5 de febrero de 2013 16:24 hs

"Ahora que soy el jefe, ¿me tengo que convertir en un malvado?", es el título de una columna en la revista Inc de la experta Suzanne Lucas o Evil HR Lady (Malvada dama de los Recursos Humanos)

Lucas propone cinco tips para que uno no se convierta en el tipo de jefe que odia.

1. Ayuda a ver el bosque. A veces las tareas urgentes pueden ser también las más aburridas. Si los empleados saben lo que está pasando y cómo se encadenan las cosas, es más facil para ellos entender la razón de enfocarse en lo urgente primero.

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2. No todo tiene que hacerse a tu manera. A veces tu manera no es la única forma. Si te vienen ganas de gritar porque algo no fue llevado a cabo de la manera "corrrecta", hacé una pausa y preguntate si fue realizada en una "buena" manera. Recuerda que se contrata a la gente porque uno no puede hacer todo. Entonces, dejalos usar sus capacidades.

3. Estimulá la comunicación abierta. Si te enojás porque alguien te dice que está demorado y necesita más tiempo, es probable que la próxima vez no te lo diga. Y no saberlo es mucho peor que estar en conocimiento y poder prepararse.

4. Mantené reuniones regulares uno a uno. De forma semanal, si es posible. No tienen que ser largas pero sí frecuentes. Se trata de sentarse a hablar sobre los proyectos, las sugerencias de cambio, los desafíos en el horizonte. Esto desarrolla relaciones de confianza.

5. Recuerda que la vida existe fuera de la oficina. Si eres empresario, tu empresa puede ser tu vida, pero para los empleados bajo tu mando es solo un trabajo. Puede que les apasione pero no son devotos de la forma que tú lo eres. Si esperas el mismo tipo de amor y devoción que tienes, te encontrarás frustrado y enojado.

Imagen: Flickr

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