida con éxito después de que Micaela haya puesto a bailar a todo el estudio.

“Una cantante increíble que hizo todos los deberes. Pasó por varios estilos con un sote. Se armó una gran figura que va a tener mucho para hacer en la vida. Vas a trabajar, pero te vas a cansar. Yo pienso que este es tu destino”, vaticinó Rada después de su actuación.

"¡Vamo!" Dice Victoria Ripa antes de ponerse los auriculares para escuchar cantar a Cinzia, que entre una escenografía de tubos incandescentes y diamantes en las pantallas se adueña del escenario cantando Heart of glass, el himno que Blondie lanzó en 1978 con su álbum Parallel Lines. La entrenadora vocal se tapa la boca con las dos manos pero no aparta los ojos de la pantalla hasta el último segundo.

“Te admiro mucho. Lo que te hace única y diferente es tu actitud, tu impronta. No sos copia de nadie”, elogió Lynch después de que su coach, Rada, le señalara que ella merecía estar en la final del concurso.

El último en pasar al escenario fue Oscar y se repitió la secuencia de los últimos dos intermedios. Mientras en la televisión se ve un informe con el crecimiento de los concursantes un equipo se desparrama por el escenario y en solo cuatro minutos desarman la escenografía anterior, limpian y arman una nueva, que dejan a Oscar parado entre cuatro cortinas blancas donde se marcan las siluetas de los músicos de la Orquesta Barroca que toca en vivo y caen en el punto más alto de I Don’t Want to Miss a Thing, la versión que interpreta de la cinematográfica canción de Aerosmith de 1998.

“No ha sido fácil, me frustro mucho pero toda la gente que está atrás dándome cariño y tirándome para adelante hacen lo que soy”, confesó después de cantar y en el piso se escucharon gritos: “¡Te queremos!”. "Esas emociones se transmiten y sos una persona que las deja ver. No es tan fácil para los cantantes desnudarse así, sentimentalmente es lo más difícil y es lo que hace que la gente conecte contigo”, indica Agustín.

“Sos el mismo cantante que vi cuando llegaste por primera vez. Nunca fallaste en ninguna nota y has dejado el corazón ahí arriba. Te felicito, sos un gran cantor”, lo elogió Ruben Rada.

Durante el segundo corte comercial del programa ya todo estaban todas las cartas en la mesa. Los contantes habían hecho sus mejores versiones y solo queda esperar a que el público terminara de votar mandando el nombre de su favorito al 7020. Era la oportunidad perfecta para saludar al panel de estrellas que conforma el jurado y pedirles un autógrafo, una selfie o dos o más. 

Silvio vuelve a escena para entretener a los asistentes y organizar la circulación de personas. Anuncia los próximos shows de los cantantes. “Rada, estuvo por Europa…”, dice mientras se acerca a él. “Estuve en Japón pero ahora me llamaron de Peñarol, empiezo de nueve”, bromea Ruben Rada en lo que sería el pase del año.

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“Llegó el momento de conocer al ganador o ganadora”, anuncia Natalia Oreiro mientras los cuatro cantantes que llegaron a la última instancia, de entre los cinco mil que se anotaron para buscar su oportunidad, suben a la plataforma y escuchan la última devolución del jurado.

“Siento mucha emoción y muchas ganas de llorar”, se sincera la conductora y explica que fue “un proceso muy especial” que le genera una mezcla de alegría y tristeza por los que fueron quedando fuera del concurso. “Se me estruja el corazón de tener que decirlo”.

“En el 4to lugar, con el 15,8% de los votos…” Natalia espera para dar cada nombre con una precisión de relojería medida por el director de cámaras. “Vamos”, dice él. “Paulina”, anuncia Oreiro. La sigue Cinzia con el 19,16%. Y la final se reduce a la mitad. 

Oscar Collazo es el ganador de la primera edición de La Voz después de la votación del público. “Creí que no podía, enterré mi voz y no quise cantar más pero la vida me dio otra oportunidad”, dijo una vez que tenía el premio en sus manos después de sus agradecimientos. "Por último, que tendría que ser el primero: a mi Dios que me dio la vida y me da las oportunidades".

