Los futbolistas uruguayos Lucas Casavieja y Christian Latorre se encuentran desde los primeros días de agosto en la prisión de Palmasola, en Santa Cruz de la Sierra, tras haber sido detenidos en el marco de los operativos para capturar a Sebastián Marset.
La jueza Livia Alarcón hizo lugar al planteo de la Fiscalía y dispuso que permanezcan recluidos de forma preventiva durante seis meses, ya que consideró que los jugadores forman parte de la organización criminal liderada por el narcotraficante uruguayo.
El argumento de la magistrada es rechazado por los jugadores y sus abogados defensores, quienes desde que fueron detenidos vienen manifestando que no tienen ninguna responsabilidad y que simplemente se incorporaron a Los Leones El Torno, un equipo que aspiraba a ascender a la primera división del fútbol boliviano.
Con el objetivo de defender y demostrar esa inocencia, familiares de los jugadores –así como sus abogados bolivianos– se comunicaron con integrantes de la Mutual Uruguaya de Futbolistas Profesionales para pedirles ayuda con algunas de las gestiones, según confirmó Diego Scotti a El Observador.
El presidente de la Mutual señaló que estaban en contacto aunque aún no tenían novedades acerca de una posible liberación.
Latorre tiene 36 años y previo a su llegada al equipo cruceño, jugó en Blooming, uno de los cuadros más populares de Bolivia y con sede también en Santa Cruz de la Sierra. El futbolista desarrolló buena parte de su carrera en el cuadro boliviano (2018 hasta 2023). En Uruguay jugó en Juventud, El Tanque Sisley y Liverpool mientras que tuvo otro pasaje por el exterior jugando en Chipre.
Casavieja, en tanto, tiene 24 años, hizo inferiores en Progreso y luego pasó por Villa Teresa, Bella Vista y Colón antes de llegar al equipo boliviano.
Esta semana, el viceministro del Interior de Bolivia, Jhonny Aguilera, estuvo en Montevideo para entregar información “de primera mano” a las autoridades uruguayas.
Aguilera se reunió con el ministro del Interior, Luis Alberto Heber, y sostuvo encuentros con diversos jerarcas de la policía uruguaya, en particular con oficiales de la brigada antidrogas, inteligencia e Interpol.
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Marset tiene alerta roja de Interpol
El viceministro dijo a El Observador que la situación de los jugadores uruguayos formó parte de las conversaciones. Aguilera señaló que la policía boliviana considera que los futbolistas integran el “círculo afectivo” de Marset y “forman parte de su esquema de lavado de activos”, aunque aún no tienen pruebas concretas de esto último.
A su vez, el comandante general de la policía boliviana, Álvaro Álvarez, había dicho semanas atrás que la organización de equipos de fútbol era una de las tres modalidades que la organización de Marset utilizaba para lavar el dinero. “Usan testaferros y facilitadores para blanquear el dinero”, dijo entonces.
La detención y el procesamiento
En el pedido de imputación, la fiscal Delmy Guzmán relató la forma en que fueron detenidos los futbolistas y explicitó las razones por las que creen que forman parte de la organización de Marset.
Tras meses de vigilancia, la policía boliviana preveía detener a Marset el domingo 30 de julio durante un partido de fútbol de Los Leones, pero el operativo debió adelantarse al sábado porque sus guardias de seguridad se dieron cuenta que estaban droneando las inmediaciones de la casa en la que estaba y secuestraron a un policía.
Los oficiales identificaron una serie de vehículos de la custodia de Marset, entre ellos una Toyota Land Cruiser que un rato después fue visualizada ingresando a un centro deportivo llamado Evolution Soccer.
La policía allanó el lugar e interrogó a una mujer que se identificó como Lisy Gabriela Perdriel, quien les dijo que en el lugar se había reunido “gente extranjera que juega en el equipo Los Leones”.
Tras el allanamiento, y al no encontrarlos, los oficiales fueron hasta el estadio de fútbol Edgar Peña donde detuvieron al entrenador del equipo y cinco jugadores, entre ellos los dos uruguayos, aunque la camioneta fue hallada en un lavadero.
Durante los interrogatorios, Latorre contó que había pasado la noche junto a su esposa Nancy Guadalupe Gutiérrez, también uruguaya, en la casa de Marset, lo que provocó que la mujer fuera detenida y procesada aunque sin prisión.
En su escrito, la fiscal acusó a los 12 detenidos en los operativos del sábado 29 (entre los que estaban los futbolistas uruguayos) de haber cometido delitos de “privación de libertad, robo agravado, lesiones graves y leves, organización criminal, asociación delictuosa y atentado contra los miembros de organismos de seguridad del Estado”.
A su vez, señaló que era importante que permanecieran en prisión de forma preventiva porque consideraba que existían “peligros de fuga y obstaculización” si recibían domiciliaria.