La evaluación genética no es igual al norte que al sur
Analizábamos la semana pasada la conveniencia –o no– de priorizar determinados atributos en el análisis de los DEP o los EBV, y la importancia de tomar en cuenta cuál es nuestra estrategia comercial a la hora de definir un plan genético.
Todos estos son conceptos clave para entender el beneficio del trabajo genético. Digo beneficio para no decir también perjuicio, ya que las malas decisiones en genética se pagan: el impacto de nuestras decisiones genéticas es “permanente y acumulativo”. Una línea acertada o equivocada incorporada en nuestros planteles producirá impacto por décadas.
Una pregunta adicional que uno se hace es si solamente los indicadores (DEP o EBV) positivos son los atractivos, o si los neutrales (valores promedio) no son también deseables. Depende de los casos: un reproductor norteamericano con indicadores promedio para calidad de carcasa evaluado contra su población de referencia (rodeo Angus norteamericano) puede ser muy atractivo para un criador argentino o uruguayo mientras que no podría tener el mismo punto de vista al analizar el tamaño (frame) del reproductor, ya que en los Estados Unidos un indicador promedio para altura puede referir a un tamaño no deseado en nuestras zonas productivas.
Obviamente, cuando se trata de evaluar el peso al nacer, lo deseable es elegir reproductores que eventualmente tengan indicadores negativos de manera de poder fijar este atributo con mayor facilidad en nuestros rodeos. Les deseo una Santa Navidad a todos los lectores de este suplemento.