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Clientes "al alpiste" y conductas bipolares: la vivencia de tres restaurantes sobre la vuelta a la actividad

Una marisquería, un restaurante de alta gastronomía y una pizzería relataron los cambios que notaron en los consumidores y contaron qué protocolos adoptan

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24 de mayo de 2020 a las 05:01

El primero de mayo fue un día soleado, de temperatura agradable. Para el director de la pizzería Trouville, Javier Cabrera, fue también una fecha bisagra para su negocio. Esta pizzería continuó trabajando tanto al público como por delivery tras la llegada de la pandemia, por lo que fue sintiendo día a día los cambios en el restaurante. Permanecer abierto, además, le permitió ser testigo de la evolución del comportamiento de los clientes durante la emergencia sanitaria.

Psicosis. Eso era lo que Cabrera podía percibir hasta el primero de mayo. Los clientes, antes de entrar, preguntaban si entre las mesas existía la distancia de dos metros recomendada por la Intendencia de Montevideo. Ingresaban con barbijos y "todo el equipamiento". De ahí en adelante el empresario empezó a notar mayor distensión y tranquilidad. 

Tandory, restaurante de alta gastronomía, reabrió al público hace dos semanas. Ese período le bastó a su propietario, Gabriel Coquel, para percibir tres conductas bien variadas de los comensales. El menor de 40 llega al restaurante "completamente distendido y tranquilo". En el de mediana edad se nota algo más de precaución. Y el público mayor de edad -que era el principal cliente del restaurante- "desapareció, al igual que los turistas": "Al público mayor le llevás un pedido y no te deja ni entrar al edificio", contó Coquel.

"Es increíble la bipolaridad de conductas que hay en la gente. Los jovenes hacen vida normal y la gente mayor está desaparecida, mientras que entre los 40 y 60 mantienen las distancias y usan tapabocas", detalló. Eso contrasta con la actitud de los treintañeros, que reciben al delivery "como un amigo". Coincidió Cabrera, quien dijo que "la gente joven siempre se cuidó mucho menos". En el caso de su restaurante, algunos clientes mayores de edad que iban todos los días dejaron de hacerlo y optan por el delivery. 

Coquel no ha tenido que realizar ningún llamado de atención ni recordar las medidas a los clientes."Todo lo contrario. La gente llega muy bien, en muy buena actitud. Nunca ví a nadie ni tosiendo ni estornudando", comentó. 

En El Italiano, que abrió hace dos semanas luego de 45 días con el local cerrado, la situación es parecida. El propietario de la marisquería, Juan Scala, contó que aunque continúa manejando un público de todas las edades, sí se nota que los clientes están "al alpiste" del comportamiento del restaurante. Otro de los cambios que observó, es que ya no se hace sobremesa, algo común antes del coronavirus. "Ya nadie se queda. Comen rápido y se van. En el negocio es muy común que la gente se quede y tome un poquito de sol", comentó. 

Minimizar contacto

Desde la primera semana de la pandemia rigen varias medidas a aplicar por parte de los restaurantes a raíz del coronavirus: un máximo de cuatro personas por mesa, distancia entre sillas no menor a un metro, distancia entre mesas no menor a dos metros, prohibición del uso de servilletas de tela, entre otras. No obstante, se está a la espera de la aprobación de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) de un protocolo nacional y unificado. Eso sería determinante para la mayor apertura de restaurantes, según el presidente del Centro de Almaceneros, minoristas, baristas y autoservicistas (Cambadu) Antonio Ameijenda.

Alfombra sanitizante, alcohol en gel en todas las mesas, servilletas de papel y tapabocas de todos los empleados son algunas de las medidas que forman parte del protocolo de Tandory. Pero Coquel se detiene principalmente en una de las medidas. El empresario creó un código QR, que colocó en todas las mesas para que el cliente acceda al menú desde su celular. "No hay contacto con el elemento más contaminante del restaurante: el menú", señaló. El código dirige automáticamente a la web del restaurante.

El Italiano redujo sus mesas de 40 a 15. También hay alcohol en gel en cada una y todo el personal usa tapabocas y guantes, además de servilletas de papel.

Situación

El dueño de Trouville atiende el teléfono de la pizzería. Con la mitad de los empleados enviados al seguro de paro, su trabajo se incrementó. En un momento de la pandemia, un 95% de los restaurantes estaban cerrados. Ahora Cambadu realiza un relevamiento para dar a conocer los nuevos datos. 
En El Italiano, un 97% del personal está en seguro de desempleo. El negocio es ahora "más familiar" ya que algunos hijos del dueño están trabajando. 
El 10 de mayo, un domingo que algunos clientes tomaron como Día de la Madre, fue clave tanto para Trouville como para El Italiano, que trabajaron "muy bien" si se compara con el resto de los días de pandemia. "En relación a otros días de la madre, se trabajó la mitad. Pero trabajar la mitad en estos días se puede considerar un logro", sostuvo Cabrera de Trouville. 

 

 

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