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Construir foodtrucks: otra forma de sacarle jugo a la moda

Empresas que fabrican casas rodantes o furgones comenzaron a incorporar foodtrucks

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28 de febrero de 2018 a las 05:00

Hace 29 años Carlos Píriz fabricó una casa rodante. La publicó, la vendió y al tiempo hizo otra. "No paré mas", recordó desde Carlitur, su taller en Paso de la Arena, en donde trabaja con dos de sus hijos y tres empleados. Al poco tiempo de esa primera casa rodante, incorporó trailers y motorhome, a medida que sus clientes lo demandaban.

Hace dos años agregó una nueva unidad de negocio: la construcción de foodtrucks. Con el auge de esos vehículos más sofisticados que un carrito de comidas, que se encuentran en ferias gastronómicas y eventos privados, entre otros sitios, a Píriz le llegó una oportunidad que no desaprovechó. Un cliente llegó a Carlitur con la idea de un foodtruck, y luego de terminarlo, el boca a boca hizo que llegaran más pedidos. "Hasta el momento hemos fabricado entre 10 y 15 foodtrucks; en el caso en que se elaboren las comidas allí, los construimos con materiales habilitados por bromatología", explicó Píriz.

"No hacemos dos proyectos iguales, son únicos. Respetamos la idea del cliente y buscamos que haya diferenciación". Carlos Píriz, director de Carlitur

Carlitur ya entrega el foodtruck pronto para utilizarse, aunque en algunos casos el ploteo exterior corre por cuenta del cliente. "Muchas veces la gente se inspira en modelos de EEUU o Europa, y damos la libertad para que, dentro de lo posible, se pueda construir como lo quiere", indicó. Actualmente, Carlitur trabaja en dos foodtrucks y tiene otros cinco en lista de espera. "Muchos de los clientes que vienen son jóvenes que ven a los foodtrucks como una salida laboral. Les hacemos uno, y vienen otros recomendados", explicó.

OPB

Píriz tienes planes de expansión: la idea es ampliar el equipo de trabajo y utilizar otro galpón para poder trabajar en simultáneo en dos lugares a la vez.

Una situación similar atravesó Daniel Vargas, director de Mamut Carrocerías, otra de las empresas que pasó de fabricar únicamente furgones a incorporar también hace dos años los foodtrucks. "Fue difícil hacer el primero porque no teníamos experiencia", dijo Vargas, quien tiene 32 años de trayectoria en el rubro, pero hace seis abrió su propia empresa en la que trabaja con su familia.

Su primer foodtruck fue para un grupo de jóvenes "que no tenían ni idea de qué querían hacer", recordó. Al igual que en Carlitur, cuando un posible cliente llega con la idea de hacer un foodtruck pero no tiene claro qué vender, Mamut Carrocerías asesora sobre lo que se puede y no hacer. "Es importante cómo balancearlo para que no quede todo el peso de un lado y se caiga", ejemplificó Vargas.

"El que recurre a nosotros viene con la idea de tener algo duradero; quiere dedicarse mucho tiempo a trabajar en su foodtruck". Daniel Vargas, director de Mamut Carrocerías

Además de armar los foodtrucks de cero, la empresa adapta casas rodantes para que se utilicen como foodtrucks. "Tratamos de hacerlos todo con acero inoxidable y el piso antideslizante; así es fácil de limpiar", comentó. La esposa de Vargas es diseñadora gráfica y se dedica, junto al cliente, a trabajar para adecuar el plan a las preferencias de cada uno.

Ambas empresas indicaron a Café & Negocios que el precio de un foodtruck listo para usar depende de los requerimientos del cliente, del equipamiento a utilizar y las medidas, pero es posible fabricar por un mínimo de entre US$ 10.000 y US$ 20.000, en un plazo de entre 30 a 45 días.

