La decisión del ministro de Agricultura, Pecuaria y Abastecimiento (MAPA) de Brasil, Blairo Maggi, de suspender indefinidamente la importación de leche de Uruguay "seguramente no sea de aplicación inmediata", aseguró esta mañana el canciller, Rodolfo Nin Novoa, quien igualmente se mostró muy preocupado por la "mala señal" que esto significa en varios sentidos para el Mercosur.
En diálogo con el programa Inicio de jornada, de radio Carve, Nin Novoa informó que por estas horas mantiene intensos contactos con Brasilia, especialmente con el ministro de Relaciones Exteriores brasileño, Aloysio Nunes, quien le confesó que "no estaba en conocimiento" de la resolución adoptada. Eso le hizo inferir a Nin que no es una decisión que haya tomado el gobierno de Itamaraty en su conjunto.
De hecho, según le informó el embajador uruguayo en Brasilia, Carlos Amorín, "hay circulares y decretos" que son necesarios para la puesta en marcha de la medida, "que todavía no están en vigencia". Sin embargo, el secretario de Estado continúa indagando sobre "qué competencia" tiene el ministro brasileño –con quien también se ha comunicado– para hacer efectivo su anuncio.
Pero hay una nota positiva, y provino del mensaje que le trasmitió esta mañana su par de Brasil. "Me acaba de mandar un mensaje alentador, en el sentido de que vamos a seguir manteniendo nuestras buenas relaciones, y que esta situación no puede empañarlas", expresó.
Acerca de la acusación que pesa sobre Uruguay de que la leche exportada no es genuinamente producida en el país, sino que se vale de triangulaciones en que se reexporta el producto para abaratar costos, el canciller fue muy explícito: "No importamos leche para venderla. Uruguay le vende US$ 500 millones en lácteos a Brasil e importa US$ 15 millones en algunos productos terminados, por lo tanto es imposible hacer la triangulación que ellos afirman".
El objetivo del canciller es elevarle al gobierno norteño cifras más elaboradas en ese sentido, y con esa finalidad solicitó al Instituto Uruguay XXI la elaboración de un informe, a fin de rebatir el fundamento en que se basa el ministerio agropecuario brasileño para aplicar el bloqueo. "Es un argumento muy traído de los pelos, producto del lobby empresarial y de otras cosas que suceden en Brasil, que tienen más características políticas que comerciales", agregó el canciller.
Consecuencias
El conflicto transcurre en momentos en que el Mercosur negocia con la Unión Europea (UE) un tratado de libre comercio que alcanzó un punto crítico en la última reunión mantenida en Brasilia la semana pasada. El bloque europeo no está dispuesto a concederle al Mercado del Sur una cuota de importación de carnes con preferencia arancelaria que supere las 70 mil toneladas anuales, lo que tranca fuertemente las negociaciones.
En este marco, la amenaza brasileña de generar un bloqueo en un rubro tan importante como los lácteos transmitiría una "muy mala señal" ante el mundo, estimó Nin, y quitaría fuerza a la imagen de bloque articulado y defensor del libre comercio que el Mercosur debe ostentar ante la UE si quiere acordar un TLC que le sea beneficioso.
"Estamos hablando de accesos a mercados que nos cuotifican y (argumentamos que) eso no es libre comercio", dijo el canciller. "Una señal de esta naturaleza por supuesto que es un argumento en contra de las posiciones que estamos sosteniendo".
De todos modos, Nin expresó que el gobierno está muy lejos del ánimo de "entrar en una guerra comercial", porque en ese caso el "primer perjudicado sería Uruguay". También respondió a las críticas de la oposición que sugieren la inconveniencia de mantenerse en el bloque, cuando, en los hechos, no funciona como debería. "No se trata, como he escuchado por ahí, de salirnos del Mercosur". Porque si así fuera, agregó, además de problemas de este tipo, se sumarían "aranceles de hasta 35%".
Visión de los blancos
El Partido Nacional expresó esta mañana su "preocupación profunda" ante lo que considera un cierre "unilateral, inconsulto y arbitrario" de Brasil para las exportaciones de lácteos uruguayos, de concretarse la medida.
En conferencia de prensa, el presidente de la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca, el diputado nacionalista Alejo Umpiérrez, afirmó que con esa decisión el sector lácteo que "estaba en repechaje" pasa a la "línea de no clasificación".
Lo anunciado por Brasil, aseguró, "no responde a la realidad" y se trata de un "lobby de empresarios".
Afirmó además que "el Mercosur está en una situación de CTI", lo que genera preocupación y por lo que pidieron explicación al gobierno. Definieron entonces convocar a la comisión a Nin Novoa y al ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, con carácter grave y urgente.