21 de abril de 2020 5:03 hs

Uruguay busca sumar nuevos insumos tecnológicos para eliminar el nuevo coronavirus del medio ambiente, el mobiliario y hasta de las prendas de ropa. Las últimas novedades son un desarrollo hecho por la Universidad Tecnológica (UTEC), que busca ser validado por el Ministerio de Salud Pública, y el otro es importado por una empresa local, que ya fue ofrecido a esa cartera, pero es cuestionado por expertos en toxicología de varios países de Latinoamérica.

Ingenieros biomédicos y estudiantes avanzados de la UTEC de Fray Bentos crearon un aparato que aseguran puede eliminar el virus en un lugar de tres metros a la redonda durante 40 minutos. Su invento ya fue bautizado: se llama Alfa 10.

Está compuesto de luces ultravioletas que ofician como germicida de los patógenos que hay a su alrededor. Siempre y cuando actúe en ese en ese radio.

“Concluimos que por más que el virus entre en el organismo no produce daños”, indicó Lucas Baldezzari, docente encargado de la carrera de tecnólogo en Ingeniería Biomédica de la UTEC y coordinador de este proyecto.

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Los miembros de esta carrera observaron que en China estaban produciendo cientos de este tipo de productos y decidieron realizar uno similar.

UTEC

Cómo actúa

El aparato, que se enchufa a la corriente, es una especie de carro, hecho de acero inoxidable, que integra tiene lámparas especiales que emiten esa radiación  (similares a tubos de luz) colocados de forma vertical. También tiene sensores de proximidad y de movimiento y acelerómetros.

El sistema viene con una pantalla táctil adosada a ese carro a través de la cual se debe iniciar el procedimiento. En ella se estipula el tiempo de desinfección que se desee. Luego, suena una alarma visual y sonora que indica que en breves segundos comenzará a trabajar. Eso da la pauta de que el usuario debe retirarse.

UTEC

Es que las luces ultravioletas pueden producir efectos nocivos para la piel, agregó Baldezzari. Por lo tanto, si el usuario no se fue de ese lugar, el artefacto no se encenderá. Y si está prendido, y alguien ingresa en la habitación, dejará de funcionar de manera automática. Esto será gracias a los sensores colocados. “Son condiciones mínimas de seguridad”, comentó el experto.

Hoy en día el sistema solo se puede programar directamente a través de la pantalla que tiene Alfa 10. Desde esta semana empezaron a trabajar en una aplicación para que pueda manipularse a distancia mediante un celular.

El virus es capaz de eliminar los patógenos en todo tipo de superficies, sin importar el material. No obstante, puede inactivar el virus en un ambiente de tres metros a la redonda durante 40 minutos. En ambientes más grandes se necesitan “horas y horas” de trabajo, indicó el coordinador de la iniciativa, que aclaró que el invento no sustituye el trabajo que realiza el personal de limpieza.

El aparato requiere validación del MSP

En el proyecto, que llevó más de un mes de desarrollo, participaron ocho personas: cuatro trabajaron dentro de la universidad y otros cuatro de manera remota. Fueron estudiantes avanzados de ingeniería biomédica y de ingeniería mecatrónica.

Entre los próximos pasos está el buscar la validación del Ministerio de Salud Pública. Todavía no lo habían hecho porque la intención era tener algo "tangible" para mostrar y verificar si es apto para que sea utilizado de manera oficial. Luego, piensan desarrollarlo de forma masiva. Piensan producir más de 20 si obtienen el aval de esa cartera para ofrecerlo a hospitales y otros edificios públicos que así lo deseen.

Un túnel sanitizante en la entrada de edificios

Además de la UTEC, hay otros esfuerzos en desarrollar prototipos que puedan ayudar en el combate de esta enfermedad.

Uno de ellos es el que importó  la empresa Alobel, que tiene a disposición un túnel sanitizante para colocar en la entrada y salida de edificios con el objetivo de eliminar bacterias de quienes ingresan y salen de esos lugares.

Cuenta con un sistema nebulizador "capaz de desinfectar el 99,9% de las superficies en el acceso a lugares con alto flujo de personas", señala la empresa en un comunicado, y es capaz de eliminar virus, bacterias, hongos y agentes patógenos que se encuentran en el medio ambiente, desinfectando así la ropa, cabellos y objetos (carteras, mochilas, bolsos y calzado) de quienes circulen por el recinto.

