Por Carolina Fernández
Especial para El Observador
Cómo entrenar el cerebro para ser un buen líder
El experto Lucas Canga explica para qué sirven las neurociencias a nivel organizacional
El experto Lucas Canga explica para qué sirven las neurociencias a nivel organizacional
Por Carolina Fernández
Especial para El Observador
“Las neurociencias son ciencias que salen del laboratorio y se meten en la empresa. Ya no andamos con guardapolvo blanco, vamos con traje y le enseñamos a los líderes como liderar con el cerebro en mente”, expresó el argentino Lucas Canga, experto en neurociencias y gestión del cambio, quien brindó el seminario titulado “Las neurociencias tienen mucho que decir en la gestión organizacional” en Montevideo para la consultora Entrust. Canga es director del Magíster en Desarrollo Organizacional y Gestión Estratégica de Persona de la universidad chilena Diego Portales.
Las neurociencias pueden aplicarse a distintas disciplinas como el marketing porque “desde la medicina estamos dando herramientas para entender cómo está pensando el cerebro que quiere comprar”, declaró el especialista. Otro ejemplo es la economía donde se analiza de qué forma el cerebro toma decisiones. El neuromanagement es “una disciplina que nace hace 20 años”, dado que comenzó a surgir la inquietud de tomar en cuenta las funciones cerebrales porque los líderes querían medir la toma de decisiones, el control, las actitudes, la motivación, el estrés, la adversidad al riesgo, entre otras. Las empresas empezaron a ver que tenían que alcanzar “indicadores duros pero no podía medir a las personas”.
En las áreas consideradas típicamente “blandas”, como el liderazgo, comenzaron a lanzar indicadores que se pueden contrastar. El docente afirma que mediante una herramienta novedosa, el neurotraininglab, es posible medir el comportamiento del cerebro, entrenarlo para las competencias que necesita la persona y luego evaluar los resultados. “Te puedo llevar a que no solo te comportes de tal manera, sino que pienses de tal otra”, explicó. Son herramientas utilizadas en Bélgica, Brasil o Argentina.
Una persona productiva, recuerda el experto, es quién está focalizada, puede tomar decisiones en forma tranquila, no tiene estrés, está motivado y el rol que tiene se ajusta con las características personales.
El neurotraininglab utiliza la electroencefalografía para medir las ondas cerebrales que dan cuenta de la actividad cerebral, así es posible “medir el grado de estrés que tiene una persona, la atención, compromiso, motivación, desconección”. Esto sería el diagnóstico y también es posible entrenar a una persona mediante la reproducción de las ondas que necesita, a ello se le llama neurobiofeedback. “Es como hacer coaching sin coach, la persona ya sabe las ondas que tiene que entrenar y entrena esas ondas”, amplía. Esta metodología se utiliza en medicina, específicamente en casos de rehabilitación y “lo trajimos a las organizaciones en forma de entrenamiento”.
En los seminarios se entregan metodologías a las empresas para medir desempeños concretos. Solía suceder que las organizaciones enviaban a capacitarse a su personal y existía desconocimiento si al regresar las personas lograban desarrollar su ámbito de trabajo, con estas herramientas es posible “medir y ver los procesos que está usando la persona para pensar”, asegura el docente. De esta manera es posible “predecir el comportamiento humano”, con herramientas concretas que brinda la ciencia.
“Hay un mito de que lo emocional y lo racional van por separado, eso no es así. Nadie es racional o emocional, la dicotomía no existe”. De acuerdo a Canga, una persona es un porcentaje de cada uno en cualquier momento y es relevante que pueda tener un reconocimiento emocional del otro, porque “es la primera etapa del liderazgo”. El líder tiene que realizar un diagnóstico emocional de sus empleados para conocer la motivación que tiene, saber lo que quiere o el estado de estrés en que está. “La base del liderazgo transformador es el líder que entiende a la persona, la forma y desarrolla”.
Fundación altiplano
Sobre los principales desafíos que enfrentan actualmente las organizaciones, Canga explica que “lo primero que tienen que decidir es qué tipo de liderazgo quieren, y que ese liderazgo les calce con la visión y estrategia que pretenden lograr. Lo siguiente es poder desarrollar efectivamente a las personas y medir ese desarrollo”. Detectar y llevar adelante un programa de transformación es uno de los mayores desafíos que el neuromanagement o el neuroliderazgo tienen.
“El coach puede tener muchas percepciones intuitivas pero las organizaciones ya no están pagando tanto por eso. Les interesa ver cuánto va a vender la persona, cómo se va a desarrollar. Quiere resultados concretos”, aclara el experto.
Antes los líderes se dividían en transformadores, los enfocados a las personas y el futuro, y los transaccionales, que buscan resultados. Actualmente, con el neuromanagement, aumentaron las clasificaciones y “ahora tenemos líderes visionarios, más empáticos, orientados a tomas decisiones o conservadores”.
Según el especialista las organizaciones se encuentran en la búsqueda de líderes transformadores de personas para lograr resultados, “primero transforman y luego llegan a resultados”. Sin embargo las personas que suelen producir a corto plazo son las transaccionales, “entonces las empresas tienen que sincerarse y plantearse si de verdad quieren premiar a los transformadores, porque de lo contrario se desarrolla lo que se llama la esquizofrenia organizacional”, es decir se premia a los líderes transformadores porque lo más importante para la organización son las personas pero en realidad se considera primero a los transaccionales porque dan números. “Hay conflictos en este momento y es bueno que ocurran porque las instituciones se están preguntando realmente que quieren”, sostiene.
El docente explica que los líderes tienen que estar muy atentos a todos los cambios que existen a nivel contextual, cambios económicos, de paradigma, tecnológicos, incluso de generaciones. “O sea el cerebro está tomando decisiones con atenciones divididas, poco foco, tiempo, mucho estrés. Entonces no va a cambiar el contexto, por eso el cerebro se tiene que entrenar, tiene que tener ciertas competencias que no tenía hace cuarenta años.”
Las áreas que están utilizando frecuentemente estas herramientas son la banca, el retail y los ejecutivos que estudian un MBA, muy instalado en países como Bélgica, también la minería. Se trata de lugares donde se concentra el estrés y la competencia en alto grado, también se solicita a las personas toma de decisiones, flexibilidad, adaptabilidad constante y motivar a equipos de trabajo. “En los talleres entrenamos los sistemas inhibidores y los activadores del comportamiento”.
En el caso de los emprendedores, el cerebro que emprende tiene un sistema que no se estresa frente a los riesgos, expresa el docente, cuando hay un riesgo el emprendedor ve una oportunidad. Si tiene que pedir un crédito al banco, no será un riesgo sino como una oportunidad. En cambio el funcionario que presta el dinero solicita cien papeles porque lo percibe como riesgo. “Uno tiene el sistema inhibidor activado, mucho estrés, y el otro el activador”.