Estas son las principales conclusiones del cuarto informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, según sus siglas en inglés) divulgado el viernes en París.
Por otro lado, establece que el calentamiento general observado en la atmósfera y los océanos, así como la disminución de la masa helada, muestra que es "extremadamente improbable" que estos cambios en los últimos 50 años se deban a causas naturales.
Sobre las temperaturas, el informe establece que once de los últimos 12 años ocupan los primeros puestos en la lista de años más calientes desde 1850.
Además, aventura que a finales del siglo XXI, las temperaturas aumentarán entre 1,8 y 4 grados con respecto a 1980-1999, aunque éstas son las previsiones más optimistas dentro de una horquilla de estimaciones que va a hasta un aumento de 6,4 grados.
Sobre los océanos, los estudios realizados desde 1961 muestran que la temperatura media del océano aumentó hasta una profundidad de 3.000 metros y que el océano absorbe más del 80% del calor añadido al sistema climático.
Un recalentamiento medio de 1,9 a 4,6 grados celsius con respecto a los valores de la era pre-industrial acarrearía la desaparición completa del hielo en Groenlandia, lo cual implica un aumento del nivel del mart de siete metros.
Además, se prevé una disminución del hielo en el Artico y en el Antártico. En algunas de las previsiones más negativas, se estima que el hielo desaparecería prácticamente del Artico a finales del verano, en la segunda mitad del siglo XXI.
Es "muy posible" que los ciclones tropicales futuros, los tifones y los huracanes sean más intensos, con vientos y lluvias más fuertes.
Es muy probable que la circulación termohalina (la referente a los movimientos internos de agua que ocurren en el océano profundo por diferencias de densidad de las masas de agua) en el Atlántico norte pierda un 25% de velocidad. Sin embargo, la temperatura seguirá aumentando en la región Atlántica, debido al impacto más fuerte del efecto invernadero.