Opinión > EDITORIAL

Buenos vientos para el Mercosur

A pesar de que falta, todo parece encaminarse 

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16 de febrero de 2019 a las 05:02

Las remozadas ideas de los presidentes Mauricio Macri, de Argentina, y de Jair Bolsonaro, de Brasil, en torno al Mercosur, están sacudiendo a un aletargado bloque regional, con propuestas adecuadas para dinamizar el comercio de los países socios con el resto del mundo, y dejando atrás la impronta ideológica que había exhibido durante las gestiones del kirchnerismo y del izquierdista Partido de los Trabajadores, que habían transformado el proceso de integración en un club de amigos.

Macri y el presidente Tabaré Vázquez se reunieron en la estancia presidencial de Anchorena, el miércoles pasado,  para conversar particularmente acerca de la situación política y social de Venezuela, pero en el encuentro también se analizó la marcha del Mercosur. Ambos jefes de Estado coincidieron en “la importancia que tiene, reimpulsar este proceso de integración regional y su modernización respecto a perspectivas y modalidades para llevar adelante tratados comerciales con países extrarregión o con otros bloques regionales”. 

Es una interesante propuesta para Uruguay en la medida que signifique que los miembros del Mercosur tendrían facultades para firmar acuerdos de libre comercio con terceros países o bloques regionales, sin necesidad de una venia de los órganos del bloque comercial. Así Uruguay podría avanzar por su cuenta en un acuerdo con la Unión Europea. 

O pensar un modelo de integración más moderno, como el de la Alianza del Pacífico, integrada por México, Colombia, Chile y Perú, pensado en aumentar lo negocios con el mundo y no solo entre ellos.  

El presidente Macri mira con atención la Alianza del Pacífico que ha visto en la apertura económica una oportunidad para insertarse en el mundo. Y adecuada a un negocio del comercio que funciona mediante la cadena de suministros globales en la que cada país  aprovecha las ventajas comparativas de cada uno.  

Pero para que ello se haga realidad es necesario revisar y modificar el diseño del Mercosur cuyos tratados actúan como un verdadero muro con el resto del mundo.

Las opiniones coincidentes entre los presidentes de ambos países del Río de la Plata parecen estar en sintonía con las opiniones liberales que expone Bolsonaro desde que llegó al Planalto, el pasado 1° de enero. En ese sentido, mencionamos la idea de bajar el arancel externo común, flexibilizar las normas para avanzar en acuerdos unilaterales y acabar así con las protecciones internas que se asemejan a un modelo de sustitución de importaciones. El presidente de Brasil tiene razón cuando dice que “el propósito es construir un Mercosur que tenga relevancia y sentido en el área externa” que es su razón de ser.

El acuerdo de libre comercio entre Chile y Brasil –que elimina los trámites burocráticos y los aranceles entre las dos economías sudamericanas- debería ser un acuerdo inspirador.

Los buenos vientos solo sirven si se tiene una visión muy clara acerca del modelo de integración del barco del Mercosur para potenciar el crecimiento y mejorar la integración al mundo. Creemos que la mejor alternativa sería una zona de libre comercio que es un modelo de integración sin barreras arancelarias y pensadas para mercados globalizados. 
Pero, en ese sentido, aún falta más claridad.  

 

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