El túnel, un inflable de tres metros de largo por tres metros de alto, cuenta con nebulizadores que se activan gracias a sensores de movimiento cuando una persona ingresa y de forma automática se rocía el producto sanitizante durante el trayecto. Los productos utilizados cuentan con la aprobación del Ministerio de Salud Pública y fueron testeados por la Organización Mundial de la Salud.

Los nebulizadores tiran unas gotas desinfectantes de 20 micras. “Te rocían, no te mojan”, contó a Cromo Gabriel Alonso, uno de los importadores de este sistema, quien aseguró que está vendiendo estos insumos a US$ 10.800. Llegan a los usuarios en tabletas, luego diluidas en agua,  que están  compuestas de trocloseno de sodio, un desinfectante a base de cloro que, según sus creadores no contiene metales pesados y que incluso es apto para el contacto con alimentos. Además, aseguran que está aprobado por la Agencia de Protección de Medio Ambiente de Estados Unidos (EPA, por su sigla en inglés) para el tratamiento rutinario de agua. Sus importadores aclararon que el túnel puede trabajar con otro desinfectante que el cliente crea más apropiado según su actividad.

Los rociadores tienen una vida útil de tres años dependiendo de su uso y realizando los mantenimientos correspondientes. Podrían funcionar 12 horas de corrido.

Hasta este lunes habían recibido 15 consultas, entre los que habían algunos shoppings, clubes deportivos, centros de salud privados y comercios. “Algunos estaban apurados”, comentó. Su intención es dialogar con el Ministerio de Salud Pública para evaluar la posibilidad de vendérselo al Estado y que sean colocados en el ingreso de algunos hospitales.

Expertos en toxicología no recomiendan uso de túneles sanitizantes

El Centro de Información y Asistencia Toxicológica de la Universidad de la República de Uruguay (CIAT) firmó un comunicado junto a otros centros similares de Latinoamérica en el que desaconsejan su uso. "Rocían compuestos químicos no aptos para ser aplicados sobre las personas", indicó.

Se trata de "un procedimiento que implica riesgos ciertos para la salud de las personas que se ven expuestas a sustancias químicas irritantes para la piel y mucosas, con capacidad de producir diversas reacciones cutáneas, lesiones oculares y afectación del tracto respiratorio cuando se inhalan los aerosoles que se generan durante su aplicación", informan.

Los expertos aseguran que esta práctica puede causar una "falsa sensación de seguridad" conduciendo a que se descuiden las medidas básicas de prevención científicamente probadas como lavado de manos y el distanciamiento social.

Alba Negrín, integrante del CIAT, dijo a Cromo que estos túneles significan que "te fumigan". "Estamos en contra. Nosotros tenemos experiencia de lo que es la aplicación de productos químicos sobre las personas", indicó. Según Negrín, estos productos "pueden dar alergia, producir broncoespasmo y lesionan la vía aérea alta y baja, que es justamente la puerta de entrada del covid-19". Cualquier sustancia que a le apliquen a una persona implica una absorción por vía mucosa-ocular, mucosa-nasal y se puede absorber hasta por la boca. 

A nivel de gobierno, hubo un pronunciamiento oficial de un gobierno. Fue el de México. "No existe evidencia sobre la eficacia de estos sistemas", indicó en un comunicado de prensa divulgado el 8 de abril. "La concentración del desinfectante podría ser insuficiente para inactivar al virus, y el aerosol generado puede facilitar la diseminación del virus que pudiera estar presente en la ropa, cabello o pertenencias de las personas que pasan por el túnel, aumentando el riesgo de dispersión", indicó la Secretaría de Salud. En Chile lo defendieron.

Los importadores uruguayos defendieron el producto. "Nosotros presentamos un protocolo de utilización con donde tapabocas, y además de advertencias en casos especiales", indicó Alonso.

El trabajo silencioso de la Facultad de Ingeniería
La Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República viene trabajando en varios proyectos que buscan atender estos temas. Su decana, María Simón, dijo en una conferencia de prensa divulgada a fines de marzo que su institución trabaja en proyectos para lograr desinfectar lugares. Según dijo, están analizando cómo la radiación ultravioleta y otras tecnologías químicas pueden cumplir esta función. La responsable de esa institución aseguró que la facultad quiere mantener un “perfil bajo” para que los responsables de los proyectos puedan trabajar “con concentración”.

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