El delantero uruguayo de Real Sociedad, Carlos Bueno, ha tardado algún tiempo en convencer a la afición donostiarra de sus aptitudes pero, tras marcar tres goles en los cinco últimos partidos y erigirse como máximo realizador del equipo, se ha ganado también a los escépticos de su juego.
No empezó bien su andadura en la Real el ex atacante de Peñarol ya que su cesión para la presente temporada fue muy polémica por la demora en los trámites federativos, lo que hizo que entrenara muchos días en Zubieta sin ser considerado parte integrante de la plantilla.
Su fama de futbolista polémico en su país no le ayudó a la integración, como tampoco lo hizo el déficit físico con el que llegó a la capital guipuzcoana comparado con el resto de la plantilla, algo que prácticamente ha superado con el trabajo del preparador Pablo Balbi.
Todo eso ha quedado en el olvido y, después de reivindicarse ayer ante el Betis como un magnífico jugador de área, hoy todos son loas a Bueno después de algún tiempo en el que algunos lamentaron la pérdida de la titularidad del joven canterano Imanol Agirretxe en beneficio del jugador suramericano.
Son hasta la fecha cinco tantos, los mismos que Agirretxe, los marcados por Bueno, pero su progresión y el hecho de que hasta hace un mes fuera jugador de banquillo con muy pocos minutos de juego, hacen más grandes sus números y auguran buenos momentos para la segunda vuelta.
El gol que abrió el camino de la victoria contra el conjunto bético y que fue clave en el triunfo de la Real vino precedido de otro tanto en apariencia legal anulado por el árbitro, en un partido el que ha supuesto hasta la fecha el mejor de los que ha disputado el delantero de la Real. Respondía de esta forma Bueno al expediente abierto la semana anterior por el club por unas declaraciones críticas con el sector arbitral.
Bueno y el resto de la plantilla disfruta desde hoy de las vacaciones de Navidad que se prolongarán durante siete días, aunque en el caso del jugador uruguayo el retorno vendrá marcado por su baja para el partido ante Villarreal B por acumulación de tarjetas.
La victoria de ayer, por otro lado, supone un registro récord para los donostiarras al enlazar siete victorias en Anoeta seguidas, superando la marca que ostentaba Jabo Irureta desde mediados de los años 90 e igualando la del año 1982. En aquella temporada la Real consiguió una serie de 11 victorias en 12 partidos, siete de ellas como ahora logradas de forma consecutivas en su estadio.
(EFE)