"Oscar se lo merecía. Hay muchas cosas de la interna que sabemos y no podemos apelar a ellas por un voto. Pero ahora podemos decir que él paso por muchas pruebas muy difíciles. Hoy esta aquí celebrando. Se puede si pongo lo mejor de mi, si no me entrego, si la vida me da segundas oportunidades y las abrazo y sigo para adelante", dijo Lucas Sugo en diálogo con El Observador después de conocer que se grupo había ganado el concurso y asegurar que todo se trata de un trabajo en equipo. "Tengo solo ganas de festejar como en un partido de fútbol. Quiero hacer una arenga medio futbolera", dice entre risas.

El cantante de 5 minutos recordó además su historia con Oscar y su voz: "Mi historia de amor con su voz arrancó desde el vamos, después se empezó a incrementar el afecto al conocerlo y ver su don de gente y la buena madera está hecho –con los valores cristianos que uno atesora también–. Pero primero viene por la voz, por el don y sus aptitudes técnicas, y después todo lo que lo arropa como ser humano que hace que uno vibre con el corazón de forma intensa esta noche". 

Camila Sapin también fue parte de la victoria. La entrenadora vocal destacó el nivel técnico y vocal que tenía el participante desde el comienzo. "Ese power en la voz y esa vulnerabilidad en su persona. Trabajamos mucho, quizás no tanto lo técnico sino más el coaching mental de ir para adelante y decir 'yo puedo'", sostuvo. Se mostró además "muy contenta de que se haya arriesgado y haya puesto de el para superarse" en la última actuación individual.

Los festejo siguen, las fotos, los abrazos, algunas lágrimas y varias sonrisas, hasta que empiezan a apagar las luces. Los participantes que pasaron por el concurso empiezan a corear su nombre y la foto de la noche termina de alguna manera como empezó hace casi cuatro meses. Pero esta vez, con un ganador.

***

Todo parece haber terminado, pero ya entrada la madrugada la familia de Oscar lo espera en la puerta por donde va a salir con el trofeo de La Voz Uruguay. Lo esperan a pesar del frío con una pancarta y coreando su nombre. Ahí está su madre con un sentimiento que no puede explicar pero se le ve en los ojos. “Es algo tan tremendo a mi edad –dice a sus 72 años–. Estoy tan feliz por él, por la familia, no sabría explicarte lo feliz que estoy”.

"Desde muy chiquito cantaba. Iba a un colegio católico y siempre cantaban en la misa, un día cuando tendría 8 o 9 años lo eligieron a él. Un día cantó con un coro nuevo en la iglesia San Agustín. Nosotros somos evangélicos entonces le propongo '¿por qué no o cantas en la iglesia?'. Era chiquito y no dejó de cantar más", recuerda su madre a la salida de la competencia. "Terminó sexto de liceo y después se recibió de tenor alto en el conservatorio Federico Chopin de Buenos Aires. Después dejó de cantar cuando perdieron a su bebé. Ahora con esto de La Voz renovó ese espíritu y lo hizo con todos porque creímos en el programa".

Si bien los nervios los embargaban, al ver el talento de las demás participantes, tenían una tranquilidad: "Estábamos con nervios, pero tan felices y siempre confiando en nuestro Dios. Si era de Dios el iba a ganar, y si no todo iba a estar bien también".

Unos pasos más adelante estaba Betina Bernard, su esposa. "Se anotó porque una prima le dijo que se anotara pero no creíamos que lo iban a llamar. Lo llamaron al otro día. Fue asombroso", recuerda. 

"Todo el proceso fue único e impresionante. Cada vez que venía a cantar me decía 'hasta acá llegué, quizás esta no paso pero lo disfruté, es una gran oportunidad'. Pero seguía pasando. Hace días él venia sintiendo que no lo iba a lograr, que no iba a poder, que no iba a llegar. Pero sí. Si vos lo querés hacer lo podes hacer y esto es más que un sueño para nosotros". 

Los invitados van desalojando poco a poco el estudio. La primera temporada de La Voz Uruguay llegó a su final y el primer ganador festeja con el trofeo en sus manos. “Son ustedes el público que le ha dado brillo y jerarquía. Gracias por participar de la final de la voz y los esperamos en la voz 2023”, cierra oficialmente el conductor de la noche, en su versión presencial.

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