8 de mayo de 2021 5:01 hs

Los dos proyectos inmobiliarios de lujo fueron presentados con bombos y platillos en Punta del Este. Uno está paralizado desde hace casi dos años aunque con miras de reactivarse. Y el otro todavía no empezó las obras, si bien fue anunciado hace ya tres años. Tanto la Torre Trump como la remodelación del hotel y casino San Rafael siguen en vueltas. En Maldonado es un tema que se mira con mucha atención, dada la inyección que  podría significar para el empleo de la construcción y la dinámica de la economía local, en una zona castigada por los efectos de una zafra turística que no existió.

El grupo Cipriani (Fosara SA) presentó hace algunos días a la Intendencia de Maldonado un adelanto de su nuevo proyecto para el predio del ex hotel San Rafael, pero todavía no se sabe cuándo empezarán a colocarse los primeros ladrillos.

De ahí que el intendente de Maldonado, Enrique Antía, se reunió este martes pasado con el empresario italiano, Giuseppe Cipriani, para ponerse al tanto de la situación, y pedirle “certezas” sobre la obra. Entre otros puntos, el jefe comunal solicitó por escrito fechas concretas de inicio, cronograma de obras, y hasta las empresas que van a trabajar en la construcción.

Según informó Antía a FM Gente de Maldonado, Cipriani “pidió paciencia”, y le explicó al intendente que la mayoría de sus negocios en el mundo están cerrados como consecuencia de la pandemia, salvo en Emiratos Árabes, por lo que era “muy difícil” poder movilizar capitales en este momento.

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A mediados de abril se conoció que la nueva versión elimina las dos torres horizontales que iban articuladas con el viejo edificio del hotel,  e incorpora tres torres verticales. Una de ellas se ubicaría exactamente detrás del nuevo hotel de lujo, y tendría 237 metros de altura. La segunda torre que estaría ubicada más hacia el este tendría 170 metros de altura, y se prevé levantar un tercer edificio de 125 metros de altura.

Leonardo Carreño Giuseppe Cipriani junto autoridades de gobierno en la firma de la concesión del casino en 2020.

Ese nuevo diseño da la posibilidad de que la obra se desarrolle en etapas, según han manifestado los arquitectos. Hasta ahora la información que tiene la intendencia es que se comenzaría primero por la reconstrucción del hotel y por el basamento en donde estará ubicado el casino privado –clave del negocio– y el resto de los servicios. Y recién después con esa parte ya operativa se levantaría la primera torre.

Por el lado de las autorizaciones, la reformulación del área residencial requerirá una nueva excepción de construcción en altura que deberá aprobar la Junta Departamental. En julio de 2018 se aprobó una excepción para 91 metros, 20 más de lo que ya estaba habilitado en la zona, pero que nunca se utilizó.

Aunque en los papeles la mayoría que tiene el Partido Nacional en el plenario de ediles hace pensar que esa etapa será un trámite, ese punto no parece estar tan claro ahora. En la reunión con Cipriani, el intendente Antía advirtió que hay ediles “que están de punta”, y en la medida que “no tengan certezas” no votarían las modificaciones. 

En la misma línea, fuentes del legislativo departamental dijeron el viernes a El Observador que hay “preocupación”, pero que se debe trabajar en procura de que la obra se haga.

La otra pata no menos importante es el casino. El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), adjudicó en diciembre de 2020 a Fosara SA la concesión para la explotación de una licencia por 20 años condicionado a la construcción de un hotel de lujo. Por esa fecha se manejó que en 60 días estaría pronto el contrato definitivo de la licitación para cerrar la inversión.

Sin embargo, hasta la fecha el contrato no se ha firmado. El Observador consultó al MEF cuáles son los motivos de la demora, qué plazos entran a correr luego de firmado el acuerdo para comenzar la explotación de la sala, y qué garantía real debe depositar el inversor. 

Desde esa cartera de Estado se indicó que no se harán comentarios. “En este momento continúan los intercambios de información entre las partes con el objetivo de poder materializar el contrato, condición previa para la ejecución del proyecto”, fue la respuesta.

El futuro de la Torre Trump

Marcelo Umpierrez La obra de torre Trump está paralizada desde fines de 2019

Los trabajos para la culminación de la Torre Trump se retomarían dentro de 60 días, dijo a El Observador, Jorge Garber, propietario argentino en ese edificio y además presidente de la Cámara Tucumana de la Construcción.

La fórmula que se comenzó a tejer el año pasado por un comité de propietarios del edificio desembocó en la conformación de un fideicomiso que tomará el control del proyecto. Además, Garber relató que se está por presentar ante la Justicia uruguaya el Acuerdo Privado de Reorganización (APR). También contó que se comenzaron tareas de mantenimiento en la torre preparando el arranque de obra.

Para culminar todo el edificio son necesarios unos US$ 30 millones aproximadamente. De esa cifra, hay aproximadamente US$ 15 millones que son aportados por los propietarios como adelanto del saldo que debían abonar contra entrega de las unidades, y que se destinarán a terminar la torre hoy con un avance cercano a 70%.

En una segunda etapa y para conseguir los otros US$ 15 millones, se cuenta con las unidades que restan por comercializarse (8.800 metros cuadrados). Con esos fondos a medida que se vayan  terminando y vendiendo unidades se culminaría las áreas comunes del edificio, un espacio de unos 12.000 metros cuadrados. Esa parte tiene apenas un 25% de avance.

De unos 120 compradores (en su mayoría argentinos) con los que cuenta la torre, el  97% adhirió al nuevo formato que se propone como solución.

“El fideicomiso tiene algunas cuestiones que cumplir, condiciones suspensivas se llaman,  para que se pueda disponer de la plata que han puesto los propietarios. Lo más importante ya lo hemos hecho, todos adhirieron, pagaron, la plata está. (...) Estamos en un proceso complicado que tiene muchísimos astros para alinear”, pero estamos llegando al final”, dijo el empresario.

Miguel Arregui Vista de la torre desde la rambla de Punta del Este.

El desarrollo inmobiliario de 25 pisos y 156 apartamentos ubicado sobre la rambla de playa brava en Punta del Este fue lanzado en enero de 2013, en pleno boom constructivo en esa zona del país. Las obras comenzaron en octubre de 2014 con un horizonte de finalización en 2017 o comienzos de 2018. Pero ya en ese año el ritmo de avance empezó a decaer. El desarrollador de origen argentino Faroy SA, detuvo los trabajos en octubre de 2019, pero con la idea de retomar a comienzo de 2020. La inyección de fondos nunca se concretó y todo siguió paralizado.

Consultado respecto a si el reclamo judicial que iniciaron algunos accionistas propietarios del  capital integrado de Faroy SA (sociedad dueña del inmueble y encargada de gerenciar y ejecutar el proyecto originalmente) contra Moisés Yelatti (principal desarrollador) incide en el reinicio de la torre, Garber respondió que no. “Es una cuestión interna de la empresa con uno de los accionistas que no nos ha cumplido a nosotros. De hecho, ellos son parte de los que no nos han cumplido. Es la empresa que debió terminar la torre en tiempo y forma y no lo hizo”, dijo Garber.

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