18 de enero de 2019 5:01 hs

Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

Con una población en descenso, las exportaciones derivadas del rubro ovino crecieron significativamente en 2018, con base en el mejor precio obtenido y a un leve aumento en el volumen exportado tanto en carne como en lana.

En 2018 creció la facturación y el volumen exportado tanto en carne ovina como en lanas y también el precio por kilo de ambos productos.

Las exportaciones derivadas del rubro ovino sumaron US$ 327,5 millones, frente a US$ 282 millones del año anterior y se concretó la mayor facturación desde 2014.

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Es que aunque quedan cada vez menos ovinos, el precio de la lana y de la carne ovina es cada vez mayor.

En el caso de la lana y sus productos derivados, representan 77% de las exportaciones del sector. Las ventas fueron por US$ 251,5 millones, US$ 40 millones más que en 2017.

Las exportaciones de lana en volumen aumentaron solo 2%, pero en valor lo hicieron 19%.

El fenómeno de la valorización de las lanas finas sigue siendo de los más interesantes en el mundo de las materias primas e incide en el agro uruguayo.

Las fibras naturales pueden estar en camino de ser parte de ese envión de construir una sociedad global “post petróleo” que es cada vez más urgente. El precio refleja una situación diferente a la que se ha vivido hasta ahora.

A nivel local se vuelve a observar la dificultad para agregar valor.

Andrés Cuenca

El crecimiento fuerte vuelve a darse en la lana sucia, con China liderando las compras y un aumento de 32% en la facturación. Es porcentualmente lo que más crece, luego de los desperdicios que suben 72% y también las compras están lideradas por China.

Dentro de los segmentos con más agregado de valor el crecimiento es menor proporcionalmente, pero eso no lo hace menos destacable. Las lanas lavadas crecen 8,6% –también allí domina China–.

Lo más destacado está por el lado de los tops, lanas lavadas y peinadas, con Alemania como principal destino. Crecieron 17% pero son los que más aumentan por el valor absoluto de la facturación que se incrementa en más de US$ 20 millones y pasa de US$ 110 a US$ 131 millones. Más del doble que las exportaciones de lana sucia y lavada que totalizaron US$ 52 millones cada una, aunque sumadas las ventas de lana sucia y lavada tienden a emparejar a las peinadas.

China es el gran impulsor de las exportaciones laneras, pero su incidencia es mayor en los segmentos de menor valor agregado. Así compra 59% de la lana sucia y 75% de la lana lavada, pero solo 25% de los tops donde Alemania compra 30% de lo exportado e Italia el 8% y Turquía el 7%. 

También hay un leve crecimiento en las exportaciones de carne ovina, donde se destaca la firmeza de Brasil como comprador y el crecimiento gradual, pero persistente de China, omnipresente.

El comienzo del año ha sido interesante porque ha ratificado la firmeza en el precio de las lanas finas, que parecen ingresar en el tercer año consecutivo de cotizaciones muy diferentes a lo que se ha dado anteriormente.

Una nueva era para las lanas

Las ventas de la primera semana marcaron una suba de 5% en dólares estadounidenses y las finuras predominantes en Uruguay tuvieron ascensos importantes –bajaron las superfinas–.

Aquí hay un factor que puede tener incidencia durante todo 2019: la sequía en Australia aumentó la oferta de lanas superfinas, cuyo escaso diámetro deriva de la mala alimentación de los animales. 

Las proyecciones para la producción lanera australiana este año son de una disminución muy importante, justamente derivada de la sequía y la merma en la cantidad de animales que serán esquilados. De modo que en un mercado cuya oferta está extremadamente concentrada la oferta será más baja.

En materia de precios lo de la lana es sumamente interesante. Va por su tercer año de valores por encima de lo que ha sido normal, escapando a los vaivenes de los alimentos.

Por ejemplo, en el auge de precios de 2008 el Indicador de Mercados del Este llegó a US$ 9 por kilo como máximo, lo que triplicaba los precios previos por ejemplo de 1999 y los años siguientes cuando el indicador que promedia todas las lanas de Australia se movía entre US$ 3 y US$ 4, un precio que hoy parece insólito.

El precio se movió hacia los US$ 9 en el pico de todas las materias primas de 2008 que precedió a la caída de Lehman Brothers, pero se repuso rápidamente en 2011, cuando llegó a los US$ 14 por kilo base limpia.

Con el derrumbe de las materias primas bajó de nuevo a los US$ 9 de 2008 y empezó a una recuperación que lo llevó por encima de US$ 15 en agosto de 2018, cuando marcó el récord en US$ 15,37. 

A partir de ahí tuvo una corrección hasta noviembre, cuando quedó por debajo de US$ 13 y tuvo un mínimo de US$ 12,77. Pero se recuperó, terminó el 2018 en US$ 13,46 y continuó con una fuerte suba en las primeras ventas de 2019 cerrando a US$ 13,70 la primera semana y persistiendo con subas esta semana.

Juan Samuelle

Las señales parecen ser estructurales. La lana lleva más de dos años (desde diciembre de 2016) por encima de US$ 10 por kilo base limpia en el mercado de referencia que es Australia. Las lanas finas de alta calidad superan los US$ 10 por kilo y tanto los productores que apuestan por esa vía como los que logran altas producciones de corderos logran márgenes interesantes.

En tiempos de calentamiento global las fibras naturales no serán tan alegremente descartadas por lo barato de las fibras derivadas del petróleo que, como los plásticos, no son degradables,  dañan a los océanos y sus habitantes y por lo tanto, hasta nuevo aviso, serán cuestionables.

Juan Samuelle

Para saber
Apenas termine el entore de los vacunos empezará la etapa reproductiva de los ovinos, la encarnerada, con datos que por ahora desde los mercados siguen siendo auspiciosos y obligan a repensar el largo plazo de la producción ovina en Uruguay, que parece merecer un lugar más importante del que tiene en el presente. 

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