20 de junio de 2012 22:07 hs

Con un escaso nivel de bancarización en Uruguay pero una enorme penetración de la tecnología celular –extendida incluso en sectores de bajos ingresos–, la telefonía móvil muestra un enorme potencial para el desarrollo del sector bancario. Sin embargo, las instituciones se encuentran rezagadas en el desarrollo de los nuevos canales, aún cuando la tecnología móvil se encuentra asociada a una importante reducción de los costos operativos.

Así se refiere un reciente estudio realizado por la consultora Deloitte para América Latina, que identifica la telefonía móvil como un canal para captar nuevos mercados y fidelizar clientes para las instituciones de la región.

A pesar del desarrollo de redes de cajeros y canales de operaciones a través de internet en los últimos años, los bancos uruguayos se encuentran muy por debajo del resto del mundo en la utilización de las nuevas tecnologías de accesibilidad. “Cuando hablamos de banca móvil aquí estamos rezagados, y si entramos en los temas de ‘negocios sociales’ más aun”, dijo a El Observador Fernando Oliva, socio de Deloitte especializado en instituciones financieras.

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El estudio realizado por la consultora demuestra que una transacción realizada a través de una sucursal tiene un costo de US$ 4 para el banco. Mientras que un cajero automático reduce a US$ 0,85 el costo de transacción, el uso de servicios móviles baja aún más esa cifra, a US$ 0,08. Esto es, la implementación de una plataforma para gestionar las operaciones a través de teléfonos celulares y tabletas permite a los bancos reducir 98% sus costos operativos respecto a la alternativa más tradicional del contacto cara a cara con un mostrador de por medio.

Pero no solo hay una cuestión de costos. “Hay un mercado potencial interesante de gente que no accede a servicios financieros formales y sí a los celulares”, señaló Oliva.

El informe de Deloitte sostiene que el foco no debe estar exclusivamente en los teléfonos inteligentes, sino también en los de gama media y baja. “Los servicios financieros básicos se pueden entregar a través de aplicaciones innovadoras de tecnología SMS”, como por ejemplo “consultas de saldo de cuenta, pagos de facturas y pagos de préstamos”.

Nuevas posibilidades
Al cierre de 2011 había en Uruguay 141,2 líneas activas de telefonía móvil por cada 100 habitantes, según datos de la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicaciones (Ursec). De esos servicios, 67% contaban con acceso a internet –52% a través de tecnologías de segunda generación y 15% con conexiones 3G de alta velocidad–.

Pero los tiempos cambian y lo que hoy se considera tecnología de punta, segmentada a un público de alto poder adquisitivo, mañana será accesible a la mayoría de la población objetivo.

Según Deloitte, “los fabricantes de dispositivos están respondiendo a esta demanda (de los mercados emergentes) a través de la introducción de teléfonos inteligentes de bajo precio y desbloqueados por menos de US$ 150 antes del subsidio del operador”. Se espera que para 2014 un tercio de los celulares vendidos en América Latina sean teléfonos inteligentes.

Esa clase de dispositivos pueden brindar al cliente bancario un conjunto más amplio de opciones. El informe habla de acceder a un “localizador de sucursales o cajeros automáticos, solicitudes de hipotecas, comparación de productos, pagos de facturas y captura remota de depósitos”, entre otras facilidades.

La utilización de la tecnología móvil no solo permite explotar un nuevo canal de transacciones sino también de promoción. Una base de datos bien construida permite a los bancos generar perfiles de clientes y a cada uno, enviar de forma automática sugerencias y promociones a medida. Según Oliva, esas técnicas “no se deben confundir con el envío indiscriminado de SMS, que lo único que logra es aburrir y molestar al cliente”.

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