Mundo > El virus ataca áreas vulnerables

Chile frente a la pandemia: del fallido retorno "seguro" al endurecimiento de las cuarentenas

La curva de la infección se dispara en una semana, con 40% del total del contagio, y reta la capacidad del sistema de salud

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09 de mayo de 2020 a las 05:03

Chile vive un búmeran.

Más de cinco millones de personas, la mayoría en la Región Metropolitana de Santiago,  amanecen este sábado confinados, en una vuelta atrás que el gobierno de Sebastián Piñera achacó a la” irresponsabilidad ciudadana” pero que medios, expertos y diversos voceros anotan, en buena medida, a la gestión oficial por un “mensaje confuso y contradictorio”.

Chile venía tan bien que hasta subió la popularidad de Piñera, erosionada desde la explosión social del pasado 18 de octubre.  De aquel ínfimo 6% de principios de año, confinado al ostracismo, el mandatario trepó al 20%, y su gobierno cuenta aún con un poco más de aceptación.

Aunque lejos del “pico”; como también el coronavirus, que dibuja una curva en ascenso: en los primeros ocho días de mayo acumuló 9.949 casos de contagio, 40% del total (25.972) acumulado desde el primer registro el 3 de marzo, como consignó el viernes el diario La Tercera.

¿Qué ocurrió para ese frenazo?, ¿Qué hizo que luego de anunciar la  “nueva normalidad”, al estilo español, y el “regreso seguro”, en palabras de Piñera, se hayan endurecido las medidas de restricción?

Chile, analiza el portal El Mostrador, venía hasta finales de abril con “números que acompañaban al Gobierno en su manejo de la pandemia” e, incluso, en una relación “manejable” con la oposición política.

En el ámbito latinoamericano, y aún más allá, el país austral se ha destacado por una alta capacidad de testeo de la enfermedad, un sistema de salud con capacidad para atender a los enfermos y un bajo índice de letalidad, —que establece la relación entre el total de contagiados y el número de muertes y que es apenas superior al 1%. O, en otro cálculo, menos de dos fallecidos (en total 294, hasta el viernes) por cada 100.000 habitantes en una población de poco más de 18 millones de personas.

El director del Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello, Héctor Sánchez, en declaraciones al portal Líbero, advierte que no basta una sola explicación para tratar de entender esta “nueva etapa” del coronavirus en Chile.

La primera es que hay un crecimiento de la infección que pasó de una semana a otra de un promedio de 500 casos al día a más de 1.000, incluso un tope un día esta semana de más de 1.500 casos, porque el virus se ha desplazado hacia zonas de mayor concentración y mayor vulnerabilidad. “La curva sigue creciendo”, afirmó, una aseveración que a las autoridades les ha costado asimilar.

Una segunda explicación fue la flexibilización de las medidas de confinamiento, con la apertura, como asunto más delicado, de los grandes centros comerciales. Para Sánchez se mezcló tanto un “equívoco” mensaje del Gobierno, como una actitud de “relajamiento” de la población ante el hartazgo del encierro.

Chile, hay que recordar, actuó muy rápido frente a la pandemia. El jefe de la división de estudios de la secretaría general de la presidencia chilena, Víctor Martínez,  explicó en el portal del Centro de Investigación Periodística, CIPER, que antes de que se conociera la primera muerte, el pasado 21 de marzo, su país suspendió eventos públicos y clases, cerró fronteras, cines, restaurantes y clubes y decretó el Estado de Catástrofe.

Esto, a su juicio, marca profundas diferencias con otros países como la tan golpeada Italia, que cerró fronteras luego de 400 muertes; Reino Unido que detuvo las clases luego de una centenar de fallecidos, o España, que decretó el Estado de Emergencia después de 5 mil contagios y 130 fallecidos. Las tres naciones europeas, junto a Bélgica y Francia, más castigadas por el coronavirus

Los buenos resultados de esa anticipación a los efectos de la pandemia –incluso desde finales de enero, antes del primer contagio, Chile adquirió reactivos y ventiladores mecánicos–, condujo a precipitar la fallida política de la “nueva normalidad”.

El portal El Mostrador habla de un “exceso de exitismo” en el gobierno y, en particular, en el presidente Piñera y cita al analista Correa quien advirtió un sobregiro en el lenguaje del mandatario “embriagado” por su alza en las encuestas.

Un error cuya responsabilidad política se quiso trasladar a los ciudadanos “y se vio como un descarado intento de lavarse las manos”, apunta con dureza portal citado, aunque también alude a fuentes internas del oficialismo que, con sentido crítico, aceptan lo ocurrido puertas adentro como un “déficit político”.

“Es un maratón”

Con el endurecimiento de las medidas de confinamiento, que implica un estricto control para la circulación que obliga a tramitar permisos especiales y limitados en una comisaría virtual, Chile empieza a disputar la etapa quizás decisiva contra la pandemia, en la cual su sistema de salud será sometido a su más dura prueba.

Sánchez, el director del Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello, traza un paralelismo con la más exigente prueba del atletismo. “Esto es un maratón”, apunta, en el que es casi imposible pronosticar cuándo se llega al pico y cuánto va a durar. Los 42 kilómetros de la prueba atlética pueden resultar devastadores si se carece de las suficiente capacidad.

Lo que advierte Sánchez es que el sistema de salud chileno está preparado para soportar una incidencia de 1.000 casos de contagio al día –el viernes fueron más de 1.300, y el día anterior los 1.500 de récord- pero de allí hacia arriba la capacidad de las Unidades de Cuidado Intensivo (UCI) pudieran ser desbordadas.

En esa perspectiva, para afrontar esta nueva etapa del ataque del coronavirus, la estrategia de este país que ha librado hasta ahora un combate eficaz debe concentrarse en detener la propagación mediante las extensión de las medidas de confinamiento –la batalla de Santiago, a la que alude en lenguaje épico el gobierno- y liberar solo aquellas zonas del país de baja incidencia del virus y “con mucha precaución”.

Pero, en simultáneo, Chile debe mejorar la oferta hacia su sistema de salud, que a la fecha aún dispone de capacidad de atención y de más de 600 ventiladores mecánicos, junto con el incremento del testeo de manera de seguir el nuevo curso del coronavirus e identificar a las personas que se están contagiando.

El pico de los contagios, aún impredecible, junto con el desempleo generan, según el análisis de El Mostrador, “una delgada línea sobre la que debe transitar La Moneda (el palacio de gobierno) durante mayo".

En ese contexto, el mensaje de la reactivación económica, que mueve las prisas de todos los países, debe tener el cuidado de que “no es lo mismo que activar la vida social”, advierte Claudio Arqueros, director de formación de la Fundación Jaime Guzmán, una organización de inspiración cristina que pomueve una sociedad libre, justa y  responsable.

“Piñera y su círculo en dos gobiernos ha demostrado saber manejar catástrofes, pero tiene un déficit en ciertos ritos de la política, los símbolos, en los tiempos”, remata Arqueros. Y es tiempo de pandemia.

 

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