Desde afuera

Además de las opciones de fabricación local, Sebastián Schaffner es representante de la marca argentina Mactrail, que fabrica foodtrucks sin motor, en formato trailer, que deben trasladarse enganchados a un vehículo.

"Cuando la gente baja la idea a la realidad, se da cuenta que no es tan fácil tener un foodtruck y diferenciarse, con la cantidad que hay". Sebastián Schaffner, representante de Mactrail

En este caso, Mactrail tiene ocho tipos distintos de foodtrucks estandarizados de entre tres y nueve metros. El cliente puede personalizar el color y el equipamiento según el proyecto del foodtruck.
En este caso, el precio ronda desde los US$ 19.000 en el modelo más económico, hasta modelos grandes de 10 metros que se pueden comprar por US$ 100.000. "En ese rango podes tener todo, dependiendo también del nivel de equipamiento, si es premium o estándar, y si llega equipado desde Argentina o eso se hace en Uruguay", comentó Schaffner.

Jack Daniels foodtruck

Según el representante de Mactrail, el perfil de clientes que importan los foodtrucks desde Argentina no son emprendedores que recién comienzan, sino que por los costos que se manejan, apuntan a empresas ya establecidas que incorporan un foodtruck como complemento al local físico.

"Recibimos muchas consultas sobre los foodtrucks. Cuando la gente baja el proyecto a la realidad ve que no es tan fácil tener uno que funcione, y más viendo en las ferias la cantidad de foodtrucks grandes que hay", sintetizó.

Respecto a la normativa que se está discutiendo en Uruguay junto a la Intendencia de Montevideo y la Asociación de Foodtrucks de Uruguay, Schaffner comentó que en Buenos Aires ya hay una reglamentación para estos vehículos. "La idea es adaptarlos a la normativa uruguaya cuando se apruebe, pero por el momento cumple con los requisitos de bromatología", explicó.

Amplificar la marca

La empresa que importa y distribuye herramientas eléctricas, R. Balaguer fue uno de los clientes de Carlitur. El proyecto que presentaron fue una "caja de herramientas móvil", un showroom de herramientas. No venden ahí, pero se ubican frente a locales que comercializan sus productos para que el cliente compre en la tienda lo que ve en el showroom. Según Píriz, esto "abre oportunidades, va más allá de la comida. Empresas grandes lo están utilizando para difundir sus productos".

Por su parte, Schaffner comentó que muchas empresas utilizan trucks como parte de sus acciones de marketing. "Más allá de la venta, apuntan a los trucks como método de marketing para exhibir lo que tienen. De esas tenemos muchas consultas, muchas de agencias de publicidad que quieren tener una unidad para poder usar con sus clientes", sintetizó.

El vicepresidente de la Asociación de Foodtrucks del Uruguay y cofundador del beertruck OPB, Javier Rocha, explicó que la entidad está golpeando puertas a los comercios ya consolidados para que tengan su actividad rodante.

14 miembros tiene la Asociación de Foodtrucks del Uruguay. Según su vicepresidente, Javier Rocha, se estima que hay un total de 35 emprendimientos en Montevideo

"Tenemos que ampliar la propuesta gastronómica. No todos los foodtrucks de Montevideo tienen la condición de comida gourmet" apuntó.

Agregó que la asociación trata de sumar propuestas que tengan algo novedoso. "Queremos hacer salir de la alimentación lógica que tiene la gente en la calle que es comer una hamburguesa, un pancho y un chorizo", resumió Rocha.

En vías de aprobarse

En junio del año pasado, la Intendencia de Montevideo (IM) envió un decreto a la Junta Departamental de Montevideo que dará vía libre al funcionamiento de foodtrucks en la ciudad.

Según Javier Rocha de la Asociación de Foodtrucks, hay buena comunicación con la intendencia. "Hablamos con la IMM de 25 circuitos de interés turístico que actualmente no tienen servicios gastronómicos. No queremos instalarnos donde ya hay servicios, pero sí ocupar lugares que presentan oportunidades", sintetizó.

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