La investigación por la muerte del sub secretario argentino de Comercio Exterior, Iván Heyn, arrojó nuevos elementos que refuerzan la hipótesis de que el economista de 34 años falleció a causa de un accidente mientras realizaba un juego erótico. El hecho ocurrió en el hotel Radisson el pasado 20 de diciembre, en el marco de la Cumbre del Mercosur, en la que Heyn participaba como integrante de la delegación que encabezaba la presidenta argentina Cristina Fernández.
Los resultados de las pericias forenses llegaron a la conclusión preliminar de que la muerte del economista fue por un accidente mientras practicaba una masturbación extrema, consistente en llegar al clímax al borde de la asfixia, con el presunto propósito de potenciar el placer. Esa punta de la investigación, adelantada por El Observador el 22 de diciembre, es ratificada por nuevas aristas que el diario Clarín informa hoy en su versión online.
Fuentes de la investigación brindaron detalles de la situación con la que se encontraron al ingresar a la habitación en la que se encontró el cuerpo de Heyn. Indicaron que el funcionario tenía su cuello dentro de un cinturón y la punta de éste estaba atada a la barra del placard que está 1.70 metros de altura.
También se agregó que la parte superior del cuerpo de Heyn se encontraba dentro del armario, “con la cola a pocos centímetros del piso”, y las piernas fueran del ropero, extendidas “de forma paralela a la puerta”.
“Lo que saltaba a la vista enseguida era que no había habido violencia; impresionaba como un suicidio, pero había cuestiones que no eran normales en un acto de este tipo”, dijo el comisario Gustavo Porro, quien fue uno de los primeros en ingresar a la habitación. Además, llamó la atención que estuviera desnudo, algo poco común en los suicidas.
Prenda femenina
Los efectivos de Policía Técnica encontraron en el baño de la habitación una prenda femenina íntima, sin utilizar y con la etiqueta, que según las fuentes habrían servido de estímulo. Además, encontraron rastros de semen seco en las piernas de Heyn y en la moquete de la habitación.
El cuerpo fue hallado unas 6 ó 7 horas después de la muerte y el economista se había bañado antes del hecho. Los estudios determinaron que el semen era de Heyn. Con esto, se descartó que hubiera otra persona en la habitación, la que, además, estaba cerrada por dentro.
“Si llega a haber semen de otra persona, nos complicaba la historia, ya que ahí tengo que empezar a indagar quién entró a la habitación”, dijo según Clarín el juez del caso, Homero Da Costa.
También se confirmó que Heyn no había consumido drogas y/o alcohol en el momento ni horas antes del hecho. La investigación incluyó la búsqueda en su notebook o celular de algún mensaje o carta como las que suelen dejar los suicidas, pero no se encontró nada.