La mandataria eligió la pequeña localidad de Casablanca, a 90 kilómetros al oeste de Santiago, donde hizo una escala en su trayecto desde Valparaíso hacia la capital, para pronunciar su primer discurso, en medio de vítores de la comunidad local, que se volcó a las calles para saludarla.
"Un país de todos comienza en la plaza, en la escuela, también en las casas y en los barrios de chilenas y chilenos. Porque es tiempo de todos, es también tiempo de regiones", enfatizó.
También anunció una reforma municipal, con el objetivo de que "todas las comunas cuenten con capacidades para responder a su gente".
"Chile va a estar incompleto si no se desarrolla armónicamente junto a sus regiones", dijo la presidenta, que además reiteró que bajo su gobierno, "Chile será el país de todos y todas", para recalcar el criterio de paridad de géneros que intenta imprimir a su administración.
"Vamos a trabajar muy fuerte, a toda máquina, sin descanso, para que nuestro país siga creciendo", prometió
(EFE)