Apremiados por "electoralitis" aguda, todos los partidos están inmersos en negociaciones por las candidaturas cuando faltan dos años para elegir un nuevo presidente. Para el Frente Amplio la próxima es una elección importante, en la que según la campaña que haga podrá volver al poder que ejerció por 15 años. Sobre como se posicionan los candidatos cantados y los proclamados te hablaré en esta newsletter Enclave.
Los apoyos y las posibles alianzas
"En Uruguay hay una enfermedad de 'electoralitis' tremenda. Se empieza muy temprano a hablar de lo electoral, pero esta vez se han batido todos los récords, con todo el sistema político en eso. Hay que esperar a instancias más adecuadas en el futuro, porque va a haber una acumulación. Las palabras del senador y líder de Asamblea Uruguay, Danilo Astori a El Observador pintan lo que está pasando en la política uruguaya.
Las palabras de Astori quisieron ser un mensaje para el senador Mario Bergara –referente de Fuerza Renovadora– quien ya fue candidato en 2019, y se ha mostrado con ganas de volver a competir. Bergara propuso tener una candidatura propia de la agrupación para competirle a los intendentes Carolina Cosse y Yamandú Orsi, que hasta el momento polarizan las preferencias dentro del partido de izquierda.
En esa misma línea de romper el eje Orsi- Cosse, y de ofrecer un representante del interior, el intendente de Salto, Andrés Lima, se proclamó precandidato esta semana. Según declaró a La Diaria este jueves, “el interior tiene que tener una expresión electoral en la interna de 2024”, y “el FA necesita” una precandidatura con esas características. “Los resultados de 2019 y sobre todo de 2020 son evidentes: se perdió el gobierno nacional, se perdieron varias intendencias, varios municipios, ediles, concejales, y hay que hacer un trabajo de fortalecimiento del FA en los 17 departamentos ubicados fuera de la zona metropolitana”, señaló.
Los apoyos que logre cada candidato resultan fundamentales y en eso todavía hay mucho por definirse.
Bergara aparece como el posible candidato de la Convocatoria Seregnista-Progresistas, una alianza de Fuerza Renovadora, Asamblea Uruguay, Plataforma, el Partido Demócrata Cristiano, Magnolia y otros sectores que vienen conversando.
Orsi se apoya en el liderazgo indiscutido de José Mujica y cuenta con el aparato de su propio grupo el Movimiento de Participación Popular, además de que no descarta recibir el apoyo de otros sectores, como la Vertiente Artiguista.
Este apoyo no resulta menor ya que en la última elección logró dos senadores: Enrique Rubio y Amanda Della Ventura. Por un acuerdo con la agrupación Baluarte Progresista, liderado por Humberto Castro (exconsejero del Congreso de Intendentes y tercer suplente de Rubio) consiguieron 56 mil de los casi 83 mil votos del Senado de la Vertiente. La clave estuvo en que acordó con la Vertiente llevar listas espejo al Senado que permitieron acumular con una gran variedad de hojas de votación en todo el país.
A Cosse, en cambio, hasta el momento le falta aparato. El hecho de que por ahora se haya negado a oficializar que irá, le juega en contra para estas negociaciones. Está enfocada en gestionar la Intendencia de Montevideo porque es parte de lo que podrá mostrar en la campaña, y se ha dedicado a pararse fuerte en algunos temas, pero su silencio frente a 2024 no permite a los sectores oficializar apoyos. Hasta ahora oficialmente cuenta con el respaldo de sus aliados como Casa Grande, el Partido por la Victoria del Pueblo, lista 5005 y Congreso Frenteamplista, sectores con pocos votos cuyas estructuras no alcanzan para garantizar por sí solas el triunfo en una interna.
El Partido Socialista ha dado señales de que la apoyará. El secretario general del partido, Gonzalo Civila planteó el “vínculo muy bueno” con Cosse y las “coincidencias políticas”. Y el senador de ese partido Daniel Olesker, reconoció en entrevista con Quién es Quién que "es posible" y "lógico" que los socialistas apoyen a la intendenta en sus proyecciones a 2024, aunque aclaró que eso depende de que se presente y de "las alianzas que se configuran en el Frente Amplio".
El gran enigma es qué hará el Partido Comunista del Uruguay (PCU), si vuelve a hacer alianza con Cosse como lo hizo para las elecciones de 2019 cuando encabezaron juntos con Oscar Andrade la lista al Senado, o si lanza su propio candidato. El PCU sabe que Andrade como candidato tiene potencial y evalúa la posibilidad de una precandidatura o de una apuesta a 2025 por la Intendencia de Canelones.
Encuestas y pesos
Los sectores miran también qué preferencias muestran los votantes según algunas encuestas. Así por ejemplo un relevamiento de Opción Consultores en manos de la dirigencia frenteamplista del que informó El Observador apuntaba que un tercio de los simpatizantes de Orsi destacan sus "cualidades políticas", mientras que otro tercio resalta su "gestión" en la Intendencia de Canelones.
Entre las valoraciones que se hacen del dirigente del MPP se lo señala como "bastante moderado dentro de la izquierda", una "persona mucho más sincera y menos altanera que Cosse", "más centrado y no tan personalista", alguien que es "docente" y tiene "buena gestión en Canelones".
Mientras que sobre Cosse, se destaca la fortaleza de ser mujer y la imagen de gestora, un quinto de quienes la prefieren valora sus roles ejecutivos en Antel (2010-2015), el Ministerio de Industria, Energía y Minería y ahora en la IM. Y entre sus "cualidades políticas" apuntan a que es "seria", "responsable", "profesional", que está "mejor preparada", que es "más enérgica" y que es "más eficaz".
De todos modos, no hay que olvidar que esas opiniones son generales y si bien pueden dar un pantallazo de como son vistos por el electorado, dónde de verdad se definen los candidatos es en la elección interna, donde vota un porcentaje acotado de militantes -en las últimas elecciones de 2019 votó el 40%-. Para ellos pesará más el liderazgo que ejerzan los candidatos, y cómo se paren como opositores.
En ese sentido el Frente Amplio ha logrado acomodarse en rol de opositor con más solvencia. Después de hacer agua en el largo tramo de la pandemia, ahora encontró dónde pegar y logró instalar temas para pegarle al gobierno.
Todavía queda un trecho para elegir presidente pero el escenario electoral está instalado y aunque quedan muchas negociaciones que irán develando las incógnitas lo que es seguro es que la electoralitis, de la que habló Astori, no se detendrá.