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23 de febrero de 2012 22:42 hs

La goleada sufrida el martes frente a Atlético Nacional de Medellín por la Copa Santander Libertadores dejó al entrenador de Peñarol Gregorio Pérez en la cuerda floja.

La posibilidad de que el proceso del técnico se interrumpa continúa latente.

El partido del sábado ante El Tanque Sisley, por el Torneo Clausura, puede ser clave. O no, ya que el consejo directivo se reunirá el lunes y analizará un informe que prepara el gerente deportivo Osvaldo Giménez para adoptar una decisión.

“En estos momentos debemos tener coherencia y no tomar decisiones en caliente”, dijo el presidente del club Juan Pedro Damiani el miércoles a El Observador.

Sin embargo, el jueves circuló la noticia de que Damiani se contactó el mismo miércoles por la noche con el entrenador de Banfield, Jorge Da Silva, quien arrancó el torneo con dos goleadas en contra y también está en la cuerda floja pese a que recibió el respaldo de su directiva.

Da Silva fue candidato a dirigir al club a comienzos del año pasado hasta que Diego Aguirre firmó su regreso.

El vicepresidente Edgard Welker negó a El Observador la noticia: “Por respeto a Gregorio no hablamos con ningún entrenador, él es el técnico de Peñarol. Además, Da Silva nunca aceptaría hablar con ningún club que tenga entrenador, y menos en este caso donde el que está a cargo es amigo de él”.

El celular de Da Silva estuvo apagado el jueves.

Sergio Perrone, integrante de la comisión de fútbol de Peñarol, es el único que manifestó su intención de remover a Gregorio de su cargo. En Tirando paredes, que se emite por CX24, dijo que si los entrenadores no ganan “se tienen que ir”.

También dijo que el técnico no lo dejó “entrar al vestuario tras el partido con los colombianos y que “hay jugadores jugando fuera de puesto”. De todos modos, afirmó que espera el informe que presentará Giménez.

Fuera del oficialismo el jueves se pronunció públicamente Isaac Alfie, quien ingresó a la directiva por la lista opositora 2809.

El economista dijo a La oral mediodía que se emite por CX22: “La continuidad de Gregorio no depende del resultado del sábado ni debería depender. No queremos volver a aquello de cada tres meses cambiar al técnico. Eso es nefasto: tenemos la peor estadística en mucho tiempo en esos 10 años”.

Los números, claro, avalan los dichos de Alfie. En la década pasada, Peñarol cambió muchas veces de rumbo haciendo saltar el fusible del técnico. Pero en la cancha no obtuvo mayores resultados.

Desde 2001, los procesos interrumpidos en Peñarol a mitad de un torneo fueron los de Luis Garisto (Clausura 2006), Gustavo Matosas (Clausura 2007), Mario Saralegui (tras hacer la pretemporada para la Copa y el Clausura 2009), Julio Ribas (Apertura 2009) y Manuel Keosseian (Apertura 2010).

En ningún caso se logró enderezar el rumbo del equipo. A Garisto lo sustituyó Mario Saralegui. El equipo estaba 12º y terminó 11º en puntos reales (aunque por una sanción con quita de puntos fue último).

Terminado el interinato de Saralegui retornó Gregorio Pérez, quien jugó la final del Clausura 2007 al perder por penales ante Danubio.

A Gregorio lo echaron por teléfono. Al igual que a Garisto y como a su sucesor, Gustavo Matosas, a quien le pesó una goleada clásica en un partido de verano. Aquel en que Juan Pedro Damiani dijo que el entrenador “puso las achuras”.

Julio Ribas y Manuel Keosseian corrieron la misma suerte. Y ahora Gregorio corre riesgo. Osvaldo Giménez tiene la palabra.

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